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El blog de un doctor de hormonas (endocrino Sevilla)

Que estoy de un perro que no hay quien me aguante, y que esto tiene que acabar. La verdad es que mi vagancia tiene motivos – o excusas – variados, que no vienen al caso, y no voy a aburrir al personal. Sólo anunciar que, para sacudirme la flojera y darle un poco de ilusión a la vida profesional, decidí hace un par de meses incorporarme – o dejarme reclutar – por mi amigo Alfonso
Endocrino Sevilla
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3 thoughts on “Curso de Extensión Universitaria “Salud y Comunidad Rural”

  1. Alfonso, para María José says:

    Hola, María José: estamos ya currándonos la segunda edición del Curso. De nuevo, titiriteros a los caminos para encontrar semejantes: personas que hablan con personas. Si te apetece acompañarnos en la aventura, eres más que bienvenida, no tienes más que contactar con el Gran Maestro Shaolín o con este pequeño Saltamontes que ahora te escribe: habrá trabajo de sobra, mala paga (si conseguimos financiación para gasolina), buena conversación tabernaria y el sonido de la risa, la expresión más genuina de la voz humana. Te paso este enlace a Social Innovation Exchange para que te hagas una idea de qué fue lo que ocurrió en la primera edición de Salud y Comunidad Rural. Abrazos.

  2. María José says:

    Gracias a los dos, Federico y Alfonso. Las maravillas de Internet: la alegría y el alivio que siento al encontrar navegando a compañeros que piensan que "se trata de hablar con la gente" y que el frente puede estar en otra parte que en el baile de algoritmos farmacológicos. Un placer imaginar la reunión a través de la foto (soy médica rural, me recordaron a mis pacientes)"personas que hablan con personas", genial.
    Un saludo a los dos. Un placer leeros.

  3. Saltamontes says:

    Querido Gran Maestro Shaolín:
    A mí no me líes. Los dos sabemos que hay pocas cosas que nos gusten más a ambos que el olor a pólvora. Y aquí, además de a campo, huele a pólvora, vive Dios.

    Describes en este grandioso post tus motivos para implicarte en una historia como ésta y son exactamente los mismos que los míos. Repasemos:

    1. Hablas del hastío del monasterio. Y das en el clavo, más de lo que imaginas y a una profundidad creo que insospechada. Hay un libro para mí imprescindible, La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, de Pekka Himanen. En él, este sociotecnólogo finlandés explica cómo llegó a cuajar el concepto de ética protestante (Weber y sus cosas, you know) en nuestra cultura a partir del concepto del tiempo y del trabajo (y sus valores asociados) del mundo monacal previo, y cómo está emergiendo una nueva manera de entender las cosas que deja a un lado el lema de ‘el tiempo es dinero’ y lo sustituye por otros del tipo ‘mi vida es mi vida’. Es el inmenso panorama que se abre con la ética hacker. Y, sin darnos cuenta, ese espíritu está presente de manera notable, sin que a nadie se le haya ocurrido aplicar ninguna receta precocinada, en esta iniciativa.

    2. Hablar con la gente. Buscar a la gente allí donde está. Porque, efectivamente, como tú detallas, donde no está es en la agenda de las instituciones, que se han quedado vacías mientras la fiesta de verdad está en otra parte. Unas instituciones que ya solo albergan fantasmas que recorren sus pasillos y que necesitan de espejos colgados en las paredes para hacerse la ilusión de que hay alguien al otro lado con quien hablar. La tribu perdida de la gente. Y allí vamos algunos, entre ellos las personas que hemos decidido implicarnos en ir al Madroño a charlar con sus vecinos y convecinos de la comarca, no tanto porque tengamos mucho que enseñar como porque tenemos mucho que aprender. Es el sueño de una verdadera deliberación entre iguales que cada día se va haciendo un poco más real conforme se va construyendo esa igualdad en la capacidad de interlocución a través de la transferencia de conocimiento y la resiliencia del resultado de esa conversación. Sin ombligos particulares, como tú dices, ni discursos impostados de chairman de congreso. Solo personas que hablan con personas y escuchan a personas: la raíz, fíjate, de una parte nuclear de la esencia de lo que significa ser médico.

    3. Tu posicionamiento en tu campo profesional concreto y tus disidencias respecto a un estado de cosas que no te gusta. Defender una cierta manera de vivir que asuma los riesgos de la libertad nunca ha sido gratis. Y ahora, tampoco. Bien lo sabes tú y bien lo sé yo mismo. Cualquiera, en realidad, que se atreva a discrepar de la tiranía de los discursos dominantes y renuncie a comprar ideas de segunda mano, tiene que pagar el precio por ello: eso se paga en incomunicación, en quedarse en el andén de muchos trenes a los que no se quiere subir, en la gloriosa renuncia a la notoriedad social. Y creo que es un precio muy bajo que se paga con gusto. En ese escenario, hace ya mucho tiempo que hemos dejado de buscar estar de acuerdo con alguien. Lo de menos es estar de acuerdo. Lo realmente importante es la calidad misma de la interlocución. El regalo inmenso de una conversación inteligente en la barra de un bar ante un cuenco de salmorejo, ante 200 estudiantes de Medicina en un aula o compartiendo incomodidades, sabiduría y malas compañías en, como es el caso, las dependencias municipales del pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla. Estoy convencido de que salimos ganando. Sin duda.

    Un honor estar embarcado contigo en esta aventura.

    Saltamontes.

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