Su opinión cuenta. Y mucho. ¿No lo sabía? No se sonría, que hablo completamente en serio. Desde que me senté delante del teclado, me puse como tarea hacerle adquirir conciencia de su enorme poder. Usted, como yo, ha experimentado durante los últimos años la amarga sensación de que nada puede hacerse, de que todo viene pensado y dirigido para que usted asienta o, todo lo más, se retire dócilmente al rincón del salón ante la
