Hola otra vez, Gloria;Comprendo que no me hables después de mi último mail. No hace falta que me lo digas, que ya lo sé: no estoy a la altura, soy una más del montón, no me merezco el sueldo a fin de mes, he optado por la mediocridad… Todo lo que te he venido escuchando acerca de este o de aquel, todos estos años. Entonces, te miraba y me callaba, culpable yo, por omisión. O
