
Somos muchos los que hemos estado atentos a esta crisis, indignados y apenados, desde el mismo 30J. Los que hemos opinado (con los datos que había), arriesgåndonos a la descalificación y el insulto. Así ha sucedido, de hecho. Pero no importa. A falta de otras herramientas, considerábamos nuestro deber ejercer la libertad de expresión y desafiar la descalificación simplona y sectaria. Ahí está lo dicho (no retiro ni una coma) y ahí el desarrollo posterior de los hechos. Y, más aun, ahí está la corrección progresiva de la opinión progubernamental, abrumada ya por la evidencia de la serie de meteduras de pata.
Meteduras de pata al más alto nivel. Un no saber hacer, ni medir, ni comunicar. Es imposible, por otra parte, atribuirlo a la bisoñez del ejecutivo, puesto que, de un modo u otro, lleva ocho largos años en el poder. Se trata de pura y simple incapacidad. Gravísima negligencia.
Para evitar el sesgo sectario, he intentado diversificar mis fuentes de información a lo largo de esta crisis. De lo más anti a lo más progubernamental, intercalado todo con testimonios vivos y directos de la ciudadanía ceutí o de las fuerzas de seguridad. En todo este desarrollo, me ha impresionado ElDiario.es como el medio más progobierno. Es de destacar que este, finalmente, enumera hoy las acciones del gobierno a lo largo de la crisis. Secuencia que – ya, por fin – no esconde, ni lo pretende, la larga serie de meteduras de pata.
No entro hoy en lo del antitrumpismo de Sánchez. Es legítimo, y lo respaldo, en buena medida. No entro tampoco en la política respecto a Marruecos y la cuestión del Sáhara. No me detengo, pues, en el asunto del camino seguido hasta aquí. Me limito a lo ya reconocido por la prensa más oficialista:
1. Que hubo múltiples señales a varios niveles de lo que se nos venía encima. El gobierno las ignoró o las minusvaloró, repartiendo la cuestión entre departamentos – entonces – sin coordinación.
2. Que el gobierno no midió bien la crisis en su momento más álgido: descartó el mismo 30J la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad Nacional.
3 Que el gobierno pecó de ingenuidad y optimismo al valorar el reflujo inicial de gran parte de los migrantes. Confundieron en esto sus deseos con la realidad, y no se percataron de que se quedaban muchos más de la cuenta. Alabaron, además, al gobierno de Marruecos por facilitar el retorno, cuando las razones para ello eran simples: no había qué comer ni dónde dormir.
4. Un recuento de migrantes remanentes, donde el gobierno falló de modo estrepitoso, y con graves consecuencias. Contó solo dos mil, cuando se quedaban muchos más del doble. El resultado fue una crisis humanitaria, de orden público y de convivencia inasumible para una ciudad pequeña. Y la lógica exasperación del vecindario.
5. Pero el fallo, más visible aun, fueron las vacaciones del presidente del Gobierno a La Mareta al dar la crisis por resuelta. Error de cálculo con consecuencias, quedando uno de negligente, incompetente e indolente ante la ciudadanía española (especialmente ante el vecindario ceutí) y ante nuestros socios de Europa que, con toda lógica, se preguntaron si aquí había alguien capacitado al mando. Visto lo cual, a muchos se nos antoja una ridícula pataleta gubernamental lo de acusarlos de insolidarios.
6. La consecuencia de la crisis de orden público y convivencia: aparecen los exaltados y primeros conatos de violencia. Y lo inimaginable: algunos migrantes atacan a nuestros militares, que no pueden defenderse. Y todo ello en el contexto internacional de un auge antimigración del que se beneficia la simpleza de los eslóganes de ciertas formaciones políticas. Un error imperdonable para un gobernante: permitir que se pierdan puntos en la paz social. Especialmente cuando el contexto social y político es tenso.
7. La batalla del “relato”. Ya saben de sobra lo que pienso de esa palabra terrible. Más terrible ha sido ver la fractura en el Ejecutivo – con una ministra de Defensa defendiendo la labor de inteligencia (ver punto 1), alineándose en ello con toda la oposición y gran parte de la opinión pública, que apuntan sobre Marruecos -, frente a un oficialismo que pretende pasar de puntillas sobre el papel en esta crisis del gobierno de nuestro especialísimo vecino del sur, pese a toda la evidencia. La diplomacia no requiere comulgar con ruedas de molinos ni hacernos pasar por bobos.
Consideraciones adicionales: que la crisis fue en periodo vacacional. ¿Y a usted le sorprende eso, Sánchez? Los cruces fronterizos irregulares masivos suelen aprovechar los meses de verano: está menos fría el agua, y es más llevadero dormir al raso. Por otra parte, teniendo en cuenta el antitrumpismo de Sánchez y sus recientes movimientos, tanto hacia Argelia como hacia la concesión de la nacionalidad española a parte de la población saharaui, teniendo en cuenta, además, la sentencia del TS sobre devoluciones en caliente de los que vengan a nado, razones las tenía todas este verano el presidente para reforzar la frontera y, sobre todo, para tomarse muy en serio las advertencias procedentes del CNI y otras fuentes.
No lo hicieron. No hicieron nada. Con la crisis en marcha, se limitaron a lanzar una ola en redes tildándonos de no se qué a todos los que nos aventuramos a un análisis que ya por fin los medios más progubernamentales van confirmando.
¿Y ahora qué, señor Sánchez? ¿Qué “relato” nos va a contar en su comparecencia parlamentaria? ¿Saldrá otra vez por peteneras, hablando de lo que ha subido el salario mínimo interprofesional en esta legislatura? ¿Se limitará a condenar a los exaltados que obstaculizaron la labor de Cruz Roja o que quemaron chozas en la playas de El Trampolín? ¿O nos anunciará el paquete de medidas que el gobierno piensa adoptar para auxiliar la catástrofe de Nepal.
Firmado: doctor Federico Relimpio Astolfi, médico y escritor.
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