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Zapatero: Es Posible Dejar un Buen Legado.

ZP anuncia que no se presenta más. El año que viene – si aguanta – tendremos otra cara en los carteles de las generales para impedir que el PSOE rompa su suelo. Es hora de valoraciones y análisis apresurados; pásense por los editoriales de la prensa de esta mañana. Los hay para todos los gustos. En este momento, salvo raras excepciones, la respectiva simpatía o antipatía personal hacia la ¿fría? figura que nos ha gobernado desde 2004 nubla todo intento de racionalidad del análisis, y yo no voy a ser la excepción. No es extraño, desde el principio ZP basó la fuerza de su atractivo en convertirse en el anti-Aznar que necesitaban las izquierdas. El primero sonriente, accesible y flexible – al menos en apariencia, lo que se llamó el talante – frente a éste acre, engreído y altanero, armado con rodillo parlamentario, la perfecta imagen del facha que le pregonaron las izquierdas. 
El anti-Aznar de la sonrisa nos hizo salir precipitadamente de Irak, aunque permitió la participación con el amigo americano en otras guerras. Nadie puede vivir perennemente encabronado con el chulo de la clase. Cada cual valore esto como quiera, igual que lo realizado estos siete años, que no voy a suplir o rehacer mejores editoriales profesionales de la prensa de hoy. Subrayaré sólo dos hechos, que me parecen de importancia. Primero, que la expansión de derechos civiles y prestaciones del estado del bienestar que tanto entusiasman a sus partidarios fue financiada por una economía puesta a punto por el gobierno presidido por su antítesis, su demonio particular. Y sabíamos desde hace mucho que la locomotora iba pero que bien recalentada, pero ni Aznar ni el anti-Aznar hicieron nada por quitarle carbón o menguar velocidad. “Los pisos  se venden”, decía Aznar como negando que hubiera algún problema en el sector inmobiliario. ZP necesitaba la locomotora a pleno rendimiento para financiar sus programas sociales, lo que en medios adversos se ha calificado el estado del derroche. En cualquier caso, con las arcas llenas, cualquiera financia lo que sea. 
Los análisis de hoy, a ZP vencido y en extensión agónica de poder, apenas tocan el problema fundamental, el pecado nefando. Tras la sonrisa ¿glacial?, la soberbia. El grado de adhesión del PSOE – y de muchas otras gentes de izquierdas – en torno a su persona le hizo ir sobrado en ciertas materias. Todos lo destacan: ni anticipó, ni valoró ni reaccionó adecuadamente ante una severísima crisis que gritaba una máxima vieja como el mundo: “¡Es la economía, estúpido!”. Y como tal aburrió a Solbes, un valioso colaborador que desde el principio sí había catado el jamón que nos servían los mercados financieros. Pero tal era su presidencialismo –  una vez más, su soberbia -: ¡Es la economía al servicio de la política, y no al revés! ¡La democracia consiste en que cualquiera puede ser presidente – un inexperto -, y ejercer el poder sobre los expertos! Negación y antítesis absoluta de la tecnocracia. Válido para tiempos de bonanza – 2004-2008 -, pero no en tiempos de galerna económica, o no al menos para presidentes poco dispuestos a dejarse aconsejar por expertos o tecnócratas. 
Dicen que su empeño ahora es no quedar machacado en los libros de historia. Que no se diga de él algo parecido a lo que estoy diciendo yo en este momento, por ejemplo. Pues mira, es posible. En mis últimas entradas, he acusado con frecuencia al partido socialista de que tras una estancia prolongada en el gobierno, aún reconozco perfectamente a la España de Franco. Y me explico. Pregúntele usted a un chaval de veintitantos con un título debajo del brazo y dos idiomas que ande en un bar sirviendo copas. Raro en la España de hoy… ¿Verdad? Claro… Como en los ochenta, los setenta o antes, aquí se coloca el que conoce a alguien, o tiene un tío, o un padrino, o es del Opus, o de Falange… o de Comisiones o del PSOE… Un cuarenta por ciento de paro juvenil en la generación mejor formada de la historia de España. Un páramo industrial o empresarial. Un vivero para un listísimo chavalerío, preparados para que una tal Ángela Merkel venga a ofrecer el oro y el moro a llevárselos para promover el desarrollo industrial de una Alemania competitiva y plantar cara a China (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/01/desde-luego-son-listos-los-alemanes.html).
Señor presidente que aún es de mi país: es posible dejar un buen legado. Cambie leyes y desmonte sistemas. Renuncie a arcanas creencias y reinvéntese. Busque a cuatro asesores de fuera del partido, gentes que sepan qué se cuece precisamente ahí, en Alemania. Haga un profundo, pero rápido análisis de situación – gran parte está ya hecho – y pacte tres o cuatro leyes decisivas para darle la vuelta a esto como un calcetín. Lo que le pide en parte la CEOE, vaya. Que ellos hagan dinero, pero que den de comer y que den impuestos al estado. Suprima trámites innecesarios, burocracias estúpidas y crear el estado de la confianza. Y ponga a los sindicatos a hacer lo que verdaderamente tienen que hacer, a cumplir sus verdaderas misiones. Que cuando llegue el próximo – el que sea, de donde sea, que no entro – esto salga disparado como un cohete. Y en 2027, cuando uno abra una enciclopedia digital, en el capítulo de la España Contemporánea (aunque a lo mejor ya nos hemos fundido con Portugal o somos ya por fin Estados Unidos de Europa), se hable de un tal José Luis Rodríguez Zapatero en estos términos: amado incondicionalmente por los suyos y denostado por la derecha, en su gobierno se distinguen tres períodos: 2004-2007, bonanza económica, expansión del estado del bienestar y progreso de los derechos civiles, 2008-2010 catástrofe económica y pérdida de lo conseguido en la legislatura anterior y, 2011-2012, período de profundas transformaciones legislativas en materia laboral y económica. El presidente abandona el poder al término de su mandato en 2012 en medio de un terrible descrédito producido por la situación económica. Sin embargo, la brillante recuperación económica iniciada en la siguiente legislatura – se habló de “segunda locomotora europea” – ha hecho volver la mirada a analistas e historiadores sobre la figura de un hombre que, reinventándose creencias e ideales, puso las bases necesarias para el desarrollo posterior a expensas del completo desgaste de su figura.

Nadie sabe lo que va a pasar en las urnas de aquí a un año, pero desde luego que esto me hace la trama de una novela más que entretenida. Como no tengo otra cosa, les voy a dejar con algo tan importante y que les afecta de lleno: la crisis de la medicina pública entre la corrupción promovida por la industria farmacéutica y el desánimo favorecido por los modernos sistemas de gestión sanitaria. Los comentarios que me llegan es que está de lo más entretenido. El e-book es gratis. Enlace:

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