fbpx

Viridiana, de Buñuel

Escribir ahora para recomendaros Viridiana de Buñuel a muchos puede parecer de Perogrullo. Pero mira por donde, yo – cinéfilo confeso – no la había visto. Y como yo debe haber la tira. Lo de siempre, que lo mío no es la crítica cinematográfica, que tiene más lucidos y mejor informados profesionales. Al que la vaya a ver, que no siga leyendo. Al que no, le doy un link para ponerse al día de una sinopsis: http://www.cineismo.com/criticas/viridiana.htm

Caminaba esta mañana al trabajo – como siempre – y no lograba alejar a Viridiana de la cabeza. Casi cincuenta años han pasado y está claro que España no es la misma. No veo, no se ven esas grotescas miserias brillantemente retratadas en la película. Sin embargo, un moscardón andaba en mi cerebro yendo y viniendo, susurrando que en algo somos los mismos, que en la médula cincuenta años no es nada. Un ejercicio de pajolera imaginación, de lo más opinable, por otra parte. Todo hallará su ensamble si ven la película o al menos leer la sinopsis cuyo link les adjunto.

Viridiana es una joven novicia que escapa de la ortodoxia del convento. Pero este alejamiento – retratado magistralmente en la dura pero educada despedida de su mentora y superiora – no significa para nada un menoscabo en sus convicciones religiosas. Más aun, animada por su reciente fortuna – heredera por el suicidio de su tío –, quiere alas para dar al mundo su propio concepto del amor cristiano, recogiendo a todos los pobres del pueblo.

¿Tiene esto algo que ver con la España del 2010? ¡Nada!… O tal vez sí… Hubo gentes que de jóvenes tuvieron bellos sueños de libertad, democracia, igualdad y de una sociedad sin clases… Jóvenes idealistas y melenudos que luchaban contra la dictadura y los acomodados, y buscaron luz y orientación en la ortodoxia de unas siglas que proporcionaron organización y disciplina. Resulta que estos jóvenes heredaron súbitamente el poder por el suicido súbito de unos dirigentes y unos valores que se creyeron pasados de moda y presa de unas contradicciones. Y, con la súbita herencia, estos jóvenes idealistas rompieron con la ortodoxia para sentirse libres en sus formas de hacer, sin renunciar nunca a sus ideales primigenios.

La película retrata los inútiles intentos de la virtuosa Viridiana para organizar la vida de estos pobres miserables – en los dos sentidos, en el moral y en el material -. Intenta arrimarlos al trabajo y a Dios con magros resultados: todo funciona si la buena mujer está delante, pero se descompone de inmediato en el caos en el momento en que tiene que dar la espalda para ocuparse de otras cosas.

Nuestros jóvenes idealistas, en poder de un estado relativamente rico, arriman a sus desarrapados a su credo particular, dispensan subvenciones e intentan una ingeniería social orientada a transmutar el injusto estado de cosas preexistente. Loable fin, sin duda.

La película va a tener – para los críticos y también para mí – su clímax en la cena de los pobres. Viridiana tiene que ausentarse y sus pobres, perdido gradualmente todo sentido de lealtad, se introducen en sus habitaciones – no olvidemos que Viridiana beneficiaba a los pobres, pero no comía ni vivía con ellos -, y se agencian unas opípara cena con mantelería de lujo, para terminar en una obscena bacanal de alcohol, suciedad, sexo soez y violencia hasta casi concluir en la violación de la virtuosa benefactora.

Buñuel quería cuestionar la beneficencia burguesa de inspiración católica. Quiso decirnos: mirad, no sirve para nada. Sólo sirve para envilecerlos más.

¿Tiene esto un correlato en 2010? ¿Podemos equiparar esta cena atroz de Viridiana a la calamidad de nuestra comunidad de subsidios? Créanme que no estoy para nada seguro. Desde luego no voy a ofrecer una soflama fácil en contra del estado del bienestar. Pero tampoco lo voy a hacer a favor. Al menos tal y como está. Creo que la cuestión precisa de un análisis mucho más detallado. Creo que debemos pensar por qué los suecos optan por mantener a la derecha moderada y a la reforma / racionalización del estado del bienestar – ellos, que lo inventaron -, como método de mantener lo esencial del sistema. Me parece que es momento de abandonar un discurso de blancos y negros y de pensar en que la generalización de los subsidios ha podido favorecer de algún modo una “sociedad dormida”. Llega un momento en que el verdadero progreso podría consistir en aparcar – que no abandonar – siglas e ideología para entrar en un debate acerca de la construcción de tejido empresarial competitivo compatible con el respeto de los derechos elementales de los trabajadores. Y que ello no debe ser tan terriblemente difícil.

Algo de eso comentaba en la entrada de hace unos meses: “Tierra de Subsidios” (http://tontosantajusta.blogspot.com/2010/06/tierra-de-subsidios.html)

1 thought on “Viridiana, de Buñuel

  1. teresa says:

    Hola Federico, me alegró saber de ti y de este blog. ¿donde podemos encontrar tu libro? el enlace que nos enviste no me funciona. Gracias. Teresa molina

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde