fbpx

Una Guerra que Comienza


Tengo que decir que he vi venir esta guerra desde la caída del gobierno corrupto de Yanukóvich, con la corrupta de Yulia Timoshenko aclamada (y también silbada) en el Maidán. Seguí el Maidán en directo, sabiendo que venía una ola de sangre. Y de estupidez. A la UE le falto tiempo para mandar a su estúpida diplomacia a Kiev. Y yo pregunté desde mi insignificancia: «¿Por qué no enviáis a Catherine Ashton a Moscú, a tratar con Putin? ¿No veis que en Kiev no hay poder real con el que tratar?» Y seguí preguntando, en los foros periodísticos: «¿Qué dice Putin?»

Putin no dice. Putin hace. Y después de hacer, habla claro. Lo pudimos escuchar todos, en el Salón San Jorge del Kremlin. Mucho se ha escrito de la capacidad real de cumplir sus amenazas, dada la debilidad de su economía y su dependencia de occidente. Es posible, no lo niego. Yo sólo digo que nadie pone a punto un ejército, si no es con objetivos muy concretos. Y le cuesta sus buenos dólares. En un país falto de otras cosas elementales.

Veámoslo así: se es humillado en una gran guerra geoestratégica. Se padece una terrible crisis económica, moral y nacional. Se ve despedazar el Imperio y cómo se quedan fuera de las fronteras protectoras cientos de miles de ciudadanos leales. Se ve retroceder las fronteras hasta límites inauditos y plantar el enemigo sus reales con soberbia en lugares donde no hubiera osado nunca. 

¿Hablo de Rusia? Sí. Pero hay otro precedente cuyos efectos pueden analizarse a la luz de la Historia. Hace menos de un siglo algo parecido, más o menos, pasó con la derrota del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial. En algunos aspectos, Crimea y el este-sur de Ucrania se está comportando como los Sudetes. 

Todo occidente, entonces y ahora, padecía y padecemos una severísima crisis. Todo occidente, entonces y ahora, padecía y padecemos un terrible desempleo. En 1938, occidente anhelaba la paz y estaba dispuesto a comprarla. Y a hacer concesiones. Procedente de Múnich, en 1938, Chamberlain fue saludado entusiásticamente al aterrizar en Londres. Portaba la garantía de «la paz para nuestro tiempo». El resto es historia. La actualidad la pueden ver por los medios o por los tuits, minuto a minuto.

Ucrania no tiene capacidad de imponerse en el este del país. Y si lo intenta, será un baño de sangre. Los rusos intervendrán, decantando el conflicto y llegando hasta donde quieran. Luego, los de Transnistria reclamarán su vuelta a la madre Rusia. Rusia exigirá a lo que quedará de Ucrania un «pasillo» por Odessa para su incorporación. Ucrania se negará, indignada. Rusia se lo tomará por su cuenta. Nadie va a proporcionar una ayuda efectiva a Ucrania. Hasta podría ser completamente invadida. En ese contexto, Moldavia podría reclamar su unión a Rumanía, aterrorizada. Y, viendo los réditos de la realpolitik en manos de su hermano mayor eslavo y ortodoxo, veríamos despertar a una Serbia ultranacionalista y antioccidental. La gran perdedora de la guerra de la ex-Yugoslavia. Que de la noche a la mañana se une a los serbios de Bosnia, a Montenegro y reclama a Croacia la Krajina. ¿Creen que un occidente dividido, en crisis, y con un viejo amigo americano cansado y satanizado tiene dinero y energías para hacer frente a todo esto?

4 thoughts on “Una Guerra que Comienza

  1. Anónimo says:

    TU SUFRES PARANOIA ESQUIZOFRENICA QUE TE HACE VER FANTASMAS. EL SUELDO TE LO PAGA EL ENFERMO MEGALOMANO DE HIJO PUTIN. PUTIN; EL NUEVO NAZI DEL SIGLO 21.

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde