Un nombre conocido. Alguien con una trayectoria bien definida en la Sanidad Pública Andaluza. Escribo acerca de María Jesús Montero Cuadrado, actual Ministra de Hacienda.

Se trata del primer nombre de la lista del PSOE por Sevilla para el próximo 28 de abril. Y es posible que en esa extraña intimidad que se crea entre votante y papeleta, a más de uno se le genere un extraño flash-back, con perdón del anglicismo.

Para empezar, pueden preguntar en el sector sanitario público. El Servicio Andaluz de Salud. Noventa mil trabajadores. Y sus familiares y amigos. Multipliquen.

Seguro que estas personas recuerdan bien, por ejemplo, el peculiar modo de aplicar lo de las 37 horas y media en “paquetes” de horas. Una tarde extra cada quince días. Personas con difícil capacidad de conciliar, a las que — además de su horario habitual — se obligó a realizar una jornada de doce horas cada quince días. Medida inédita que solo se aplicó en Andalucía, y solo en el Servicio Andaluz de Salud.

También recordarán, probablemente, una ristra de medidas tomadas sin oposición posible. “Sí o sí, porque yo lo digo”. Como, por ejemplo, la abortada fusión de los Hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena. “Da vértigo”, palabras de María Jesús Montero — maldita hemeroteca —.

No hace falta retroceder demasiado para atribuirle a María Jesús Montero la autoría intelectual y material de las subastas de medicamentos. Por la complejidad del tema, me limito a subrayar que es del todo cuestionable conceder monopolios a laboratorios farmacéuticos paria internacionales. Empresas investigadas y expulsadas por la Food and Drug Administration.

Los que mejor recuerdan su gestión son, sin lugar a dudas, los compañeros de Atención Primaria. Nivel de atención postergado por la mencionada. Incluso en plena bonanza económica. No podemos sino concluir que María Jesús no se creía lo de Atención Primaria igual a bienestar y mejoría de los estándares de Salud poblacionales. Ella procedía de hospitales, y consideraba que esto es lo que proporciona votos. A Atención Primaria, el látigo: sesenta pacientes al día, obedecer y callar. La actual cabeza de lista del PSOE por Sevilla no vio ni quiso ver que a partir del 2015 esa Atención Primaria fustigada, quemada y precaria se nos jubilaría en masa. Y que no habría sustitución fácil, tras décadas de una gestión tosca y hostil de recursos humanos.

Puede proponerse que, en su desempeño institucional, María Jesús Montero extendió su impronta personal a cada Hospital o Centro de Salud. Y, dentro de cada centro, a cada Unidad o Sección. De este modo, una miríada de cargos de nuevo cuño se convirtieron en mini-gerentes y espejo de los modos decididos e impetuosos de la jefa suprema. Réplicas del: «sí o sí, ahora mismo y porque yo lo digo». Y, al igual que en el despacho de María Jesús, la política local de cada lugar siguió una lógica implacable, mezcla de autoritarismo, efectismo y marginación de la discrepancia.

Ante la papeleta de voto, es posible que algunos simpatizantes socialistas recuerden cómo la herramienta necesaria para esta revolución fue la implantación y el desarrollo de las Unidades de Gestión Clínica. Entidades dirigidas por los arriba mencionados. Gentes puestas a dedo, exigida la fidelidad al proyecto y el acatamiento del Contrato-Programa. Unidades carentes de cualquier paralelismo en otras Comunidades Autónomas y sin respaldo legal, hasta donde llega el conocimiento del que les escribe.

De lo que seguro que se acuerdan todos es del miedo que consiguió meternos en el cuerpo. Y, en estas, siempre digo que si alguien juzga mis palabras exageradas, que las contraste con otros testimonios. Pero garantizando el anonimato de la persona interrogada. Porque el miedo persiste vivo. Todo el mundo cree que el terror sanitario volverá, más temprano que tarde. Basta con ver el nombre de María Jesús Montero en cabeza de lista.

Este sistema de miedos y silencios cubría a la perfección un sistema hipócrita. Las listas de espera estaban trucadas y muchos lo sabíamos, de un modo u otro. Pero, ay del que osara hablar con los medios. La omertà sanitaria se reveló eficaz. Susana Díaz parecía sorda y ciega ante lo que sucedía. Pero la herrumbre del descontento progresaba en hospitales y centros de salud. Y el hastío minaba la paciencia de tantos simpatizantes socialistas de otrora.

Puede que estos motivos pesaran en el deseo expreso de los militantes del PSOE-A de que la actual ministra de Hacienda figurase bien abajo en la lista electoral por Sevilla. Sin embargo, Ferraz ha terminado por sacarla de la cola y encasquetarla en primera línea, laminando a los susanistas. Ante la imposición, su líder, Susana Díaz, acaba de soltar un críptico “tomo nota”.

El 28-A tendremos ocasión de ver hasta qué punto los simpatizantes socialistas de Sevilla también toman nota, al advertir en lo alto de la papeleta un nombre de sobras conocido. Un nombre que les trae demasiados recuerdos.

Firmado:

Federico Relimpio

 

Federico Relimpio, médico y escritor.

Twitter: @frelimpio

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