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Tras la fiebre, la cura

Hola Susana;

Buenos días… ¿Qué tal, después de la jornada del domingo? ¿Descansó? Me alegro. Los demás descansamos también. Le escribo para comunicarle que el ejercicio de la Democracia, tal y como la concebimos cada vez más gente, no es votar cada cuatro años, sino estar encima de ustedes todos los días. Se acabaron los cheques en blanco y las buenas palabras. Estaremos ahí, todos los días, sin darles tregua. Y nos tienen muy hartos; buena les ha caído.

Empezaré por lo elemental. Lo del domingo. Vaso medio lleno o medio vacío, como quiera verlo. En cierto modo, usted gana. Lo que se esperaba. Andalucía es un régimen clientelar bien agarrado por ustedes con un dinero que viene del norte – una deriva mórbida de la democracia -. Les ha vuelto a funcionar. Lo vemos del otro lado. Les ha funcionado, pero un poquito menos.

Antes de la europeas inicié mi posicionamiento personal con un post indignado y soez: “que los vote su puta madre.” Y no me refería sólo a ustedes. En buena parte, eso sucedió en las europeas y eso sucedió el domingo pasado en Andalucía. Respecto a 2012, el PP pierde 503.039 votos y ustedes 114.423. ¿Le suena a fiesta? Léalo como le venga en gana. Yo me preocuparía un poco. El PP ha cosechado un buen batacazo por hacer un ajustazo de narices con cargo al trabajador público y la clase media, entre otras muchas cosas. Aprendan la lección y no la olviden. Vea la gráfica anexa: ustedes no han sacado partido apenas de la peor gestión política del PP en Andalucía. Siguen sangrando el caladero de votos, pese a que salvaron los muebles – descorchen el champán, por el momento -.

Como sanitario, tengo que decirle que hemos vivido una época muy difícil. Época que se remonta a un tiempo anterior a la crisis y los recortes. El partido que usted dirige, en lo sanitario, se ha caracterizado por el autoritarismo y la hipocresía. En un post reciente resumía todos nuestros agravios. Siendo ustedes los de la socialdemocracia – ¿? -, han vapuleado un servicio público esencial, fingiendo que hacían lo contrario. Siendo ustedes los defensores de Atención Primaria, fueron restringiendo progresivamente las inversiones y el prestigio de “la joya de la corona”, como cínicamente la llamaba María Jesús Montero. Y si no, que le pregunten a mi amigo Javi Padilla. Se nos controló hasta la última receta mediante una tupida red de cancerberos y comisarios políticos malencarados y maledicientes. Gentes cortitas de educación y desconocedoras de lo elemental en motivación y recursos humanos. Pero a ustedes todo eso se la traía al pairo. Instalados en la demagogia y controlando la red del voto interior, se las prometían muy felices y no les ha salido nada mal. Pero el camino no se acaba aquí.

Añada lo anterior al hecho de que constituimos un colectivo cuyos sueldos cayeron entre un 5-15% durante la crisis por obra y gracia de los ejecutivos del PSOE primero, y del PP después. Y cuyos días “moscosos” – obra y gracia del señor Moscoso porque, en los años ochenta, dijo que no se nos podía pagar de otro modo – fueron reducidos al mínimo. Otro recorte de sueldo, pues. Y cuyo horario fue prolongado por iniciativa del señor Rajoy. Decisión desarrollada sin acuerdo, a su aire y por las narices de la señora Montero. Como suele. Como gusta. Contra sentencia, como ya le reclamé en su momento. Sin que usted haya querido modificarla. Porque hubiera podido. Pero no le gustamos. Ni usted a nosotros. Ni su partido y sus cuadros. Sépalo.

Es sobre este contexto en que el sanitario recibe siempre la contestación de arriba de que “no hay dinero”. Porque la gestión clínica es eso. Que no hay dinero. Que los recursos son finitos. Que te adaptes a lo que hay y que te estires como el chicle. O que estires tus coronarias para comulgar con ruedas de molino. Y poner medicamentos del laboratorio de Bangla Desh que no vende en otra parte porque no hay dinero. Y todo lo demás.

Pues imagínese cómo nos sentimos cuando nos enteramos que dinero sí que había. Y mucho. Pero que ustedes lo invirtieron a su manera. Sin controles. Asegurándose las disposiciones parlamentarias para que así sucediera. Para asegurar parroquia y clientela. Nosotros con las manos atadas y un policía sanitario en la espalda, con la palmeta. Y ustedes largando dineros por ahí para que les voten, pase lo que pase. Como ahora, que ya se ha visto lo bien que les funciona. Un buen colchón para tiempos de crisis. Comprenderán que todo lo que nos han predicado de la gestión sanitaria y la buena práctica hace un poquito de aguas. En sus manos, claro, que sobre el papel es la base de la organización social de la medicina.

Por todo ello, cuando ahora nos convoquen del cabo de Gata a Ayamonte a explicarnos los objetivos de las distintas Unidades de Gestión Clínica, la prescripción por principio activo de la subasta de medicamentos del laboratorio de Bangla Desh y lo que se les ocurra para ahorrar el último céntimo, no podrán evitar miradas de escepticismo o sonrisas contenidas de cachondeo. De como los dineros que ahorramos los médicos, cavilando o repensando una derivación o una hospitalización – jugándosela el paciente -, o un medicamento en vez de otro se van por extraños desagües – y no me queda más remedio que hacer la conexión – a cursos de formación que no son tales, a EREs fraudulentos donde se cuelan los amigotes, a millones gastados sin control – algo admitido por la propia Susana Díaz – y, en última instancia, a unos dinerillos – o dineros – gastados para darse unas oscuras alegrías con cargo al contribuyente. Como unas rayitas blancas en buena compañía. Y que conste que no son rumores, son declaraciones realizadas en sede judicial. Todo, al fin, para engrasar una potente máquina de voto interior que lo justifique y perdone todo y tenga siempre a la misma familia política en el poder en Andalucía. In aeternum. Son los mecanismos que nos fijan al paro in aeternum. Pero sarna a gusto, no pica. Y el que no le guste, que se largue. Esto es lo que hay. In aeternum.

Que nos hablen ahora nuestros directores de Unidad de sostenibilidad y de hacer esfuerzos con lo que está cayendo. Y con una ciudadanía que con ello está contenta. Pues se plantea uno la posibilidad de dejar de seguir sufriendo haciendo cábalas. Que empiecen a sufrir otros, oiga, que ya les va tocando.

@frelimpio

8 thoughts on “Tras la fiebre, la cura

  1. Federico Relimpio says:

    Creo que todo puede volver a funcionar adecuadamente si perdemos el miedo y volvemos a hablar en público firmando con nombre y apellidos, como lo estás haciendo, Francisco. Entonces, ellos empezarán a tener miedo. Y comenzarán a replegarse. Porque dejaremos de ser masa para convertirnos en lo que realmente somos: un colectivo inteligente y concienciado.

  2. Francisco Marquez says:

    Hubo un gerente que se encontró con un poder omnímodo con el pretexto de la optimización del gasto en gestión de hospitales. Como había que hacer recortes vendieron que lo primero era recortar en los cuadros de gestión y así organizaron un "pifostio" disfrazado de fusión de grandes hospitales. El tal gerente llegó desde su hospital originario al hospital fusionado y descabezado como elefante en cacharrería. Destrozó con sus decisiones servicios enteros bien estructurados y que están destrozadosl a la fecha de hoy: profesionales de a pie desorientados y en gran parte quemados, funcionamientos por inercia, descontrol en listas de espera, … Lo triste es que dicho gerente fue cesado -o ¿dimitido?- y volvió a su antiguo puesto clínico de base. Pero su triste huella aún perdura, huella que destrozó proyectos personales y colectivos. Y lo sorprendente es que hubieron profesionales que se lo creyeron y que le apoyaron, lo horroroso es que aún permanecen en el engaño y viven en una nube de indolencia suprema

  3. Federico Relimpio says:

    El otro día leí un comentario simpático para explicar la victoria del PSOE en Andalucía. Y resumido: "reparten algo, y mantienen una apariencia de sanidad y educación públicas." Creo, como tú, que debemos salvaguardar las coronarias. Ejercer con conciencia y dignidad. No responder jamás al comentario hiriente o despectivo. Y si el paciente quiere algo, dárselo en la medida de lo posible y si no transgrede nuestra ética personal. Dejar atrás nuestro papel de parachoques del Sistema. El Sistema no lo agradece. El trato a patadas – que no son cosas mías ni juicios de valor – casa mal con la gestión por objetivos. Y si nos tomamos a chacota al comisariado político-sanitario, ten por seguro que habrá dificultades. Habrá cientos de Irenes Sabaletes llamándonos a capítulo. Sólo se trata de no ir. Tenemos trabajo acumulado o jaqueca.

  4. Federico Relimpio says:

    Gracias de nuevo por la participación y por la opinión. Queda claro que estamos viviendo un modelo de gestión politizada propagandística, con sus variantes locorregionales. Nos queda lo que dices: no morir en el intento y atenernos a nuestra conciencia.

  5. Anónimo says:

    Dejemos que esto se hunda. A los pacientes les importamos una mierda, y la Sanidad otra bien gorda. Han bendecido en las urnas el puteo al médico y la sanidad de pena. Claro, hemos mantenido nosotros a flote esta bañera que hace aguas por todos lados a costa de mucho. Y otros se han colgado la medalla de que mantienen la sanidad sin recortes. Bien que lo han vendido en las elecciones, y bien que les ha servido.

    Mientras los "señores usuarios" obtengan lo que quieran o lo que les prometan los politicastros de turno sin consultar mínimamente con los profesionales (El manijero NO es un profesional, ni el experto vendido, le pese a quien le pese), les trae al pairo que le atienda un churrero mientras lleve bata y le de la baja que quiere cuando quiere, o que le mande el medicamento "X" que no le sirve para nada. Les da igual que se tarde meses en operar (El que tenga seguro se irá a la privada y el que no… Pues se aguanta. Total, no es un problema que un tipo tarde un año en operarse, y si no a Urgencias). Les da igual que le demos pastillas ·"Juanola" o atorvastatina, les da igual si es matarratas indio o si es garrafón. Total, la mitad no se los va a tomar. Y hasta ven "bien" que un médico cobre una miseria, "Para lo que hace…" (Palabras textuales de una paciente de hoy mismo). La culpa siempre es del médico, y nunca del sistema. Hasta hay quien me ha soltado que no queremos mandar tal cosa para ganar más dinero. ESO es lo que se le está transmitiendo a la gente. Que encima somos unos peseteros inconscientes y vendidos.

    Otra cosa que han vendido y muy bien es la OPE. Otra engañifa para enmascarar la pérdida masiva de empleos. Y la gente hasta se lo cree. Por cada cuatro jubilaciones sacan una plaza. Y no son recortes. Son "Reajustes"

    Mientras consintamos a costa de nuestras costillas y nuestra salud que esta galera, este mamotreto dedocrático, siga a flote, por acción o por inacción, seremos y seguiremos siendo unos completos imbéciles. Ha llegado el momento de plantarse. Y de empezar a actuar como los "Mercenarios" que creen que somos. Que no somos ni santos ni monjes ni hermanitas de la caridad. Y menos esclavos, aunque nos lo hayan hecho olvidar.

  6. Anónimo says:

    Otra vez Jose, desde Galicia. Yo hace tiempo que no doy la cara ni por mi jefe de servicio nombrado a dedo, ni por la gerencia de mi hospital, ni por el Sergas. Los defectos del sistema los traslado tal cual a los pacientes, y les animo a que se quejen, a ser posible por escrito, si lo creen oportuno. Responderé por mis actos, pero no por el desgobierno de los de la moqueta y el sillón. Si tengo que convertir a cirugía abierta una laparoscopia porque el material que me han comprado es malo y no agarra, o traumatiza los tejidos, lo escribo en el protocolo de intervención y se lo cuento, tal cual, al paciente y a su familia. Si yo establezco una prioridad en la inclusión de un paciente en lista de espera y al llegar a donde se gestiona, un chupatintas cambia la prioridad porque le sale del puro, o no se cumplen los plazos previstos porque no hay quirófanos disponibles, ni personal, ni camas, ni material, tampoco me como yo ese marrón, se lo cuento tal y como es al paciente. Estoy muy aburrido de ver la cara sonriente de la conselleira o de los gerentes en la prensa, "presumiendo" de logros, cuando la verdad es que se están cargando la sanidad y quemando a los profesionales. Y ahora, gracias a las nuevas modas, planes de gestión y demás, tenemos capataces de obra en vez de jefes de servicio, que sólo transmiten en una dirección, de la gerencia a los currantes, pero que no se atreverán jamás a plantar cara a sus amos porque les cortarían los huevos sin dudarlo. Hoy los voluntarios para jefe de servicio tienen un perfil muy claro: o bien quieren escapar de las trincheras porque son y han sido de toda la vida unos vagos y unos escaqueados, o bien tienen un ego tan grande que les encanta firmar como "don Fulano de Tal, Jefe de Servicio" (hoy tan vacío de contenido como un título nobiliario). Y sobre todo, unas tragaderas bien grandes y pantalones con elástico para poder bajárselos bien rápido a petición de sus amos, sin el engorro de tener que desabrochar cinturones o cremalleras. ¿Para que gente así sea feliz con su despacho y su coletilla en la firma tengo yo que dar la cara ante un paciente enfadado por el mal funcionamiento del sistema? Ni de coña. Se lo pongo en el despacho, y que toree él, que le va en el cargo. En fin, no sé si se me nota, pero estoy bastante "quemado"… Lo peor es que aún me quedan bastantes años de bogar amarrado al banco de esta galera que hace aguas por todas partes.

  7. Federico Relimpio says:

    Gracias, Paco. Es difícil trasladar esto al ciudadano. Es complejo. Y nadie tiene la verdad y la clarividencia. Nos queda perder el miedo a la amenaza velada y hablar con claridad de lo que nos preocupa. De lo que creemos. Y en ésas, entre todos, construimos un discurso creíble y eliminamos la manipulación torticera.

  8. Paco says:

    Acertado analisis Federico, pero la realidad es la que es, la realida es que hoy he vuelto a dar la cara por "estos " que nos dirigen, aunque dicho que nos dirigen, he querido decir que nos maltratan, y probablente volvere a dar la cara mañana o pasado mañana, y no por miedo (afortunadamente no pueden hacerme nada…salvo ponerme las cosas un poco dificil )sino por verguenza, no puedo decir determinadas cosas a esos pacientes y a esos familiares porque no tienen la culpa….aunque despues del domingo me planteo sino tiene toda la culpa y se merecerian saber todo y como esta afectando a la sanidad esos recortes de aquellos que con tanta devocion votan, la situacion es perfecta hacen una gestion cicatera, nos naltraran, recortan en salud, nos utilizan como parapetos y los ciudadanos agradecidos le vuelven a votar…ojala en algun momento podamos salir de este circulo que a muchos nos esta "matando". Un saludo

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