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Tierra de subsidios.

-Se acabó lo de siempre, hijo, ya no te apuntas más; ahora te estudias las oposiciones a policía local.

Así le hablaba la mujer a su hijo con los reaños que pudo reunir. Sabía que cortando el cordón de su hijo con lo de siempre mermaba ingresos familiares y recortaría las copas del chaval. Y que tendría que coger más días y más horas fregando escaleras para llegar a fin de mes. Pero la buena mujer tenía dos dedos de frente y lo que hay que tener. Y sobre todo, la convicción profunda de que por nada del mundo quería que el niño de sus entrañas llegara a los cincuenta siendo el vivo retrato de su padre – un don nadie en medio de una nada llamada Andalucía donde la única expectativa es alargar la mano para recibir el periódico maná a cambio de una inquebrantable adhesión a un confuso proyecto político que significa más o menos la eternización de la mano extendida -.

Así le hablaba la mujer a su hijo con sentimientos encontrados y rompiendo en pedazos los recuerdos de treinta años. “¡Qué bien que hemos vivido estos años!”, se dijo mil veces mientras acarició su papeleta de voto – la única posible – en todas las tesituras imaginables. “¡Qué lluvia de dineros!”, se dijo otras mil mientras vio de niña y joven como encalaban calles, creaban polideportivos, bibliotecas y adecentaban pueblos otrora olvidados de la mano de Dios. “¡Qué bien que vivimos!”, que se dijo haciendo contabilidades de la suma de la pensión de la abuela y de lo que entraba mensualmente en casa por el Plan de Empleo Rural.

Pero un vago resquemor de dentro le digo que algo no iba. Que un marido desde los treinta y dos de la casa al bar y del bar al sofá… ¿De verdad es lo que quieres para un chavalín del que dice el maestro que es listo?

Pobre tierra, pobres gentes… ¿Qué malas gentes os esclavizaron con dádivas y subsidios para construir sus graneros de votos? ¿Qué perfidia inventaron en mala hora para ataros a un terruño sin futuro vaciándoos de energías, valores y fuerzas, para convertiros en los modernísimos mendigos, que piden el subsidio en vez de la limosna?

Y encima tuvieron la poquísima vergüenza de enseñaros eso del… “Andaluces… Levantaos…”

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