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Tesis de Historia.

Si comienzo diciendo que esto de Andalucía es un régimen y que sufrimos falta de democracia, ya habrá muchos que dejen de leer y me manden directamente a la caverna. “Otro facha… Anda, vete a ver Intereconomía o a escuchar al Jiménez Losantos.” Lo maravilloso de esta gente y de su capacidad de invención es cómo han podido generar este sistema perfecto de poder y qué poco han notado el desgaste o la factura de su desastrosa gestión, especialmente en terreno de lo económico. 
Si alguna vez se escribe la historia reciente de nuestra comunidad, los historiadores tendrán un buen trabajo para explicar el sistema en funcionamiento desde el 81 hasta la actualidad y el apoyo mayoritario indefectible del electorado que les llevó a ser incuestionables o irreemplazables. Hicieran lo que hicieran. No me gustaría estar en la piel de uno de esos especialistas que, por ejemplo en el 2032, cuando las circunstancias espero sean otras, trate de realizar su tesis doctoral sobre (un poner): “Los albores del autonomismo en Andalucía: la hegemonía del PSOE“. 
Sabrán ustedes que una tesis se puede enfocar de muchas maneras. Si nuestro doctorando es mediocre, tirará de hemeroteca, recopilará artículos y discursos, los ordenará secuencialmente por fechas y expondrá un aburridísimo relatorio de eventos, convocatorias electorales, datos, obras, etc. Claro que tras la crisis del 2018 la Universidad ya no es la misma. Se acabó el rancio sistema de peloteo, política y endogamia, los proyectos se financian con lupa por agencias internacionales, el viejo profesorado del mogollón de los penenes del socialismo precoz ya va conociendo una merecida jubilación – en los dos sentidos -, y corren otros aires. Así que nuestro doctorando o doctoranda tiene que hacer una interpretación imaginativa, una verdadera tesis, una teoría unificadora que pueda defender sobre la base de los hechos, para explicar lo ocurrido en un período. ¿Cuáles serían sus conclusiones?
Primero: la herencia recibida. La hegemonía socialista en Andalucía sólo se explica por la existencia de un larguísimo período anterior de gobierno nacional – centralista que posterga la región, como lo hace en otras partes del país donde también disfrutará de una dilatada hegemonía el mismo partido. El breve período de la UCD y el arraigo que pudo tener en ciertas clases medias urbanas acabó con el centrismo por su torpe manejo del autonomismo y de la descentralización. En su pacto con la fuerza anterior, el partido andalucista pierde definitivamente la iniciativa y toda posibilidad frente al gran ganador de la contienda.

Segundo: populismo, populismo y más populismo. La gran victoria del PSOE en las generales del 82 fue posible gracias al liderazo de un Sevillano, Felipe González. Los andaluces, especialmente los habitantes de Andalucía Occidental saludan esto como un triunfo propio, al igual que el desembarco de otros andaluces en puestos relevantes de la administración central. Parece que es el momento de nuestra tierra. Felipe parece tocado por la baraka y a él se entregan almas y voluntades. Sólo así puede explicarse que la dirección del PSOE de Andalucía y de la presidencia de la Junta pueda ser decidida por el gobierno central sin dar apenas explicaciones. El presidente Escuredo cae de un simple soplido ante el también sevillano Alfonso Guerra en su primer desencuentro. Nadie en Andalucía alzará la voz para pedir explicaciones. Dos elementos vendrán a aliñar esta ensalada caudillista latinoamericana: el control absoluto y descaradamente sectario de la televisión pública – la única en aquella época – y el bajo nivel de alfabetización y lectura del pueblo andaluz, que encomendará opiniones mayoritariamente a los eslóganes del líder máximo o sus acólitos, convenientemente vertidos por la televisión.

Tercero: las perras de los alemanes. Felipe supo siempre que nadie engaña a todo el mundo todo el tiempo. Y visto el patio trasero, tenía que dar una solución. Y la encontró, vaya que lo hizo. Primero, gestiona la entrada en la Unión Europea. Sólo él podía contener a la mina asturiana y miles de otros perjudicados. A uno de derechas la calle le estalla. Pero obtuvo los fondos FEDER a cambio. Ya tenía el filón de oro. Y le iba a durar. Y con sus rodillos, aquí y en Madrid, podía hacer lo que quisiese. Y vaya si lo hizo.

Cuarto: el granero de votos. El régimen clientelar. Un poder local incontestable. Cientos de miles de familias de la Andalucía interior que vivirían en adelante directamente del partido socialista. La configuración del Plan de Empleo Rural y otros tipos de ayudas pergeñaron la solución ideal para esta dictadura perfecta. Cientos de municipios de la Andalucía interior sin viabilidad económica retendrían a su población y serían unas reservas adictas gracias a unas perras que les permitirían vivir con todo desahogo, sin presión fiscal alguna y con compatibilidad con algunos trabajillos cobrados en negro. Da además algunas pelas para que los pueblos se encalaran, se adecentaran, tuvieran su polideportivo y otras monadas, y helo ahí, el paraíso sociata: de quince concejales, doce del partido. Y ahí seguirían herre que herre con la papeleta guardada debajo de la almohada, la única, la indiscutible, la del líder, la del sistema…

Quinto: un torpísimo contrincante. El oponente no anduvo acertado, digámoslo claro. No sabía como desmontar este engranaje. En primer lugar, porque era indesmontable. La oposición basó su mensaje en el cabreo progresivo de unas desoladas clases medias urbanas, atosigadas a normas, prohibiciones e impuestos, aplastadas por la negación sistemática de la evidencia y la dictadura de lo políticamente correcto. Un electorado que era suyo antes de la batalla. Pero nada que hacer contra el granero. Porque no era una guerra de ideas, era una guerra de intereses. Y nada se puede contra el interés de un pueblo que vive espléndidamente sin trabajar apenas en la tierra que ha nacido y de una casta privilegiada que maneja millones y que vive mejor aún a expensas de una triste vaca lechera que madruga y suda para una escueta nómina y de la ingenuidad de una Europa demasiado lejana para saber de tejemanejes locales.

Sexto: el fin del sueño. Todo era bellísimo: los unos en la arcadia y el gobierno a plantearse si lo correcto era decir gobierno o gobierna, o parlamento o parlamenta… Mientras el tonto pague, claro. El tonto de aquí no tenía más remedio, que para eso lo crió el franquismo: para obedecer, que para eso estamos, que si fuéramos franchutes se liaba la de Dios… Pero llegó la crisis y la perras se acaban, y con la crisis llega también la Merkel, que es lista y resabiada, por mujer, por luterana y por haber sido criada en el comunismo. 
Mayo 2011: un preámbulo. Veremos. Tenemos un desierto de paro. Una tierra rica, noble y vieja. Bla, bla, bla… Lo que ustedes digan. Una tierra donde alguien con una idea viable y rentable que dé impuestos y dé de comer a cuatro familias es un canalla. Porque se quiere enriquecer. Veremos que pesa más en la balanza: si sus polideportivos y sus manitas de cal, si la promesa del maná caso de seguir arriba, o las certezas del paro y los balances económicos de treinta años y la ausencia de expectativas. Nos podemos esperar cualquier cosa.
Luego vendrá 2012: hora de la verdad. Ya no será un desierto de paro. En un desierto al menos hay caravanas con beduínos. Ya será la luna, un baldío, un barbecho, un solar, un “Se vende”, un “Disponible”, apenas un muro donde fijar la propaganda electoral. Y aún habrá quien eche la culpa a los americanos, por lo del bloqueo… ¡Que no, hombre! ¡Que eso es en Cuba!… Bueno, los americanos de todos modos, por los de las subprimes ésas… Y Aznar… Aznar es el que se lo ha cargao todo, con el Bush ése… Que no le han dejao a José Luis, pobre mío, con los ojitos tan azules…
Y lo más gracioso es que todavía no le he escuchado una idea económica interesante al Arenas ése…  

3 thoughts on “Tesis de Historia.

  1. Anónimo says:

    La verdad es que tienes mucha razón, es hora de que Andalucía prueba otras cosas porque lo que ha habido hasta ahora ha sido uja gran campaña de marketing para que algunos se mantengan en el poder.
    Yo no soy andaluz, soy asturiano pero creo que sois un gran pueblo y que podeis hacer muchas cosas.
    Es importante que haya un cambio de rumbo y hacer las cosas distintas. Favorecer la creación de empreas, que el cultivo del campo sea eficiente y muchos etceteras. El turismo ya lo teneis 🙂
    Muchos animos

  2. Anónimo says:

    hola,

    Me parece genial tu comentario, pero sin el per ¿que pasara con todos estos pueblos y su gente?…
    y otra cosa, ¿el per para las demas regiones de España no es un agravio?

  3. Anónimo says:

    Hola Fede:
    Tienes razón, lo peor la desesperanza en el futuro que es una realidad ¿Como vamos a salir de ésta? , no vamos a salir, al menos medio bién.
    Echaba en falta el comentario de turno. ¿ Que pasa con la ola de cambio del mundoislámico?

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