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Susana Diaz: joven y vieja

Susana Diaz

Señora Presidenta de la Junta de Andalucía:

En primer lugar, me gustaría expresarle que disfruto de un ambiente profesional de predominio femenino y, hasta hace poco, he estado bajo la dirección de una mujer. Trabajo codo con codo todos los días con ellas y me dan lecciones todos los días. Este contacto me ha hecho saber que las diferencias de género son bastante más tópico que otra cosa. Sé de primera mano que ustedes tienen una inteligencia similar y afrontan las cosas del mismo modo. Ni peor, ni mejor. Las hay sorprendentes, geniales, entregadas y solidarias, pero también encuentras almas mezquinas y traicioneras. Como en las obras de Shakespeare. Como en mi género. Pura humanidad.

Tengo que confesarle que me ha chocado un poco que destine tanto de su discurso a la reivindicación de género. Después de Margarita Robles, Elena Salgado, Bibiana Aído o Leire Pajín – por citar algunas personas que le pueden resultar afines -, creo que la introducción de su discurso me suena más a guiño a la galería. Es a todas luces evidente que quedan lagunas enormes para la igualdad efectiva, no soy tan memo. Pero le hubiera rogado que no basara su reivindicación personal sobre ello. Suena a lo que suena.

Dejando el tema anterior, aprecio que se ha leído bien las últimas encuestas demoscópicas efectuadas por distintos medios. Decir en el Parlamento de Andalucía: «vivimos un tiempo que se caracteriza por la cada vez más profunda desafección de los ciudadanos hacia la política» y «quienes nos dedicamos a ella aparecemos en todas las encuestas como uno de los principales problemas de la sociedad» es tomar un buen rumbo. Ahí nos hace usted un guiño a todos.

No tengo espacio ni intención de analizar en profundidad su discurso. Es extenso. Y hay opinadores más versados. Saludo su empeño verbal de combatir la corrupción, de fortalecer la Cámara de Cuentas, de regular por Ley el acceso a las ayudas sociales para impedir el acceso a los jetas pero, sobre todo, el reconocimiento del valor de la empresa y la necesidad urgente que tiene esta tierra de que su administración pública se parta la cara por los emprendedores. Sin ellos, no hay presente ni futuro.

No diré que el suyo haya sido un discurso decepcionante lleno de palabras vacías. Aunque varias veces me haya parecido que introducía latiguillos de uso común y fácil manejo. Sin ellos, podría usted haber ganado densidad. Y credibilidad, que falta le hace. No por mujer, ni por joven, sino por pertenecer a la casta política. En conjunto, debo reconocer que ha ofrecido algunos compromisos de interés que sólo con la perspectiva del tiempo podremos juzgar hasta qué punto fueron cumplidos – en razón de sus posibilidades -.

Empecé el post diciendo aquello que me pareció un poco fuera de lugar y ahora termino con lo que eché de menos en usted. Señora Diaz, señora Presidenta: usted no es novedad, ni es juventud, pese a sus años. Porque el PSOE de Andalucía no es nuevo aquí; lleva 31 años en el poder. Y de él, de sus entrañas surge usted, que el partido es su bagaje, sin otro juicio de valor. De la confusa relación entre instituciones y el Partido nace el terrible escándalo de los EREs, ligado al panorama general de la corrupción política en España. Pero ahora hablamos de usted, del PSOE y de Andalucía. Independientemente de como termine todo esto en tribunales, los hechos sugieren que este prolongado escándalo ha forzado la dimisión de su predecesor y mentor. Hoy, usted ocupa el cargo que ocupa en virtud de estas lamentables circunstancias. Aunque de virtuosas tengan poco.

Le repito: usted no es novedad, ni juventud. Usted es el PSOE de Andalucía. Casi 39 años de edad, pero 31 años en el poder. No me vale, a nadie le vale la tabla rasa. No puede sin sonrojo hablar de lucha implacable contra la corrupción sin haber pronunciado, aunque sea por un momento, la palabra «perdón» en el Parlamento de Andalucía. Pregúntele a Felipe González. Él lo hizo en su momento, hablando de lo mismo. ¿No podría usted intentar estar mínimamente a la altura de sus mayores?

@frelimpio

8 thoughts on “Susana Diaz: joven y vieja

  1. Federico Relimpio says:

    Gracias por el interés y la participación. De acuerdo en todo. La nueva presidenta dice que el régimen será transparente y participativo, ¿No? Es preciso exigirlo TODOS LOS DÍAS, DESDE TODOS LOS FOROS…Es preciso finiquitar el régimen oscurantista y clientelar.

  2. Federico Relimpio says:

    Muchas gracias por el comentario. Pero recuerda que es gran placer para el Loco tener nuev@s amig@s que ejerzan con maestría el arte de no darle nunca la razón. Así que: ¡caña con furia! Bienvenid@ a tu casa, expón tus ideas y di lo que te parezca bien, pero sobre todo lo que te parezca mal. Hagamos nuestra la vieja frase que se hizo acerca del periodismo: "el periodismo está para decir lo que no conviene, para decir lo que conviene está la propaganda…" Gracias!!

  3. Anónimo says:

    De acuerdo con casi todo lo expuesto.
    Solo nos queda el siguiente paso: participar activamente en la vida publica, expresar nuestras opiniones con libertad y colaborar en intentar desmontar este régimen protagonizado por castas políticas (todos: unís y otros)

  4. Anónimo says:

    Estupendo blog, es la primera vez que entro y lo poco y primero que he leido me ha gustado. Adelante.

  5. Federico Relimpio says:

    Muchas gracias por su respuesta y su extenso análisis. Venimos a estar de acuerdo en lo esencial. Este gobierno es un intento de limpiar la cara del terrible olor a corrupción que emana la administración autonómica en Andalucía. Insisto: la señora Diaz no es novedad. Nació en el seno de una organización concreta, subió los peldaños como se sube dentro de ella y de otras como ella y no puede presentarse como caída del cielo, pura y virginal, como si fuera la Esperanza de Triana. Se equivocó de lleno la derecha y sus medios al presentarla como "demasiado joven" o "poco preparada". Porque pertenece a una vieja casta que conoce al dedillo los vericuetos del poder en Andalucía: ellos los crearon. Y para eso, se está sobradamente preparado a esa edad. Como usted apunta acertadamente, Susana Diaz es la quintaesencia de una neoaristocracia que rige el país y sus CCAA desde la Transición y, sobre todo, desde el "Café para Todos". Gentes situadas bien abajo en la escala de la credibilidad ciudadana, según nos demostraba Toharia en su reciente artículo "Por qué no se hunde España", mientras que los médicos de la Sanidad Pública, a los que pertenezco, estamos justo arriba del todo. Por ello yo me atrevo a hablar. Y ella debe demostrarlo todo antes de hacerlo. Y lo primero que tiene que hacer es decir: "perdón". Justo lo que me habría escuchar en su discurso de investidura.

  6. Anónimo says:

    Más de lo mismo. Lavado de cara, chapa y pintura, pero sin tocar el motor. Un chasis nuevo para un motor ruidoso, que a cada dos pasos pega un petardazo y lo llena todo de humo negro y olor a gasolina. Y la supuesta "solución", la "alternativa", mejor ni hablar de ella: el olor a rancio y a podrido no hay quien lo soporte. Otra cafetera, exactamente igual de ruidosa e inútil.

    Yo soy excéptico. Y lo soy porque aún no he visto a ningún político en la cola del paro hablando con los parados. No he visto a ningún político en la sala de espera del médico, al lado del abuelillo que no llega a fin de mes escuchando sus miserias. Tampoco los he visto en la cola del "súper" o en la pescadería, escuchando a las sufridas amas de casa, o que la merluza está a precio de oro (Por no saber, ni el precio de un café saben. Eso sí, Gin-Tonics que no falten). No los he visto hacinados en el metro, o en el bus; ni en una tasca comiendo el menú del día. O en el banco esperando cabizbajos, preguntándose cómo demonios resolver el nudo gordiano de sobrevivir con 400 euros de pensión, o cómo hacer frente a la matrícula de la Universidad. O buscando desesperadamente empleo, cerrándoseles las puertas en todos sitios. Muy al contrario.

    Los veo en los consejos de administración de las grandes empresas; los veo con sus ipads, jugando al "apalabrados", despreocupados, libres de la más mínima preocupación. De cuando en cuando, una pelea, a lo Sálvame, para cubrir apariencias. Si se destapa algún trapo sucio, con invocar el "y tú más", todos los errores y responsabilidades desaparecen como por ensalmo. Viajando en coches de lujo, en hoteles de lujo y restaurantes de renombre. Con sueldos increíbles, y jubilaciones aún más increíbles; al salir, todos con trabajo y porvenir asegurado (En éste o aquel consejo de administración del amiguete de turno). Los veo por encima del bien y del mal, curiosamente la ley, que debería ser igual para todos, en ellos no se aplica. Grandes fortunas en Suiza, fondos para parados empleados en licor, manjares y otros placeres mundanos, estafas y malversaciones, amiguismo y clientelismo. O robos en supermercados. Todo bajo las narices de una justicia sedada para estas cosas, miope y aturdida, pero sin embargo sorprendentemente presta como un látigo para otros menesteres, como defender a las grandes empresas, o para desahuciar a una pobre anciana, aunque sea por error. Y estos mismos políticos son los que o bien exigen sacrificios al resto, o bien excusándose en que les imponen el sacrificio no les tiembla el pulso para asestar tajos a diestro y siniestro a la sanidad, la educación y los servicios sociales. Befehl ist befehl. Vengan de quien vengan.

    Podría seguir con la sangría del paro, la emigración de nuestros jóvenes, las ayudas a los bancos multimillonarias en coparación con la condena a la miseria de los ciudadanos… Pero voy a parar aquí. Son la nueva oligarquía de este siglo. Auténticas aristocracias, estirpes que gobiernan casi de forma absolutista, acaparando cada vez más a la par que exigen más diezmos. Y ahora, con derecho de sucesión y todo. No, ni uno se salva. La ponzoña y la podredumbre afloran por doquier. Y lo que debería hacerse para atajarla es una regeneración completa del sistema y de los que lo integran, desde dentro. Cosa que no ocurrirá. Al fin y al cabo, ¿Van a renunciar a su estilo de vida privilegiado?¿Van a reconocer los errores?¿Van a dejar de manipular a la justicia? Me temo que no.

  7. Federico Relimpio says:

    Gracias por la participación. Pero con una derecha que se enterara mínimamente de qué va esto y ofreciera una propuesta creíble al centro – esto es, dejar de ser tan derecha -, esto no hubiera pasado.

  8. Anton says:

    Buen retrato del momento político del PSOE-A y su "aquí no ha pasado nada", "soy joven y yo no fui" o "un nuevo tiempo para olvidar". El partido de la farsa ahora lo lidera una falsa. La izquierda está hecha unos zorros y la derecha aprovecha bien su momento.

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