https://federicorelimpio.com/Ladridos en la NocheEscapar del ParaísoK.O.L. Líder de Opinión

Relatos en Gris Oscuro, Casi Negro

agotamiento
Agotadas. Atiendo cada día a unas veinte personas. Y muchas de ellas me cuentan eso, que están agotadas. Que no pueden más. Que oyen el despertador como si se tratase de un timbrazo insoportable. O que ven la luz del alba como un fogonazo cegador. Un dolor de cabeza, vaya.             Llevan así meses, años. Una década incluso. Luchando por levantarse de la cama, arrastrándose para ir a la ducha, para hacerse un desayuno y empezar
Seguros de Salud
A pocos se les escapa que los seguros de Salud (la mal llamada “medicina privada”) es un negocio en progresión. Imparable, oiga. Y los ganchos que ofrece a su cliente diana son irresistibles.             De entrada, libertad. Elijo al médico que me da la gana. Si me encuentro a un tío o tía desabrida, me voy al siguiente sin dar explicaciones. Sin listas de espera, o apenas. Adiós a las demoras del Sistema Público. Y
Susana Plan
Susana tiene un plan. No es que yo lo sepa; no formo parte de su círculo de confianza. Pero me lo huelo. Son demasiados años en el candelabro, como para que no se la vea venir.             Primero, los mimbres, como se viene diciendo desde hace años. Veamos el percal. Susana es animal político; creo que en esto hay un consenso básico. Intuición pura; huele la sangre — en sentido figurado —, y muerde. Claro
El Niño de Ceuta
De lo de Ceuta se puede decir todo, y más todavía. Ríos de tinta hasta rellenar el Estrecho. Sus catorce kilómetros, negros de las columnas de todos los plumíferos de este país. Que si por qué, o por qué no. Que si norte o sur. Pero lo de los niños es otra cosa, hostia.             Podríamos remontarnos a los setenta, cuando lo del Polisario. Lo mal que lo hicimos nosotros y lo bien que se
Esquilache
Fernando Fernán Gómez (izquierda) como Esquilache, y Adolfo Marsillach, como Carlos III Hoy les escribo acerca de una película antigua. Una película española que vi a otra edad, y no me entusiasmó, la verdad sea dicha. La acabo de ver ahora, con más películas encima, y el efecto ha sido diferente. Me refiero a «Esquilache» (1989), de Josefina Molina. La primera vez, tenía uno 24 años y todo era posible. Hasta no valorar adecuadamente «Esquilache».

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