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Reflexiones acerca de un Caso Trágico.

Me he enterado esta mañana, pero la noticia es de ayer. Léanla ustedes mismos y saquen conclusiones: http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1125232/pediatra/se/enfrenta/cuatro/anos/carcel/por/la/muerte/una/nina.html
No tengo otra información que la ustedes tienen y no voy a salir por la corporativa, tranquilos. Tiempo habrá para que se esclarezcan los hechos y se depuren responsabilidades. Querría, ante todo, como persona y como padre, dar mi más sincero pésame a los padres de la infortunada chiquilla en esta hora amarga. Ello vaya bien a distancia de cualquier otra consideración: de entrada dolor, y después respeto. 
En muy segundo plano de importancia, ignoro los hechos en profundidad. No sé hasta qué punto el compañero violó o no la lex artis y si se cometió o no homicidio por imprudencia, como pide el fiscal. Para eso tenemos tribunales, que no periódicos. Es justamente de esto último de lo que querría hacer un par de comentarios, pidiendo disculpas de entrada por si pudiera ser inoportuno.
La noticia es un bombazo. Si cualquier error médico con resultado fatal o de grave discapacidad tiene una gran resonancia, cuando se trata de un niño pueden elevar eso a la enésima potencia. Si me permiten cambiar de plano por un momento, no en vano las escenas más emotivas de la historia del cine tienen que ver con niños, o los casos penales más mediáticos han tratado de delitos infligidos a niños o adolescentes. Nos toca la fibra sensible. A nosotros y a los americanos. O sea, a todos. Y frivolidades las mínimas.
Analicen los subliminales de la noticia y las consecuencias inmediatas. Yo, como ciudadano no versado en estas cosas y con un chiquillo de fiebre de horas de duración, con esta noticia en la cabeza, no iría jamás al Centro de Atención Primaria. Donde saben es en el Hospital Infantil… Y si tienes suerte. Luego puedes entrar en ciertos matices. Si es cuestión de conocimientos o de medios. Pero que nadie ponga en duda que el ciudadano aterrorizado con su bebé en brazos con fiebre de horas de evolución, puesto a echarse a la calle, buscará el Centro Hospitalario que le dé más confianza, por atestado que esté. Y extiende este mecanismo a cualquier edad. Y ahí tienes la masificación y caos crónico invencible de las urgencias hospitalarias, donde – según los estudios realizados a tal fin – sólo el 15% son verdaderamente urgencias hospitalarias.
Segunda conclusión: yo, como ciudadano no versado en estas cosas, o versado con Internet – o sea, malversado -, me planto en urgencias hospitalarias pidiendo no una evaluación por médico hospitalario, sino un agotamiento de toda técnica diagnóstica disponible, por si acaso. Y que no me hablen de protocolo de fiebre de corta evolución, que el protocolo falla. Que mira lo que le pasó a tal o cual. Yo no vengo a hablar con usted, vengo a hablar con el TAC, o con el análisis, o con lo que sea. Y además, es comprensible, el miedo es libre. Y es mi bebé. Ustedes se equivocan. Y yo no sé si hoy le va a tocar a mi bebé. 
Tercera conclusión: yo, como padre lógicamente preocupado de la fiebre de mi hijo y de que no sea correctamente interpretada por el médico de guardia, quiero un antibiótico, por si acaso. Que no se le aplique el protocolo de fiebre de corta evolución. Ustedes siempre con los dichosos virus, que lo explican todo. ¿Sabe usted que una meningitis empieza así, con una fiebre, y cada hora es fundamental? Me importa un bledo la emergencia de resistencias poblacionales a los antibióticos. Es mi bebé… ¿Se entera? Ya me está recetando un antibiótico. O si no…
Cuarta conclusión, last but not least: el calvario que vive ahora el compañero. De seguro que aposta no ha querido hacer nada mal. Que no hubo dolo, vamos. El pediatra se enfrenta a un dolorosísimo proceso en el que puede quedar con antecedentes penales – es muy poco probable que pise la cárcel -, con una cuantiosa indemnización a pagar a la familia – que tendrá que cubrir el seguro de responsabilidad civil – y, lo peor, de lo que nadie podría librarle y que puede tener consecuencias muy negativas, caso de confirmarse, un período variable de inhabilitación profesional. Queda en manos de la justicia, que ahí no entro, y lo repito. Pero no hace falta tener sentencia en firme. Castiga a uno y amedrenta a ciento. Hoy, decenas de miles de facultativos en España tienen motivos más que sobrados para sentir miedo, para sentir que larguísimos años de estudio y preparación pueden volar en un mal día, en un mal minuto, en una decisión arriesgada. La noticia de hoy, en los términos en los que está escrita, ha hecho que miles de facultativos reconsideren sus decisiones pensando en que todo está en juego: sus precarios equilibrios financieros, los estudios de sus hijos y muchas cosas más por las que lucharon durante décadas. Hoy los médicos de España son mucho más conservadores que ayer, y eso lo pagaremos todos. Hoy se meditarán con cuidado las altas, y eso lo pagarán las estancias hospitalarias. Hoy se multiplicarán los controles radiográficos y analíticos, y eso repercutirá en el gasto sanitario, llevando a restringir prestaciones, que abundará en empeorar el problema origen. Hoy se enviarán muchos más pacientes a urgencias hospitalarias, acentuando un caos crónico que difícilmente era empeorable. Hoy, los médicos prescribirán muchos más antibióticos de los precisos, derrumbando una política general acertada de décadas para combatir las resistencias a dichos medicamentos en la población. 
Y todo porque, si es cierto que no manejamos una ciencia exacta, si los medios que manejamos son limitados, si las consecuencias de lo que hacemos pueden ser a veces fatales y dolorosas, la prensa podría a veces considerar el daño que hace a la misma sociedad limitando el impacto sobre un colectivo – creo que ya no quiere llamarse ni profesión – cuya autoestima anda por horas bajas (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/09/curioso-consenso.html). El miércoles que viene tengo la oportunidad de hablar con los estudiantes de Medicina de la relación de su profesión con los medios y el mundo actual. Tal vez tenga que advertir que elijan en el MIR especialidades en las que la exposición a un mal paso a los cuarenta y seis sea menor. Buenos días y buena suerte.

Mis cosas, en twitter: https://twitter.com/#!/frelimpio

2 thoughts on “Reflexiones acerca de un Caso Trágico.

  1. Alfonso says:

    Caso trágico, realmente. Y ante ese sufrimiento, poco hay que decir salvo mostrar el más profundo de los respetos. Hace ya algunos años tuve oportunidad de reflexionar ante una situación parecida, desde dentro de un periódico, tal como se traducen a un medio de comunicación esos trozos de realidad. Compruebo, a través de la noticia que comentas y de tus valoraciones, que el panorama no ha cambiado mucho. Por eso, también sigo pensando, diez años después de ese artículo, que vale la pena que los profesionales de la medicina, presentes y futuros, tengan oportunidades para pararse a pensar en cómo es y cómo debería ser su relación con el entorno que les rodea. Ése es uno de los tres o cuatro motivos que tengo para darme una vuelta cada año por las aulas de la facultad de Medicina y de, en la medida de lo posible, contar con personas que, como tú, sean capaces de ofrecer su punto de vista de manera honesta y razonada. Saludos.

  2. Anónimo says:

    Un libro muy recomendable.Me gustaria una entrada u otro libro específico sobre la tragedia del mobbing médico , muy frecuente ,
    la envidia , y las "mafias médicas" que dan y quitan plazas y favores , manejan vidas , desde la oscuridad.
    Entre otros , de los muchos cánceres de esta profesión.

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