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¿Qué nos ha quedado para votar, a los trabajadores de la Sanidad Pública?

Es temprano en el Hospital de Día de Diabetes del Hospital Virgen del Rocío. Aún no ha salido el sol y acaba de llegar Laly cantando. Dice que «cuando el español canta, o rabia, o esta sin blanca». Me ha gustado y lo acabo de tuitear. Para cantar todos ese maravilloso «Suspiros de España», himno que yo quisiera para mi país cuando largáramos por fin a esta monarquía corrupta. Porque se dan los dos supuestos para quedarnos roncos de cantar a voz en grito: ni un gordo, y un cabreo de narices.

Pero yo no voy hoy a eso. Tiendo a hacer una síntesis cortísima entre el conflicto #EIR que lacera la sanidad andaluza (puesto en casi sordina por El País, muchas gracias) y el conflicto de gran calado que vive la sanidad madrileña. Dos modelos antagónicos, pero ambos en conflicto. En el último caso, la venta a plazos y low cost de la sanidad pública cual si de banco malo se tratase. Como para temerle al PP. Como para que te vote tu… (disculpen). ¿No aprendieron lo suficiente de lo peor del thatcherismo? Un repaso al «Algo va mal» de Tony Judt sería interesante. A mí me sorprendió. No es tan socialdemocráta como parece. De hecho, le propina no pocos varapalos a dicha tendencia. Pero es una crítica inmisericorde al individualismo atlántico anglosajón. Échenle un ojo. Porque el modelo PP es el individualismo anglosajón pasado por el casticismo aguirrespañolista y bendecido por el opus. Aunque siempre me pueden demostrar otra cosa, claro.

Ahora cruzo los Urales, digo Despeñaperros, y recaigo en la República Socialista Soviética Sanitaria. Modelo contrario donde los haiga, koljós de Marinaleda incluido. Sistema piramidal – pero basado en un triángulo isósceles apuntado, con un vértice elevado y separado de la base por una estructura mogollónica y muchos cargos intermedios -. Máxima absoluta: el poder tiene la razón, tú no. Tú nunca. Tú no tienes la información suficiente. Ni la formación. Ni punto de vista. Ni espíritu revolucionario. Ni visión del bien común. Que te vayas a formar a la Escuela de Salud Pública de Granada – oráculo del régimen, arriba en el monte, como el oráculo primigenio de Delfos, lejos de las contaminaciones del valle y de la calle -, te machaques en la trinchera y te esfuerces en ser certificado por la Agencia de Calidad – especie de Tribunal del Santo Oficio redivivo, ahora en horas bajas por limitaciones presupuestarias -. ¿Qué los #EIR se rebelan? ¿Pero cómo? ¡Hatajo de pijitos neocon! ¡Todos a reeducarse a la Escuela de Salud Pública!

Sabrán ustedes que la Medicina puede orientarse de varios modos. Los puristas hablan de la «Medicina basada en la evidencia». Antes se hablaba mucho de la «Medicina basada en la Experiencia». Va ganando muchos adeptos la medicina tradicional china. A holandeses y alemanes les encanta la medicina natural. Pues al PP le encanta la medicina basada en la pela. Que no es una medicina sensata y racional centrada en los problemas de la gente, aunque luego haya que pagarla como buenamente podamos. Es la enfermedad de la población entendida como negocio de los lobbies. Como suena. ¿Qué les parece? En la trinchera contraria, las palabras de la consejera de Salud, oídas fuera de Andalucía, podrían sonar a música celestial para los machacados por la apisonadora pepera. La sufrida tropa sanitaria andaluza, silenciada y atemorizada por el comisariado político, tiene la impresión de ejercer la medicina basada en la desconfianza, en la amenaza velada («Tu verás, más adelante hay más… «). Ya lo dice Tony Judt en el antes mencionado «Algo va mal», hablando de la socialdemocracia: se trata de una variedad del marxismo-leninismo, pero sin checas, ni gulags. Algo de ello expuse en el post «Pencos en el Frente»; no fue el comisariado político lo que evitó la caída de Stalingrado y el triunfo de Hitler, sino el sacrificio y el valor de más de un millón de soldaditos mal armados y alimentados, y ateridos. Lo que he venido a llamar «el espíritu de Grékov».

Viendo a mis #EIR en la calle, en huelga indefinida… Viendo a los trabajadores de la sanidad pública madrileña luchando para evitar el desmantelamiento y la privatización… ¿Qué nos queda para votar? Lo que digo, que debo pertenecer a la tercera España. A los que sólo nos han dejado el derecho al pataleo electrónico. Pues va por ustedes, qué quiere que les diga.

Crónica de 23 años en el tajo, en la Sanidad Pública Andaluza. Una perspectiva, al fin y al cabo…

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