fbpx

“Pues como no me lo pase la Junta de Andalucía”

La entrada de hoy es corta – cortísima. Viernes en Centro de Especialidades. Paciente joven sentada frente a mí.

-¿En qué puedo ayudarle?
-Vengo para adelgazar.

Efectivamente, se trataba de una obesidad clínica. Le doy algunas pinceladas acerca de la dieta – el grueso le toca a la enfermera, unos minutos después -. Le explico de qué va la enfermedad y su naturaleza crónica, progresiva y, si no la enfoca correctamente, incapacitante. Escucho sus expectativas e intento ofrecer el punto de vista de las modificaciones de los hábitos de vida a largo plazo.

Y llega el momento de hablar del ejercicio físico. Le sugiero la posibilidad del gimnasio y del aeróbic, dada la edad, con la perspectiva de iniciar una costumbre que dure muchos años. Respuesta airada:

“Pues como no me lo pase la Junta de Andalucía…”

Hasta aquí llego y me atengo a hechos. Conversaciones de este tenor son muy frecuentes. Pero me abstengo de hacer valoraciones. Quiero las vuestras. Abajo el recuadro para comentarios.

14 thoughts on ““Pues como no me lo pase la Junta de Andalucía”

  1. Federico Relimpio says:

    Gracias por el interés y la participación. Ahí voy. Vengo sosteniendo a voces mejor informadas y más autorizadas que indican que una buena parte de nuestros modos de enfermar dependen de hábitos nocivos y, por tanto, son evitables. Del mismo modo, vengo en sintonía con una serie de opiniones que indican que nuestra sociedad ha abdicado – en buena medida – de todo ejercicio de voluntad en cuanto a la modificación de sus hábitos y que reclama soluciones técnico-farmacológicas. Los líderes de opinión a sueldo de la Industria Farmacéutica señalan evidencias en cuanto al fracaso de toda medidas no farmacología para abordar este tipo de cuestiones. La base de la profesión les cree y, en la entrevista clínica, rezuma escepticismo cuando expresa la necesidad de modificar hábitos de vida y alimentación. Ese escepticismo es captado por la población diana de nuestras acciones y, en buena parte, influye sobre el fracaso de nuestra actuación. Creo que eso se llama profecía autocumplida. De modo involuntario, hemos transmitido a la población que no hay más solución que la farmacológica. Otros le transmiten que cualquier necesidad sanitaria debe ser cubierta. ¿Cómo extrañarse que una persona con este tipo de problemas se te plante y reclame un plus del Estado para gimnasio y hacer dieta rica en fruta y verduras? ¿Cómo reconducir la situación en cinco minutos y decirle que el problema lo tiene él o ella y su familia – y para toda la vida -, y que ésas no son prestaciones actualmente cubiertas por el Estado y, a lo que se ve, de remota cobertura?

  2. Federico Relimpio says:

    Cuestión de proponerlo… Pero, si no lo sofisticas mucho, no es ninguna tontería… Son las administraciones locales, las más cercanas al ciudadano, las que pueden y deben gestionar un urbanismo preparado para afrontar las enfermedades del siglo XXI. Promover el ejercicio físico, la peatonalización y el empleo de la bici – en buena convivencia con el peatón, que ello me ha costado alguna que otra polémica en este blog – y, por qué no, promover espacios de educación física de barrio. Si no se tira la casa por la ventana y se va poquito a poco, puede ser una buena idea. Y un yacimiento de empleo útil y de buena calidad.

  3. Federico Relimpio says:

    Vamos comentario a comentario situando correctamente la cuestión, como no podía ser de otro modo. Tengo un foro de altura que respondería. Ante los desafíos sociosanitarios de este siglo, no podemos abdicar en la responsabilidad individual si queremos que el Estado – expresión de la voluntad colectiva – quede como algo útil y operativo. Es decir, que una cosa es el precepto constitucional de proteger la salud y otra muy diferente la supuesta obligación estatal de sufragar cualquier cosa relacionada con la salud. En cualquier caso, sería bienvenido un ejemplo de algún país de nuestro entorno donde las cosas se hagan de otra manera.

  4. herrerillo says:

    hay otras formas de quemar muchas calorias, sin ir a un gimnasio y sin gastar dinero,tu paciente "no está tomando plena responsabilidad" sobre su salud, cree erroneamente que el Estado aporta y ¿paga? sus requerimientos para estar sana.Extraes este caso particular, pero el mal es general: hay cierta cultura sobre eso (que el Estado pueda resolver nuestras cuestiones individuales).Tu postura es la correcta: definir el problema a tu enferma y mostrarla las opciones que puede (ella,no la Junta) asumir.

  5. pity saint James says:

    Fede ¿tú no te has leido mi relato corto titulado "¿para quien trabajo"? creo que viene a reflejar más gráficamente esto de lo que hablas. en ese sentido tengo varios escritos; no te los voy a revelar pues voy a editar un libro de relatos. Es normal, mientras ellos se "estirazan" a través de sus adipocitos flexibles, ansiosos y ávidos por la comida, pretenden que sea siempre papá estado el que les resuelva sus problemas. Yo cada vez soy más agresiva en la consulta y digo cosas como "hasta que no deje usted de fumar no le pongo el ttº ese nuevo para adegazar". el dia menos pensado me pegan…

  6. Federico Relimpio says:

    Tenemos encima una pandemia de obesidad – algunos o algunas, desde los 8-10 años -. La filosofía popular y social es la acabas de expresar. Las consecuencias están siendo y van a ser devastadoras. La obesidad merece una reflexión sociosanitaria que excede – y mucho – el ámbito asistencial. Si seguimos con el haz lo que puedas y cruzando los dedos te digo lo que sigo: es muy poco lo que puedo hacer, el impacto es cero pelotero y las cosas mejoran poco cruzando los dedos. Es preciso situar al problema en el centro de la agenda socio-sanitaria y cambiar el enfoque. Una sociedad nueva que promueve salud evitando el sobrepeso y la obesidad desde la infancia. Se agradecen todo tipo de propuestas.

  7. Anónimo says:

    Ay, Fede… Ése es uno de los problemas endémicos de nuestro tiempo. Lo raro es que no te dijera que "Si no había una pastillita para adelgazar". Otro clásico. A fin de cuentas, el "Como no me lo pague la Junta" no es sino una evasiva, una excusa. Hay que cambiar hábitos. Ése es el principal escollo. Somos demasiado costumbristas, y no aceptamos los cambios demasiado bien. Motivación, expectativas, creencias personales… Todo un pandemonium que a veces se conjura para evitar que logremos grandes cosas con pequeños gestos, como usar escaleras o la bici si es posible, o renunciar a una galleta, o miles de sencillas cosas. Dífícil tarea. Para lograr algo, no basta una consulta de 15-30 minutos. Es preciso un trabajo de meses, continuo. Cosa que tal y como andan de escasos los dineros se me antoja harto imposible. Haz lo que puedas y cruza los dedos.

  8. Federico Relimpio says:

    Es una posibilidad. Creo que es un muy joven. Tal vez más adelante… Ahora quizás requeriría otra cosa más vigorosa. Pero si se me planta, acepto pulpo.

  9. Anónimo says:

    Que camine y solo tiene el gasto de los zapatos…

  10. Inés Bajo says:

    Que si se lo paga la Junta me mudo y que me lo pague a mi también…

    Pero bueno, que también se puede hacer ejercicio sin necesidad de pagar un gimnasio

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde