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Martínez Aguayo a Primera Línea del Frente

Seré breve, que la noticia es escueta: Carmen Martínez Aguayo está ahora mismo ejerciendo de médico de Atención Primaria de a pie. Sin más.
Y lo sé de buena tinta. La mejor. No les quiero decir más.
Ello podría ser algo baladí o tener su importancia. Yo creo que la tiene – si no, no estaría escribiendo sobre ello -, tanto desde la perspectiva de la política andaluza como de las profesiones sanitarias. O porque, en si mismo, tiene algo de shakespeariano, si ustedes me lo permiten. Y ahí la cosa me puede. Y me explico.
Carmen Martínez Aguayo no es cualquier persona. Alguna entrada le dediqué en su momento. Tiene una dilatada trayectoria en gestión sanitaria y económica. Pero no quiero aburrir. Voy a lo justo. Saltó a la primera página en 1995, al propinarnos a los médicos la derrota más vergonzosa posible en la última huelga digna de tal nombre. Tal fue el varapalo, que se nos quitaron las ganas de movilizarnos otra vez. A raíz de aquello, la llamé alguna vez “la Dama de Hierro del Socialismo Español”.  Luego, las cosas vinieron mal para el PSOE en España y acudió por aquí a refugiarse. Le buscaron un huequito en la Fundación Progreso y Salud, de la Junta de Andalucía, a la espera de mejores tiempos.
Que no tardaron en llegar. Viceconsejera de Hacienda y mano derecha de Griñán, luego ocuparía el puesto de éste al asumir su mentor la Presidencia de la Junta. Deben haber sido tiempos felices.
Todo se agria con el enconamiento político-mediático y judicial de los EREs y otros procesos, que forzará la salida de Griñán y – lógicamente – de ella misma. Como diputada por Sevilla en el Parlamento de Andalucía, conservará su aforamiento hasta ahora mismo, en que puede llamársele en cualquier momento.
Por seguir estrictamente con el relato de los hechos, decir que Carmen, que es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, no se ha sentado delante de un paciente en veinte años como mínimo. De hecho, los últimos diez años, ni siquiera ha estado en contacto con el mundo de la Medicina.
Hasta aquí, lo que considero hechos – corríjame el que quiera, que así aprendo -. A partir de aquí entraré en interpretaciones, intentaré que desapasionadas.
Pese a todas las excusas del momento, va quedando ya claro que la salida de Pepe Griñán fue forzada por los EREs. Su sucesora y protegida, la actual presidenta en funciones, comprendió perfectamente que su supervivencia política dependía de la limpieza de todos los “presuntos implicados” en el tema, aunque oficialmente se proclamara que nada habían tenido que ver. Griñán y Chaves estaban en una edad próxima a la jubilación. Sólo tenían que no renovar en candidaturas o cargos. Pero, en tanto en cuanto se aclararan las responsabilidades en los respectivos tribunales – y tal vez no lo tenga tan claro Susana -, hay que esconder a los otros. Que no se les vea. Que no hagan declaraciones. Que nadie les pregunte. Desaparecidos en combate. Que mantengan la disciplina y el silencio… “Por mí y por todos mis compañeros, pero por mí primero”, como jugábamos de pequeños.
Pero es sorprendente: parece que ya no hay huequitos o plácidos retiros donde dejar reposar a una guerrera leal. No hay un cómodo lugar donde una buena señora próxima a la jubilación se pueda repantigar haciendo nada – como tantos puestos en la Junta – a la espera del día feliz del recuento de los años trabajados. Nada. Casco, mochila, bayoneta calada y directa a la trinchera. A primera línea. Que me consta, oigan. Que está en primera línea, pegando tiros. Y recibiéndolos con dolor. No sé si haciendo el paripé durante dos meses, o ahí puesta para una buena temporada. Y eso me hace pensar que algo está cambiando en este mundo sociata. Que ya no hay amigos, como los de antes. O sí los hay, pero la valerosa mujer sacó pecho y pidió ir al frente, que no lo sé. Pero sí sé que allí está, aprendiendo a engrasar el mosquete. Sea lo que sea, es un buen aviso a navegantes.

Lo que tampoco sé es dónde recalará la buena de la Susana a sus cincuenta dos – un poner -, cuando el cachorro que ya se amamanta en las juventudes socialistas le pegue la patá con una sonrisa y la mande… ¿A dónde?

@frelimpio

8 thoughts on “Martínez Aguayo a Primera Línea del Frente

  1. Anónimo says:

    Debe ser muy duro relacionarse con pacientes y compañeros después de toda una vida rodeada de superiores e inferiores…, como palmera, y como déspota respectivamente.

  2. Anónimo says:

    No conozco el caso de esa señora (y por lo que leo, afortunadamente). Pero sí he conocido otros casos de facultativos de "perfil político" que, tras años (o hasta décadas) pisando moqueta, un buen día cambia el viento, caen en desgracia y acaban en las trincheras del frente ruso. A la mayoría les ofrecen un periodo de reciclaje, ya sea en su hospital, si es que tienen plaza, o en otro de su elección. Por ejemplo, si tienen plaza en un pequeño comarcal con poca actividad pueden elegir ir a un gran hospital para ponerse al día. Siempre ha sido un desastre, con contadas excepciones. Mejor siempre con los internistas/médicos, generalistas y especialidades "administrativas", claro. Hincando codos les es más fácil ponerse al día que a los quirúrgicos, con destrezas que llevan años sin practicar (o técnicas que han cambiado radicalmente, por ejemplo con la llegada masiva de la laparoscopia) y que han perdido o nunca tuvieron. Incluso después de pasar largas jornadas calentando sillón de cuero, a algunos volver con 50 años a pasar 4 o 5 horas de pie en quirófano, o ya el colmo, a hacer guardias y que te llamen a las 5 de la mañana para poner una tracción a una abuela que se cayó al ir al baño y se partió la cadera se les hace muy cuesta arriba. Simplemente por lo físico, ya no lo intelectual, que a algunos hasta les supongo capacidades para ponerse al día. Realmente la mayoría, después de probar de nuevo el sabor de la sangre, el pus y la mierda se arrastran ante quien sea para conseguir un destino "de retaguardia". Aunque sea en la gestión privada, o en laboratorios… Ya nos contará cómo acaba este asunto, aunque los detalles finos no los comprenderé porque no conozco a la implicada. Un saludo de Jose desde el Sergas.

  3. Anónimo says:

    ¿Estaba en la bolsa de médicos del SAS? Si no ha trabajado como médico de atención primaria no tendrá puntos, ¿o sí? ¿Eventual o con plaza? ¿en que oposiciones?

  4. Anónimo says:

    Por cierto, dónde se ha colocado? Tiene plaza de Centro de Salud? Cuando opositó para obtenerla? O estaba en bolsa? Le han hecho un contrato eventual al 75 % renovable mes a mes, y con las correspondientes jornadas de tarde gratis?

  5. Anónimo says:

    Efectivamente la facultativa Martínez Aguayo se formó como MFyC en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Según alguno de sus compañeros de residencia se caracterizaba por su soberbia, que la hacía llevar mal el papel de mirona, que en algunas rotaciones se asigna a los residentes de MFyC -usualmente su tiempo de rotación por cada especialidad no da para mucho más-. Se dice que fue entonces cuando, como Anibal a los romanos, ella juró odio eterno a la "medicina especializada". Pronto dejó el ejercicio médico, si alguna vez lo practicó, y "entró en política", donde la soberbia es un valor. La salida del PSOE de las instituciones madrileñas por perder no sé que elecciones, hizo que recalara en Andalucía, -ancha era esa castilla del sur para los socialistas-, nada menos que como gerente del SAS, donde tuvo oportunidad de desarrollar mediante las correspondientes fatwas el odio al que se había juramentado, con una relación con los profesionales de ama dominante y prepotente que ha dejado huella en el SAS desde entonces. El resto de su periplo ya es conocido, y lo ha resumido el autor del blog. Quizás volver a ser médico, volver a ser médico de familia, es lo mejor que le podía pasar a tal personaje, o comenzar a serlo, pues posiblemente nunca lo haya sido. Quizás el trato con pacientes y con compañeros la conviertan en la "persona humana" que la política no hizo de ella, y dulcifique su espíritu en tanto se le aparece la jueza Alaya con el rayo de Ángel exterminador, ante el que se ha quedado sin protección. .

  6. Anónimo says:

    Sorprendente lo que escribes, y sera verdad porque sueles estar bien informado. Me gustaria ver un dia de consulta de la Dra Martinez, o mejor hablar con sus pacientes, o mejor ver su perfil prescriptor, o mejor su tasa de derivaciones, o quizas no quiero saber nada, me conformo con llevar mi vida normal lejos de los grandes dioses de la medicina y de la gestion, un medico consejero de hacienda, consejero de presidencia o consejero de obras publicas, ya recuerdo como en 1º nos enseñaban como hacer un balance o la diferencia entre hormigon portland y el hormigon blanco o como actuar en una negociacion con una multinacional, yo evidentemente suspendi.Continuare con mi vida gris de medico asistencial, pronto hara 35 años, esa vida que por mor del destino tuve que abandonar durante unos meses y alguna intervencion quirurgica, para comprobar lo que a la vuelta cuesta adaptarte a la dinamica de la asistencia, pero claro yo soy un simple mortal y los dioses tiene una capacidad , despues de 20 años, que es envidiada por muchos, no te envidio nada Dra Martinez y a sus paciente ANIMO

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