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Los Nervios de Israel.

Insisto lo dicho en mi entrada previa (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/02/la-madre-del-mundo.html): nadie sabe lo que va a pasar. Pero no es inimaginable una ola imparable de democracia, no exenta de convulsiones. Oportunidad para los islamistas, vale, o simplemente ponerlos en su lugar. Quitarse las caretas y ver quién es quién. Sólo cabe desear que la sangre sea la mínima, aunque eso es una perogrullada.
Pero vamos a soñar – ¿Por qué no? – e imaginarnos que las cosas salen bien. No sin dificultades y tensiones, desde luego. Que una ola inaudita de democracia y transparencia va tumbando un gobierno tras otro. Y que se consagra la ciudadanía y el derecho sobre la nación, la etnia, religión o cualquier otra fuente espúrea de poder. No se rían, porras, que ya lo sé, que no es para mañana…
Sólo digo que… Con las nuevas circunstancias… ¿Cómo queda Israel?
1.- Como único país nuclear de la región. Desde luego que eso ya lo era antes. El pistolero en el poblado del Oeste. Pero antes decía: “Me defiendo de tiranías enemigas”. ¿Seguirá diciendo eso cuando esté rodeado de democracias más ocupadas en el desarrollo político y económico que en otra cosa? ¿Será admisible su papel de chulo y pistolero nuclear de la región en dicho contexto?
2.- Como régimen que practica la segregación racial y religiosa, una nueva versión de la Sudáfrica pre-Mandela. Hasta ahora decía: “Soy la única democracia de la región”. Y con esta patente de corso permitía una intromisión inaudita de los partidos religiosos en las cuestiones públicas y llamativas excepciones al judaísmo ortodoxo. Una mezcla de religión y estado inadmisible en ningún estado de ese Occidente al que Israel dice pertenecer. ¿Será sostenible la confesionalidad de facto de Israel o tendrá que progresar hacia una sociedad abierta? ¿Aceptarán los partidos religiosos diluirse en esta sociedad y perder su preponderancia sin más problemas.
3.- Como régimen que vive, desde su fundación, en situación de ciudadela cercada, en situación de cuasi excepcionalidad guerrera permanente, bien por las guerras externas abiertas o inminentes o por la amenaza continua del enemigo interior, del que se defiende con muros, barricadas, menosprecios, malos tratos, encarcelamientos o torturas. Apelando continuamente a sus pretendidos derechos bíblicos sobre la región, continúa la expansión de sus asentamientos ilegales y la provocación constante sobre los palestinos. Evita así continuamente cerrar una paz duradera y se alarma y desespera de vivir bajo la amenaza constante de un misil, una bomba o un atentado suicida.
Pues bien, todo este sistema excepcional, inviable económicamente sin el apoyo de los Estados Unidos y del judaísmo internacional, se vería amenazado bruscamente caso de caer su amigo Mubarak y con él, la cascada de ladrones de toda la región. 
Y no porque vayan a llegar los mullah al poder a tejer un umma musulmana que, cual espada de Saladino, recupere la única ciudad sagrada del Islam en manos del infiel. No, nada de eso. Más bien al contrario. Porque saben que la extensión gradual de la idea de ciudadanía y derecho en la región desnaturalizaría su carácter de república guerrera. Y porque siendo los demás más libres, quedan ellos en las cavernas y tienen que mover ficha. Que se quedan con el culo al aire y se les ven las vergüenzas. Que a poco se instauraría un clima de paz en la región que haría obsoleto e innecesario el sobrearmamento de la zona. Que esos dineros tienen sin duda mejores usos. Y que sus ciudadanos, menos atemorizados, exigirían libre comercio y mejores relaciones con sus antaño enemigos, ahora probablemente socios. Y que ese compartir valores e ideas relativizaría el a qué Dios rezas y si lo hacer en tal lengua o en otra. O si no lo haces nunca, que es una cuestión privada. 
Y que terminas por demoler, muros, alambradas y torretas de vigilancia y viajar libremente de una parte a otra dentro de lo que podríamos llamar espacio Alejandría, por hacerlo similar al espacio Schlengen.
Pero esa sociedad abierta lleva inevitablemente a cuestionar a la forma peor del nacionalismo: el de origen étnico-religioso. Porque tiembla ante la idea de disolverse y perder sus señas atávicas de identidad en un fluido de libertades y derechos. 
Por ello, todo lo que les he contado no es más que un sueño. Israel luchará con uñas y dientes contra todo ello.
Y, tras un largo proceso democratizador loco-regional, si las potencias externas no trabajan a contracorriente, las próximas generaciones del pueblo israelí podrán disfrutar de un espacio de paz y convivencia. Pero siempre recordaremos como sus actuales dirigentes fueron la encarnación obcecada de la antihistoria, que fue superada definitivamente no por una guerra apocalíptica como ellos temían, sino por un lento proceso deslegitimador del nacionalismo de base étnica y religiosa.
Buenas noches, mundo. Mañana puede ser una gran día.

2 thoughts on “Los Nervios de Israel.

  1. Anónimo says:

    Hola Fede:
    Baja ya de las nubes,si quieres jugar a engañarte,eres libre,pero el Islam,ya sea el moderado,ya el radical es desde el punto de vista telógico incompatible con la democracia y la universalidad.El general Suleiman quien hoy gobierna sabe que tras la derrota de la dictadura militar de medio siglo vendra la república de los Hermanos Musulmanes.
    En tus entradas anteriores te veo entusiasmado con las movilizaciones egipcias y creo que confundes estos movimientos con democracia.La gente en la calle es algo que resulta estético,pero puede no llegar a decir nada incluso pueden traer un tirano peor

  2. Anónimo says:

    Hola Fede:
    No sigas soñando. Es imposible un entendimiento con los musulmanes tanto por parte de Israel(que son la horma de su zapato y los conocen muy bién)como por el resto del mundo no musulmán.Te recuerdo que el musulmán está anclado en el siglo VI, que solo tiene 4 escuelas jurídicas prácticamente iguales,que no tienen teología porque no pueden pensar " todo está en el Corán,que la Yihad es el deber de la guerra contra el infiel pues para ellos el mundo se divide en dos: dar al Islam ( territorio islámico) y dar al harrb (territorio infiel para ser conquistado para el Islam. Solo tenemos por ahora los infieles la suerte de que siempre se han peleado entre ellos, así que se entretengan. Ah! y además el buen musulmán no puede ser demócrata.No quiero seguir cansando pero odian con todas sus fuerzas al occidental y a su cultura.

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