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Ley de Violencia de Género en Perspectiva.

Uno de los asuntos que más polémica ha supuesto en los últimos años ha sido la promulgación de la llamada abreviadamente Ley de Violencia de Género o LVG. Nació con la pretensión bienintencionada de corregir realidades sangrantes con las que nos desayunábamos, almorzábamos o cenábamos en las crónicas de la España negra de los telediarios. La vota una mayoría de izquierdas en el Parlamento y supone la dotación de recursos extraordinarios y una prolongada campaña social de concienciación. La causa era justa y dineros había en la caja. Adelante, pues.

Púsose en marcha el movimiento, los juzgados de violencia de género y toda una maquinaria mediática. Pasaron algunos años y algunas voces alzáronse para denunciar disfunciones del sistema. Los crímenes machistas no cejaban. Ahí estaban, con nosotros, tozudos, incrustados, inextirpables como un cáncer terminal. El goteo de muertes de esposas, parejas, novias o respectivas ex era algo habitual, predecible, como la llegada del fin de mes o de la campaña de hacienda de todos los años, sólo que mucho más frecuentes. Con Ley o sin Ley. Con Bibiana o sin Bibiana. Con o sin su flamante ministerio. En ese sentido, algo no había funcionado, sin duda.
Las asociaciones feministas, con fuerza en este gobierno, dijeron que los mecanismos de denuncia eran blandos. Que había que ir más allá. Que la víctima de violencia de género estaba intimidada, aprisionada. Que no se atrevía a denunciar. Pero que había signos inequívocos en su entorno que auguraba la inminencia del crimen. Y que todos – trabajadores sociales, policías, vecindario y un largo etcétera – debía ser formados y reconcienciados en el reconocimiento del asunto más allá de las paredes y realizar la oportuna denuncia anónima cuando fuera preciso.
Pero hubo voces en otro sentido. Casos puntuales, pero sangrantes, evidenciaron los estragos causados en la vida profesional, hacienda y relación con los hijos de un varón joven por una denuncia falsa por malos tratos. La presión política, mediática y legal del momento, sin duda favorable a la mujer y predispuesta a creerla, hizo en algunos casos una presunción de culpabilidad, favorecido posiblemente por las especialísimas peculiaridades de la justicia española, rápida sólo en ciertas cuestiones.
La polémica estaba servida, porque íbamos más allá de los hechos probados; a caer en lo ideológico, a la víscera de la trinchera, al apasionamiento – de lo que los españoles sabemos mucho y mal -. El gobierno y las asociaciones feministas acusaron a aquéllos que cuestionaban la Ley y su aparato de reaccionarios, poco sensibles y carpetovetónicos – desde luego, una piedra fácil de coger -. La parte contraria esgrimía el goteo persistente de muertes horrendas de mujeres y la lista de varones intachables virtualmente laminados, aniquilados por listísimas harpías que nada tenían que ver con víctimas de violencia de género, víctima ellos que en último término terminaban siendo representados por mujeres, sí, sus madres, hermanas o nuevas parejas, que ejercían el derecho o escribían y decían a las otras que esto no era justicia ni igualdad, sino venganza de género. Parecía que un extraño péndulo de miles de años se hubiese desplazado de repente y con saña ciento ochenta grados sobre una generación concreta, a resarcir toda la hiel tragada por generaciones de mujeres anteriores. Te había tocado, macho.
¿Qué nos queda? Los hechos. La realidad. Tozuda como las montañas. Estadísticas del Poder Judicial de Sevilla (http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/954487/uno/cada/tres/casos/malos/tratos/se/archiva/sin/llegar/juicio.html): año 2010, 7023 denuncias presentadas. Repunta 22.8% respecto a las 5718 registradas el año anterior. 38.4% archivadas sin llegar a juicio. El año pasado se enjuicia por malos tratos un total de 482 personas. 234 fueron condenadas (48.5% de las juzgadas, pero representa un 3.33% respecto a las denunciadas). En otra página del diario (http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/956942/juez/serrano/insiste/hay/miles/mujeres/abusan/maltrato.html) el polémico juez Serrano, proporciona la cifra del 1.85%.
En cualquier caso, saquen ustedes estos datos y compárenlos con las muertes por violencia machista de Inglaterra, Suecia o Finlandia (“lo que no se cuenta, no cuenta”). Lo primero: cualquier asesinato machista es horrible, deleznable e injustificable, vamos a la mayor. Lo segundo, que estamos ofreciendo al mundo la imagen de que estamos todo el día a cuchillazos y palizas con nuestras mujeres, cuando ellos tienen mucho más que contar. Y sus leyes mucho que actualizar. Y tal vez las nuestras. Perder un poco el aire de “caza de brujos” que la ha acompañado y dotarse con un poco de respeto a la presunción de inocencia. Que devolvamos el péndulo a los 90 grados, donde debe estar, ni pa ti, ni pa mi. Como funcionan los buenos matrimonios. O las buenas parejas, como ustedes quieran.
Algún día igual me animo y escribo una novela sobre el tema. Intentaré sobre todo que tenga final feliz. Mientras tanto les dejo con mi primera novela sobre los dilemas de un médico de la Sanidad Pública entre las mentiras linsonjeras de la industria farmacéutica y las intimidaciones de la gestión sanitaria. El E-book es gratis y está entretenida. Enlace:

3 thoughts on “Ley de Violencia de Género en Perspectiva.

  1. Anónimo says:

    Yo después de escapar por los pelos de una similar lo tengo claro, soy autosexual y lo seguiré siendo salvo que fructifique mi proyecto de pirárme a vivir a otro país menos cainita y retorcido de aquí al 2015.

  2. Anónimo says:

    Completamente de acuerdo. La lucha por las igualdades sociales ha dado un paso atrás con la LVG. Eso sí: algunas han conseguido, y bien, castigar a sus exmaridos. Muy poco edificante.

  3. Anónimo says:

    Una disección, bastante buena sobre los problemas de la LIVG, el grupo de poder integrista-feminista, se esta haciendo con una gran parcela de responsabilidad, la cual esta siendo utilizada, con odio y rencor, contra el genero masculino, arrebatándonos el derecho constitucional de la presunción de inocencia. No les interesa nada mas allá que el chollo de las ayudas y fondos destinados al numero de denuncias, con lo cual manipulan las cifras, sesgan las informaciones a su antojo, bloquean la información en los medios de comunicación. Todo con el único fin de seguir chupando del jugoso bote de papa estado…

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