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Las Prisas de Monsieur le Président


La vida me ha enseñado muchísimas cosas, y espero que continúe haciéndolo. Personalmente, pienso que dejar de aprender es dejar de vivir. Y, desde que me dedico a observar algo tan canallesco como la política internacional, he adquirido una convicción que los años han horneado y endurecido, haciéndola fuerte y resistente como el diamante: las coincidencias no existen. Ése será nuestro punto de partida.

En los setenta, Gadaffi es un líder simpático para muchos, sobre todo en las izquierdas. Tipo «Che» Guevara que planta cara al chulazo americano. Muy en la ética y estética de aquella época. Ya en los ochenta, cuando las gentes del mayo francés tenían responsabilidades de gobierno por toda Europa, el beduino desafiante que acogía a todo grupúsculo armado del mundo-mundial capaz de poner una bomba donde sea, entrenarlo y darle apoyo y armamento, se hizo un poco más incómodo y pasó se moda. Cuando el para muchos denostado Reagan le dio una ración de su medicina a mediados de los ochenta, pocos por aquí protestaron, aunque sí algunos. Como siempre, las bombas mataron inocentes pero no alcanzaron al culpable, que ahí siguió imperturbable. De algo sirvió el escarmiento: el líder folklórico del turbante dejó de apoyar al terrorismo internacional y se dedicó al nacional, es decir, a ejercer la dictadura, como su colegas norteafricanos. A ejercer el papel que de él se esperaba, vamos. El papel que haría de él una persona respetable en sociedad, le rehabilitaría y le permitiría hacer negocios en ciertos clubes. Todo un superviviente. De eso saben mucho los Berlusconis y otros.

Pero la historia sigue su curso y el telón de arena empieza a caer (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/02/la-caida-del-telon-de-arena.html). Trípoli podía haber sido El Cairo y Gadaffi Mubarak, pero eligió ser Milosevic o algo peor (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/03/milosevic-viste-de-beduino.html). De repente, salen las garras de la hiena y los socios de otrora dicen: «¡bicho, bicho!» El intelectualizado y atribulado presidente de los Estados Unidos amaga con intervenir, lleno de dudas, ante el tambaleo de un estado petrolífero pieza importante en el dominó arenoso que amenaza con extenderse a Oriente Medio y crear una inmensa crisis energética que mande al traste la recuperación económica de un país endeudadísimo con dificultades serias para mantener el rol de gendarme internacional (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/03/que-llamo-al-guardia.html). La rebelión deriva en guerra civil que, con los mejores medios y dineros del gobierno, permite un rápido movimiento de péndulo, amenazando la supervivencia de la insurgencia con una represión feroz que ponga las cosas en su sitio (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/03/libia-de-el-cairo-tobruk-de-vietnam.html). Amenaza de crisis humanitaria y resolución en tiempo récord del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que, no obstante, refleja un mundo dividido: el poder atlántico, las llamadas democracias, los que siempre han mandado en el mundo, frente al poder emergente, muchos dictaduras o cuasi dictaduras, que aspiran a dar un vuelco a la situación internacional (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/03/milosevic-viste-de-beduino.html). Ganan los de siempre, por el momento, claro.

¿Victoria de la democracia? ¿Sensibilidad hacia los pobres libios luchando por la libertad y acorralados en Bengasi bajo las bombas de la artillería pesada y la aviación gubernamental? ¡Quiá! Déjenme expresar mi profunda convicción de que la democracia occidental lo es en parte y sólo para adentro. Para afuera sólo busca equilibrios geopolíticos estratégicos y delimitar zonas de influencia. O tal vez eliminar cuestiones más oscuras…

Sayf al-Islam, hijo del dictador y número dos del régimen libio, afirma con rotundidad tener pruebas de que Libia pagó la campaña electoral de Sarkozy (http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/16/internacional/1300265565.html). Qué pena, está en el lado de los malos y nadie le va a creer. En cualquier caso, la vida y la ficción me ha enseñado como los buenos pueden ocultar perfectamente miserias inconfesables bajo la coartada de la falta de credibilidad del testigo de cargo. Algo de eso vimos en la película «Tomates Verdes Fritos» cuando una mujer mata a un acosador violento sobre la base de la legítima defensa. Los testigos de descargo eran un mendigo alcohólico y un negro. ¿Y qué tribunal iba a creerles en el profundo Sur de los Estados Unidos en los años veinte? 

Las coincidencias no existen, créanme. Y las prisas de Sarko por ser el primero en reconocer la legitimidad de la insurgencia (http://www.elpais.com/articulo/internacional/Francia/reconoce/Consejo/Nacional/Libio/envia/embajador/frances/Bengasi/elpepuint/20110310elpepuint_13/Tes), por obtener el aval de la ONU para la intervención militar y la presteza para hacerlo en horas  (http://www.elpais.com/articulo/internacional/Eliseo/acoge/hoy/reunion/clave/organizar/intervencion/militar/elpepuint/20110319elpepuint_4/Tes), no huelen precisamente a un ataque de sensibilidad para evitar los ríos de sangre que anunciaban Sayf al-Islam y su padre (http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/02/la-autocracia-y-el-miedo-2.html).

Qué buen tema para una novela de oscuros personajes que se mueven en las sombras. Tal vez para dentro de unos años, con más tiempo y energía. Ahora les voy a dejar con lo que tengo, cosas que debieran saber acerca de los ocultos tejemanejes de la promoción de los nuevos medicamentos. El e-Book es gratis y me han comentado que está de lo más entretenido. Ahí va el enlace:




2 thoughts on “Las Prisas de Monsieur le Président

  1. Anónimo says:

    Mas que realista tu articulo, es muy triste y penoso ver al mundo occidental y como siempre a su gendarme con tantas ansias de guerra. Al final solo preguntarnos si no habran "misiles equivocados" que como siempre solo seran las victimas los inocentes.
    Es mas vergonsozo ver como los buitres quieren comer al dictador que durante 42 años fue recibido con mucho beneplacido por quienes hoy lo desean muerto. Les interesa realmente el destino del pueblo Libio o el destino del petroleo Libio?.
    Una vez mas esta humanidad esta viviendo las ansias de guerra de quienes se preocupan mas en probar sus millones invertidos en carreras armamentistas que en en el destino de esta humanidad. Increible que no nos alcance con los terribles acontecimientos que la naturaleza una vez mas hace y vuelve a pasar su cuenta en Japon, ¿acaso no escarmentamos de ver muertes y destruccion?

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