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La unificación hospitalaria y los corsés de la legalidad

Hoy hay acuerdo en las portadas de Diario de Sevilla y ABC de Sevilla – y no es tan frecuente -: plante sindical generalizado ante la fusión de los añejos hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena para formar un raro conglomerado – todavía de vaga definición – que vendría a definirse algo así como Complejo Hospitalario de Sevilla.

No quiero ni puedo extenderme en el tema. En primer lugar, porque puede que los que realmente saben acerca del proceso tengan muchas dudas de cuál vaya a ser el resultado. Los flecos son todavía infinitos. Es lógico que haya un prudente oscurantismo a fin de dotarse de un margen de maniobra. Pero hoy no voy a eso.

En varias de mis entradas les he intentado transmitir que la legalidad vigente se adapta mal a los nuevos tiempos en Medicina. Que el médico estatutario – en la práctica, funcionario – protegido por su plaza en propiedad, mal pagado pero bien blindado contra un despido, es un modelo arcaico, disfuncional, poco acorde con las exigencias de un mundo moderno y la filosofía de empresa ¿privada? que quieren inyectar los modernos sistemas de gestión.

Aquí en Andalucía – ignoro en otros lares -, hubo y hay un intento de soslayar a la legalidad vigente retrasando las oposiciones y sustituyendo buena parte de la carrera profesional por el contrato basura y larguísimos interinatos a los que ahora se accede por el famoso perfil (léase: perfil de confianza). Luego se sustituyó la oposición y la fuerza del conocimiento por el concurso – oposición y la fuerza de los años trabajados, reforzando el poder de los jefes, que controlaban a quien otorgaban su gracia y confianza.

Como sabrán ya no tenemos Sistema Nacional de Salud; tenemos diecisiete taifas autonómicas. Nosotros, los andaluces, nos hemos dotado de un sistema organizativo llamado Unidades de Gestión Clínica. No discuto su valía ni su eficacia. Ni siquiera su oportunidad. Sólo me pregunto si el nuevo sistema encajaba en la legalidad vigente. Que si un jefe de servicio antiguo régimen desposeído o ninguneado por el nuevo sistema puede o no plantearle un contencioso – administrativo al Servicio Andaluz de Salud con éxito – en los plazos los en que responde la justicia en España – como para hacerles recular. También el procedimiento de selección para la dirección de tales Unidades de Gestión Clínica es objeto de un vivo debate. En el fondo, la clave es la valoración de la memoria, que es como decir la insoportable levedad de la dedocracia. Que el Sistema quiere comportarse como El Corte Inglés sin el soporte legal de El Corte Inglés. Una cosa muy rara.

¿Y esto que tiene que ver con la fusión de los hospitales? Dirán ustedes a estas alturas. Verán, mucho y poco. Y me explico. Todo depende si la Ley vale para algo o es papel mojado. Lo vamos a entender todos mejor con un simple ejemplo:

Supongan que me llamo Julia Rodríguez – nombre inventado – y soy neurocirujana con plaza en propiedad en el Hospital Universitario Virgen Macarena. Tengo 49 años. No soy una chiquilla, pero aún me quedan muchos años para jubilarme. Tengo mi vida personal hecha en torno a este puesto de trabajo – que trabajo me ha costado, y valga la redundancia – y SOBRE TODO una legislación vigente que me vincula a una institución que está en un lugar concreto y que sigue funcionando. Que soy médica estatutaria de un hospital del SAS, vaya.

Y que si a la mejor contabilidad del SAS – y vaya ello con todos mis respetos – o a la reorganización asistencial sevillana – más respetos todavía – conviene la unificación hospitalaria y que neurocirugía desaparezca de la Macarena y se vaya al Rocío, servidora recuerda a todos que tiene derechos. Y que los derechos son individuales. Así que una va a ir a ejercerlos al Tribunal de lo Contencioso – Administrativo. Y a esperar lo que sea. Que ya le han tumbado a la Montero la reversibilidad de la carrera profesional, por hacer inventos curiosos.

Y que si en ésas se sienta jurisprudencia se abre el agujero en el muro, que los neuro – y varias especialidades más – de la Macarena quieren volver a casa, y viceversa. Que no empiece usted la casa por el tejado, que con las cosas de comer no se juega. Y que calentito esta el personal para que usted ande con juegos autoritarios.

Que en éstas no quito la razón ni la doy, que no digo que la unificación sea una buena o mala idea. Sólo digo que el marco legal que tenemos es el que hay. Demasiado ha dado de si, ¿No les parece? No lo fuercen ni un centímetro más.

En fin, que ya les dejo. Que decía yo que esto de la unificación tiene un larguísimo recorrido. Lo de siempre, arrieritos semos

8 thoughts on “La unificación hospitalaria y los corsés de la legalidad

  1. Federico Relimpio says:

    Querido amigo: me gustaría tener buenos argumentos para quitarte razones o matizártelas. Pero no puedo. Comparto mucho de lo que dices y estoy aquí por lo mismo. Porque este clamor no encuentra otra forma de hacerse público y de que salga a la luz. Los jóvenes apecharán con lo que le quieran echar a la boca – si tanto les gusta esto que están dispuesto a soporta lo que caiga -, otros emigrarán buscando mejores horizontes, y los viejos aguantaremos en una costra de resistencia y escepticismo. Esto no cambia dentro de nuestra expectativa de vida laboral. En fin, pierde la gente, no los profesionales. Cuando todo esté hecho añicos, nos lamentaremos: "¿Cómo fue posible?" Un poco como la pérdida del Viejo Sur, en "Lo que el Viento se Llevó".

  2. Anónimo says:

    Los residentes no tienen NADA ABSOLUTAMENTE que perder. IGUAL QUE LOS ADJUNTOS. Seamos serios: se jubilan varios con plaza en propiedad. No tipo "General de Brigada" en el "Château" tras las líneas, a resguardo de cargas salvajes, fuego de artillería o similares: Los que se jubilan son precisamente curtidos veteranos de trinchera, con consultas a veces altamente especializadas y con alto volumen de pacientes. ¿Contratan a alguien, y que sepa algo del tema? NO. Mejor fusionan, y que los que hay se las apañen. Y ya de paso, despiden a unos cuantos eventuales. Perdón, quise decir "No renuevan", que aquí no se despide a nadie. ¿Que hay sobrecarga? ¡Ponemos a unos cuantos resistentes más! O mejor, ponemos las 40 horas. Pero lo hacemos poquito a poco, no vaya a saltar la liebre. Despacito, para que no duela. Y si los tenemos asustados, mejor. Como cuando yo era chico y el señorito venía con el capataz al pueblo a elegir jornaleros. Aguantaos con lo que hay. Y si no os gusta, puerta. Que ya otro lo hará. Voladura controlada y consentida por todos, me incluyo yo. Y los usuarios, haciendo palmas con las orejas. Firmado: Un quemado.

  3. Anónimo says:

    Toman las que pueden. Los residentes ahora no tienen apenas nada que perder; se pueden librar en todo caso de la patá en el culo cuando terminan. Pero todos tenemos algún flanco vulnerable. Bendita trinchera, desde donde a ellos se les ve tan lejos.

  4. Federico Relimpio says:

    Toman menos represalias de las que suponemos. Sobre todo, porque no pueden. No está el horno para bollos, y lo saben. "El milagro sanitario" es consecuencia de sueldos bajos, no sólo de médicos: de todos. Si una represalia clara sale a la luz, vendrá una reacción en cadena. Los residentes lo han tenido claro y han roto la cadena del miedo: en la huelga todos estaban en facebook con nombres y apellidos. Dando ejemplo. Represalian sobre todo a sus cuadros, volviéndolos a donde nunca quieren volver: a la trinchera, a la peste a humanidad. A los que no nos asusta ese bendito olor, porque lo consideramos la esencia de nuestro trabajo, ello no nos asusta.

  5. Anónimo says:

    El juego autoritario va a seguir, pues no hay quien replique. En Granada la fusión se superpone con un juego de trile que modifica los planes de traslado del Hospital San Cecilio al nuevo Hospital, y frustra las expectativas de todos los profesionales de dicho centro, que llevaban años preparando su logística para ese traslado. Nadie sabe nada, todo está falsamente en manos de un grupo de profesionales que se reúnen para nada, pues quienes deciden no dan la cara, el "gerente único" ni sabe que es un hospital, y todo así. Y la Sra. Montero sigue, y sigue, y sigue…. Lamento tener que refugiarme en el anonimato, pero esto es un régimen que toma represalias. Gracias por sus interesantes reflexiones.

  6. Federico Relimpio says:

    Gracias por el interés u la participación. Su experiencia es sin duda interesante. Pues es exigible que se nos explique qué es esto de la unificación, cuáles son sus plazos y cuáles son sus repercusiones. Para el ciudadano y para el trabajador. Porque el uno no quiere ver mermar más la calidad de sus cuidados y el otro, no ni un atropello más a sus derechos laborales.

  7. Ter0n says:

    Soy residente de familia en Jaén. Aquí por diversos avatares los dos hospitales están divididos según especialidades, de forma que muchas veces los pacientes tienen que coger un coche para ir a Urgencias por una fractura…

    Como en Sevilla acabemos así va a ser una ruina para los pacientes. Mientras menos ofertas, mayor desplazamiento y mayor dificultad para el usuario para asistir al sistema.

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