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La Última Emperatriz de San Telmo

Películas de la juventud de uno. De repente, algo o alguien las despierta en la memoria. Así, sin venir a cuento. Lo que les digo: algo o alguien me hizo revivir “El Último Emperador”, de Bertolucci. ¿La han visto? Muchos sí, seguro. Y a los que aún no, se la recomiendo. Me causó una viva impresión en su momento, y su recuerdo todavía colea por aquí dentro. Debe ser que en algo es mi tema: el hombre zarandeado por el viento de la Historia.
En esa peli, una de las cuestiones que más me conmovieron es el triste destino de los eunucos imperiales. Mutilados en algún momento de su infancia, se les destina al servicio de la Ciudad Prohibida, sin que tengan otro fin u expectativas. Crían al futuro emperador, Pu-Yi, lo educan con mimo y le sirven hasta la extravagancia.
Pero el mundo cambia, y la Ciudad Prohibida también. Pu-Yi se hace hombre para darse cuenta de que no tiene poder y que, dentro de la Ciudad Prohibida, los eunucos son un ejército parásito, sin otro fin que la propia supervivencia. Alertados ante la posibilidad de su expulsión, los eunucos saquean y queman el tesoro. Conmovedora escena, en la que los eunucos son concentrados en el patio del palacio, y se les anuncia la expulsión final. Ya no tienen lugar en la Ciudad Prohibida. Realmente, no tienen lugar en el mundo.
Y ustedes se preguntarán… ¿A qué viene esto, Relimpio? Y tengo que rebuscar qué fue lo que me hizo volver sobre estas imágenes de mi juventud. Y, al final, hallé lo que buscaba. Ustedes me dirán en comentarios si disparato. Leía uno la prensa ante los estériles intentos de Ciudadanos de eliminar las fundaciones de la Junta. Y se me ocurrió que los andaluces también tenemos una Ciudad Prohibida. Sólo que no está en Sevilla, ni Málaga. Está un poco por todas partes, y se llama Junta de Andalucía. No tiene unos altos muros, como la Ciudad Prohibida. O mejor dicho, sí que los tiene. Unos muros infranqueables. Unos portones terribles, bien vigilados y regulados para que sólo entren una serie de dignatarios. Y de eunucos. Los que sirven el palacio imperial. Esas puertas que se abren al interior se llaman pertenencia al PSOE de Andalucía. A ver quién es el guapo que agarra cargo imperial sin los correspondientes avales.
Fuera, el mundo y sus asperezas. El paro y la quiebra. Los impuestos para todo y por todo. Dentro, la comodidad y el presupuesto. Las ayudas y la fluidez administrativa. El Cielo Protector – que, por cierto, es la peli de Bertolucci que siguió a la anterior -.
De “El Último Emperador”, me vino también la imagen de la última emperatriz de Andalucía, criada entre algodones por sus eunucos en la Ciudad Prohibida del PSOE. Al igual que Pu-Yi, me imagino la crianza de Su-Si: “yo te cambio el Entorno de Doñana por el Observatorio para la Mejora de los Servicios Públicos… Y yo cambio a la emperatriz la Consejería de Cultura por la Agencia Andaluza de Promoción Exterior…”
Pero, del mismo modo, los tiempos cambian, y los presupuestos achuchan. Las masas ignorantes de China – quiero decir, Andalucía -, saben ya mucho de una Ciudad Prohibida convertida en un paraíso de paz y empleo asegurado para la descendencia de una élite de eunucos políticos, cuyo valor añadido empieza a ponerse en solfa. Quedará por saber si nuestra China se convertirá en Corea del Norte, y nuestra emperatriz Su-Si sobrevivirá, y se hará líder único. Es un final alternativo. Porque, como acabo de decir, en “El Último Emperador” a los eunucos los ponen en la puta calle, y Pu-Yi termina sus días de jardinero en Pekín. Que podría ser cierta la profecía del Gran Dragón, y terminar Su-Si de fontanera en Triana.

@frelimpio

2 thoughts on “La Última Emperatriz de San Telmo

  1. Federico Relimpio says:

    Eso me dicen aquí. Y yo digo que Franco se murió, el muro de Berlín cayó, y hoy la bandera del Kremlin no es roja. Hasta Fidel Castro tiene que estirar la pata. Que no hay mal ni bien que cien años dure, vaya.

  2. Anónimo says:

    Hermoso símil. No caerá esa breva. Esta ciudad prohibida está mucho mejor atada que la de Pekín.

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