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La Larga Marcha de Sánchez Gordillo

Hoy va la cosa de Sánchez Gordillo. Así que si no le gusta el tema, apaga y vámonos. Y no se trata de insultarlo, denigrarlo o desacreditarlo. Para eso hay otras voces. A mí me puede una curiosidad ancestral. Tan ancestral como mi misma vida. Iba a decir curiosidad por lo divino y por lo humano. Pero, a mis cuarenta y siete, me quedo con lo humano y sus repercusiones sobre este lugarcito tan majo que llamamos Planeta Tierra. Cosas de la media vejez, ya ve.

Pero vuelvo a Sánchez Gordillo, que es el tema del día. El tema del verano. Y no aquí, sino en The Guardian (creo), donde va subiendo a ciertos altares reservados para el mismo Gandhi, o a Der Spiegel. Con lo cual mucho cuidadito, señores de Interior y Justicia, que no se trata ya de Robin Hood; el ateo declarado del alcalde de Marinaleda va cogiendo ante algunos la categoría del mismísimo Jesucristo – pidiendo humildemente todos los perdones a muchísimos otros que verán en estas irreverentes palabras la peor de las blasfemias -, para subir a una especie de Gólgota light de pasada fugaz por prisión y resucitar a su modo al tercer día – si no antes – entre loores de ciertas multitudes.

Esta persona ha abandonado DNI, olor corporal y humanas necesidades para entrar en la piel del personaje y en la categoría de lo legendario. O ésas son sus pretensiones, claro. Trayectoria, perseverancia, fidelidad a sus principios y coherencia no creo que le falten. O al menos, no veo que sus acérrimos detractores anden denunciando nada en este su verano de gloria. Los primeros recuerdos que de él tengo, siendo yo adolescente, retransmitidos en blanco y negro, reflejaban una Andalucía de interior paupérrima y un hombre joven – tenía entonces veintitantos – con la misma barba – bueno, con menos canas -, la camisa abierta en verano hasta la barriga – no gusta el hombre de camisetas -, y siempre-siempre, la misma mirada.

Mucho ha pasado después, idas y vueltas de la izquierda. De su izquierda, quiero decir. O de su versión de lo que es y debe ser la izquierda y de lo que no debe ser. Ahí estaba siempre, el hombre. En mi ciudad, Sevilla, a cada poco venía con su autobús, su gente y sus pancartas a plantarse delante de los poderes a gritar que se olvidaban de esa Andalucía profunda y parada. Cosas consiguió, sin duda. Véanlas. Marinaleda, según parece, no tiene paro declarado y no precisa policía. En estos días menudean las voces que señalan que la salida a esta crisis (¿final?) del capitalismo canalla es justamente modelo Marinaleda. No sé, tal vez. Habría que ver qué sería del modelo sin las subvenciones públicas – de su dinero y del mío, vaya -. Y que yo pregunto – y que nadie me responde – que si en una comunidad que tiene un 34% de paro registrado encontramos un pueblito de interior sin paro, donde se encuentra una vivienda decente pagando un módico alquiler de (¿15€?), donde todos tienen un sueldo similar… ¿Cómo es que Marinaleda no ha aumentado su población de los casi tres mil habitantes a trescientos mil? No lo entiendo. Todo debe ser mucho más complejo. Pero yo iba a otra cosa.

Que me imagino que este señor de loco, aventado o tonto, ni un pelo, oiga. Y que delincuente, tampoco, pese a la causa que le están instruyendo por lo de los supermercados. Este hombre es listo como el hambre, astuto y calculador y, de lo que está pasando, sabemos de la misa la mitad. Por ejemplo: ¿Por qué IU presentó a Sánchez Gordillo de cabeza de lista por Sevilla cuando tenía todas las probabilidades de ser elegido diputado y cuando el hombre había anunciado que se opondría a todo pacto con los traidores a la causa obrera y jornalera? Luego, Sánchez Gordillo no ha hecho más que interpretarse a si mismo y seguir su propio guión: votar no a la coalición de IU con el PSOE y a la investidura del gobierno Griñán. No podría ser de otro modo. Si no, no le dedicaría yo esta entrada. Siguiente pregunta: ¿Por qué al romper la disciplina de voto de modo tan flagrante la dirección de IU no tomó medida alguna contra el coherente y consecuente indisciplinado? Tercera pregunta: las reacciones de apoyo de dirigentes de IU a las expropiaciones o asaltos de este verano han venido, sobre todo, de fuera de Andalucía. Los de dentro, no. Tienen responsabilidades institucionales. El comentario de los de aquí ha sido quitar importancia. Como un niño que hace una travesura. ¿Por qué? Cuarta pregunta: ¿Por qué elige precisamente este verano Sánchez Gordillo para sus acciones y sus marchas, cuando el grupo al que él – de modo laxo – pertenece tiene responsabilidades institucionales en la comunidad por primera vez en la historia? ¿No sería mejor incorporarse a un grupo de trabajo parlamentario para mitigar los efectos de la crisis sobre el campo andaluz – de lo que él sabe, más o menos – y optimizar ya de una vez el rendimiento de los escasos dineros públicos a ese nivel? Muchas preguntas para un sábado por la mañana.

Las respuestas a todo ello tal vez las dé otra persona, distante y distinta pero igualmente inteligente llamada Diego Valderas. En la campaña de las andaluzas del 2012 IU corría muchos riesgos. Si Arenas conseguía la mayoría absoluta, todo incremento conseguido por IU – así sacara 20 diputados – no serviría para nada. Tenía la obligación de mostrar el carácter plural e histórico de la coalición, consiguiendo decepcionados del PSOE y manteniendo el fuego de la lucha obrera y jornalera. O sea, necesitamos a símbolos vivos como Sánchez Gordillo, aunque sepamos que nos va a dar dolores de cabeza. Tuvieron suerte y las predecibles jaquecas que dio fueron obviables por su prescindible escaño. Todos contentos. Valderas y los suyos entraban en el gobierno y condicionaban algo a los prepotentes de antaño y la pureza ideológica y revolucionaria de Sánchez Gordillo quedaba a salvo. No se castiga a los símbolos. Van a ser necesarios. Más alante hay más, como dicen en mi tierra. La primera respuesta sirve para explicar la tercera pregunta. IU tiene forzosamente que estar dentro y fuera. Difícil, ¿Verdad? Para estar dentro tiene que comulgar con ciertas ruedas de molino. Porque el PSOE es parte de la otra orilla, Anguita dixit, ¿No? Y además, todo indica que el PSOE ha hecho o ha permitido hacer cositas feas últimamente. Pero quedarse fuera, como invocaba Sánchez Gordillo, dejar pasar a Arenas a lo Monago en Extremadura, seguir sin tocar poder ni responsabilidad… Chungo ¿No? Solución: entro y digo que lo hago para frenar a la derecha, para dar otro aire y purificar a la otra orilla, que puedan lavar trapos sucios, echar a los niños malos, bajar los humos y la prepotencia y acostumbrarse a gobernar en compañía, sin cuestionar lo esencial: que ésta es una tierra de izquierdas de toda la vida.

No, si no está mal pensado. Y vamos a la última pregunta… ¿Por qué la tournée ahora? Y me replico con una pregunta de calado marxista-leninista… ¿Porque la Revolución de Octubre se dio cuando se dio? Lenin se había pasado toda su vida preparándola. Pero sólo pudo darse en ese momento, y triunfó por los pelos. Pero el que quiera que se lo lea. Vuelvo al agosto triunfal de Sánchez Gordillo. Lo peor de la crisis. Treinta y pico por ciento de paro en Andalucía. Pero más del cincuenta por ciento de paro juvenil. La derechona y el capital internacional mandan e imponen su ley en Europa y España. Se imponen recortes al Estado del Bienestar, tan trabajosamente edificado. Podríamos haber montado el pollo el año pasado, pero estaba ZP, que se autodefinía como rojo de solemnidad. O eso decía el hombre. Pero vuelvo, que es más concreto. La derecha lleva mandando desde noviembre y ya ha sacado sus garras o mejor, ha permitido que Angela Merkel y los suyos nos empitonen por la ingle. El PP en desgaste. Si la cuestión mejorara – a cuatro años, no antes – podrían remontar. En Andalucía, la comisión parlamentaria EREs no sale como el PSOE esperaba. Valderas le sacó la comisión al PSOE, no podía ser de otro modo, y éstos vieron cómo podía torearse este toro. Pero no es un tribunal de justicia, sino una comisión parlamentaria. Las responsabilidades que se elucidan son políticas. No hay presunción de inocencia. La duda o la tiniebla habla contra el acusado. De este modo, la procesión de los muditos – los inculpados que se negaron a declarar – irritó profundamente a los parlamentarios de IU (¿Con quién estamos gobernando?) y permitió a la ciudadanía suponer que la tesis Alaya no iba desencaminada. Viera se quedó sin argumentos al ser preguntado por la falta de publicidad y normativa en la creación del fondo 31L. Y el ex-interventor general de la Junta da un giro sustancial al exponer, gráficamente, lo del incendio en la cocina. Consecuencia, Chaves y Griñán retrasan su intervención.

Que vuelvo a Sánchez Gordillo, que no me voy por las ramas. Que parece que va por libre y me da en la nariz que no, que es maniobra orquestada. Que ta y como se está viendo, la coalición de izquierdas en el gobierno andaluz tiene las horas contadas. Esperamos el informe definitivo de la Cámara de Cuentas y dos o tres cosas más. Pero podríamos tener anticipadas a principio de año. El PP pierde por el desgaste propio. Tocó techo en las ciudades por el desgaste de ZP. El PSOE no sé, la verdad. Creo que su clientela se va a resentir por la gestión del seguro rescate que se tenga que hacer de Andalucía. No sabemos si las evidencias serán tales que tengan que disolver cámaras y convocar, y si Griñán estará en circunstancias de presentarse. Y si no se presenta, ¿Quién? ¿Hasta dónde puede bajar el suelo del PSOE en Andalucía? ¿En beneficio de quién? Cabe imaginar, hipotéticamente, un ascenso relativo del voto a UPyD, que podría alcanzar representación parlamentaria. A un plazo tan corto y asumiendo el seguro desgaste del PP, creo difícil que una coalición PP y UPyD pudieran dar el vuelco en Andalucía. Más me imagino una nueva victoria de la izquierda, pero con un PSOE menguado – y avergonzado – y una IU crecida. Claro que cualquier especulación es una parida, ¿Verdad?

Sin embargo, ésa es la carta de Sánchez Gordillo, y ahí está. No me lo explico de otra manera. Hace pre-campaña electoral. A su modo y manera. Ahora, que hace calor. Sabe, sabe más de lo que dice. Y míralo con el móvil. No para. Está en lo que está. En lo que hay que estar. Él gana puntos – todos – en el contexto de IU y IU va a pesar mucho más en una coalición de izquierda de otra manera, el año que viene. O al menos es la apuesta. La de Gordillo. Y la de Valderas. ¿Quién habló de abrazo al oso? Tiene que estar un poco loco. Como el loco de Santa Justa.

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