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La Joya de la Corona

Hola Susana;

Alguna vez me planteo qué hay detrás de tu frente trianera. Fíjate: te concedo el beneficio de la duda. Quiero decir, se me ocurre incluso que podría ser que hubiera una estadista, y no un pozo de ambición, dispuesto a lo que sea.
Si así fuera, te interesaría saber por qué nos cabrea tanto que repitáis tanto esa estúpida propaganda oficial de lo de la “Joya de la Corona” con la Sanidad Pública de Andalucía… ¿A quién intentáis engañar?
Saldrías de tu círculo de pelotas y corifeos, te pondrías un hiyab –un poner -, y te irías a las Urgencias o al Centro de Salud más cercano, de purito incógnito, a ver cómo funcionan las cosas. Sin alfombras rojas, sin que te reciba el comité del equipo directivo y sin que te preparen el centro. No, Susana: te vas a la Puerta del Morato – como se ha conocido siempre a la Puerta de Urgencias de Virgen del Rocío – el sábado que viene, sobre las once de la noche. Y sin avisar, ya digo. Te presentas en triaje, y dices que te duele la barriga. A ver cómo te va, qué caras ves, qué cuenta la gente. Y mejor: haz un muestreo. Te acercas por Graná, a entender la movida que hay. A ver por qué una ciudad entera se levanta “contra Sevilla”, como dicen por allá – acá decimos “contra la Junta” -.
Porque la corona que te pusiste en lo alto, al estilo Napoléon, debe tener otras joyas – ya hablaremos de eso, más adelante -. La Sanidad Pública no se arregla con productos de relumbrón, ni leyes avanzadas, como esas que publicasteis en la prensa amiga –“ parole, parole”. Si hay una estadista en ti – mira, te lo voy a conceder -, sabrás que hay dos Españas, y presides una comunidad de lo más pobre, sin convergencia advertible desde que tu partido la gobierna – ¿Miento acaso? -.
Los mapas epidemiológicos señalan que tu tierra – Andalucía Occidental – es campeona en obesidad, hipertensión, ictus y diabetes. Correlatos habituales de la pobreza, por otra parte. No te voy a responsabilizar de ello. Ni a tu partido tampoco. Pero durante el larguísimo período que Andalucía ha sido gobernada por el PSOE de Andalucía no ha habido la más mínima convergencia real con España. Y ello sí es un asunto que debe movernos a reflexión, digo yo. Parecemos fieles a la pobreza relativa. Y a todos sus correlatos. Porque la economía tiene una serie de correlatos sociosanitarios. Y los correlatos sociosanitarios deben ser atendidos por un Servicio de Salud de inspiración socialdemócrata – tal fue siempre vuestra vocación, ¿No? -. Disponer de una “Joya de  la Corona” ad hoc.
Pues no, mire usted.
Cinco minutos por acto médico en Atención Primaria, de media. Cinco minutos, minuto arriba, minuto abajo. Cinco minutos, quitando el tiempo de la pantalla, el tiempo de DIRAYA – un minuto y medio, más o menos, si tiene suerte y no se cuelga el sistema -. Al final, tres minutos y medio, si el médico te mira a la cara. Tres minutos y medio para preguntarte si fumas o no, y por qué no lo dejas. Tres minutos y medio para preguntarte qué tensión tienes y por qué no te la tomas. Tres minutos y medio para preguntarte qué medicamentos tomas, si los tomas y cómo te sientan. Tres y minutos y medio para preguntarte cómo te sientes y qué dieta haces. Y si haces algo de ejercicio. Y si, al hacerlo, notas algún síntoma. Tres minutos y medio, hostia. Tres minutos y medio, que el nota se pone a escribir en el ordenador y dejó de escucharme.
Tres minutos y medio, Susana. Como en los tiempos de Franco. Tres minutos y medio, en eso quedó la reforma sanitaria. Tres minutos y medio. Pero mucho más viejos, pluripatológicos y polimedicados. Revele su rollo en tres minutos y medio, que me dedico a la pantalla, que el director de Unidad me chilla, y los compañeros me miran mal. ¿Lo haces porque no tienes un gordo, o para no dejarlos pensar, que no prescriban y que no deriven al especialista? Porque conozco a los chavales, Susana; los llevo formando en endocrino desde que Franco era cabo – y estoy coñazo con la referencia asesina -. Pero más asesinos son tus putos tres minutos y medio para los pacientes de Andalucía, que no permiten hacer una buena medicina primaria con un buen personal – y me consta que lo tienes, Susana, hostia, que los conozco de primera mano -.
¿En qué coño piensas, mujer, cuando hablas de la “Joya de la Corona”?
Cuando tuve que dar de alta forzada – lo cuento en mi novela KOL Líder de Opinión – a mis pacientes complejos con diabetes – “no queremos cohortes de excelencia”, como se me decía -, esos cursis de la mesocracia atildada me esgrimieron el plan de diabetes y la gestión clínica, entonces tan en boga. Y yo dije “vale”, con el corazón encogido, pensando en toda esa chavalería voluntariosa que formaba en Atención Primaria.
Pero ahí están, los cinco minutos del acto médico en Primaria, que se quedan en tres y medio. Que no, miarma, que no es chicle: es un muro comevocaciones. Ya puedes mandar a la mierda a esa gentuza de la Consejería que les dicen a los de Primaria: “Gestiona mejor tu tiempo”. Hace tiempo que esa gente se olvidó de lo que es el olor a humanidad. Y tú y los tuyos vais con la alfombra roja a todas partes; sólo tenéis que desenfundar el móvil. A ver si se te cae de la boca la sonrisa hipócrita.
@frelimpio
(Pausa para publicidad: que si quieres un ejemplar de mi novela, te la regalo, Susana; las referencias son excelentes) 

4 thoughts on “La Joya de la Corona

  1. Anónimo says:

    Todo cierto y vivido dia a dia….aunque creo que Don Federico es un optimista.

    Responder
  2. Federico Relimpio says:

    Gracias por el interés y la participación. No esperes respuesta de ellos. Imposible. Esperan que nos callemos, y que todo vuelva a su cauce. Pero van dados. El clamor acaba de empezar, y sólo puede terminar de una manera.

    Responder

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