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La Guerra de Rajoy

Advierto a tirios y troyanos que este post es políticamente incorrecto, y que no supone para nada una alabanza a nuestro actual presidente del gobierno, sino un intento de exégesis de sus actos – dado que su pensamiento es insondable -.

Rajoy no está inactivo. No lo estuvo nunca. Simplemente tiene su propio plan. Que solo ahora comienza a manifestar algunos retazos. Posiblemente él, como muchos otros, esté de acuerdo con esta viñeta.Rajoy

Creo que podemos sostener que, en esencia, el sistema político español es heredero de nuestra República, Guerra Civil y Postguerra, y – de modo muy esquemático – nos divide a los españoles en dos bandos de difícil entendimiento. Como decir: una gruesa línea roja nos separa. Podremos votar o no, pero nunca votar al contrario. Tema para otro post. Ahí lo dejo.

Proponer que, desde Tarradellas, pero sobre todo con Pujol, el cripto-independentismo catalán se sirvió de esta línea roja para conseguir manos libres en su territorio. Y, con ello, la posibilidad de construir una generación de catalanes catalanófonos y catalanistas. Lo que vemos. Esta es la tesis de muchos. Y también, probablemente, la de Rajoy y la de Rivera. Yo necesito hablar con más gente acerca de todo esto.

Del mismo modo, la tesis de muchos es que la ofensiva de Rajoy contra el Estatut se enmarcó en su acción de desgaste contra Zapatero en un “todo vale” que demuestra un talante oportunista y mediocre por parte del primero. La tesis alternativa es que el acoso legal al Estatut se enmarcó en una operación de calado y a largo plazo, dispuesta a romper con lo expresado en el párrafo precedente. Luego, vendrían la crisis y la incapacidad de Zapatero. En consecuencia, Rajoy al poder, a aplicar lo dicho en este párrafo. Y Mas, que entró al trapo. ¿Obligadamente? Lo dirá en sus memorias. Dependiendo de lo que pase este año, claro.

La tesis de muchos es que Rajoy lo deja pudrirse todo en una desidia propia de la talla del político grisáceo que es. La tesis alternativa es que todo ello estaba bien cavilado y es una política activa diseñada para llevar a los catalanistas moderados – en apariencia – al cabreo, y hacerse indepes – o a manifestar “lo que llevan dentro” -. Lo que vemos, vaya.

El objetivo de Rajoy: el que vemos. Echar a los moderados en apariencia en manos de los cupaires, y obligarles a cometer error tras error. Forzarles a enredarse en un referéndum ilegal, y que las denuncias por violencia policial se cuestionen internacionalmente como falsas o, al menos, como exageradas o no contrastadas. Confrontarlos con su falta absoluta de apoyo internacional – preparadas cuidadosamente las cancillerías por nuestra diplomacia -. O, al menos, falta de apoyo de nadie relevante.

Pero hay más. La tesis del que escribe es que esta situación estaba calculada para favorecer el vaciado empresarial de Cataluña. Y que la ausencia de diálogo es una estrategia deliberada para prolongar la situación. De este modo, se completará el vaciado empresarial: sedes fiscales, operativas y traslado de efectivos y cuadros. Se habla de elecciones catalanas en enero o primavera, pero no extrañaría que, en el tira y afloja, las tuviésemos pasado el verano.

Mientras tanto, obligadamente, veremos la calle catalana agitada, con una independencia declarada que nadie reconoce, y con unos hospitales y escuelas pagados por el Estat Espanyol. Y con unas fronteras y aeropuertos donde está izada la bandera española. Gente a los juzgados, salidas y entradas en prisión. Al ir a votar, al fin, Cataluña será otra. Castigo económico sin duda, y clases medias exhaustas. Ignoro lo que saldrá de ahí. Las elecciones las carga el diablo.

La tesis es que todo esto corresponde a una estrategia deliberada para debilitar a Cataluña y a sus clases dirigentes. Para empobrecerla y agotarla, y comprarla al fin como una acción devaluada. Y, con ello, mandar un mensaje claro para todo aquel lunático que tuviera en mente aventurarse por las mismas aguas, en España o en Europa. Y dejar la cuestión arreglada para una o dos generaciones. O, como indiqué en este blog, para siempre, si la demografía se impone, y, en cincuenta años, Cataluña se convierte en una única provincia alrededor de una gran Barcelona metropolitana, multilingüística y multicultural.

Y que esto tiene un paralelismo o precedente, siquiera lejano, aunque mucho más sangriento y canallesco. Es la acción dilatoria – en apariencia – con la que Franco se tomó la Guerra Civil – desesperando a Hitler o Mussolini – hasta asegurarse la aniquilación del rival – falto de todo apoyo exterior -. Y la víctima, entonces, también fue Cataluña, entre otras muchas. Aunque ahora las guerras se hacen de otros modos.

Nota importante: insultos no, por favor. Opiniones, bienvenidas todas. No se censura nada.

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Federico Relimpio

@frelimpio

3 thoughts on “La Guerra de Rajoy

  1. José M. says:

    A mí me resulta un poco escalofriante la perspectiva de la mayoría de la gente de considerar el mapa como algo fijo e inmutable, como un cuadro o una fotografía estática, en vez de tomarla como lo que es, una película en movimiento, en constante evolución, a veces a ritmo lento o a veces acelerado, incluso en escala humana. Incluso el mapa del mundo que colgaba en mi aula de EGB hace 40 años ha cambiado de forma significativa, así que mejor ya ni hablamos de los mapas históricos que aparecían en los libros, mostrando el mundo de entre guerras, o el que vio los albores del pasado siglo.
    ¿A qué viene todo esto? Pues a que ninguna frontera puesta por los hombres es para siempre, y si le damos tiempo, ni siquiera los hitos geológicos perviven. Las naciones aparecen y desaparecen, se unen y se disgregan, son conquistadas por otras o proclaman su independencia. Históricamente el procedimiento estándar para todo esto incluía un derramamiento de sangre considerable, pero parece que ahora estamos intentando saltarnos ese paso y hacerlo todo con papeles y no con armas. Bien por nosotros.
    Que España se rompa o no me deja bastante indiferente. Tengo mejores cosas en que pensar que en banderas, himnos o testas coronadas. En realidad mis problemas son los mismos que los de cualquier profesional que trabaje por cuenta ajena en cualquier país del mundo: comida, vivienda, seguridad ciudadana, sanidad, educación para mis hijos, una cobertura social para cuando sea viejo, algo de ocio para soportar la vida… Me da igual que eso me lo de un gobierno u otro. Alguna vez he bromeado incluso pidiendo que España declare la guerra a Suecia para, inmediatamente, rendirnos y pasar a ser parte de la Corona Sueca con su política más seria y sus ventajas sociales.
    A día de hoy creo que la pregunta ya no es si Cataluña va a ser o no independiente, sino cuándo. Hoy no, vale. ¿Dentro de una década? ¿De medio siglo? Creo que se ha roto algo que ya no se podrá remendar, cada vez habrá más catalanes independentistas. Y además, es fácil echar a la gente a la calle para que manifieste su odio al otro (lo catalán, lo español) pero muy difícil mandarles de regreso a casa cuando la agitación ya no es útil. Y que se olvide ese odio, casi imposible.
    Rajoy dice que se vote el 21 de Diciembre. Pues vale. Mi apuesta es que vamos a repetir Parlament. Como si en medio de una partida de cartas alguien reclama «juego revuelto» y se vuelve a repartir… Pero en esta partida, como no es un problema de azar, las manos van a volver a ser las mismas. La mitad de los catalanes quiere la independencia. La otra mitad no. Esto es un empate técnico, una situación de tablas, una partida en la que no hay movimientos ganadores. 50%, o siquiera 51% no concede la autoridad para la secesión. La Declaración Unilateral de Independencia bajo esta premisa es una barbaridad. Pero ojo: ignorar a ese 50% de catalanes que no se ven a sí mismos dentro de España es otra barbaridad, tan grave o más que la anterior.
    O sea que… Toca negociar. Lamentablemente, ni en un lado ni en otro hay líderes capaces de ello, porque nuestra política está plagada de ineptos, bribones y fanáticos.
    Solo espero que no volvamos a retomar los procedimientos habituales, más ruidosos y sanguinarios, de anexionar o independizar territorios.

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  2. Juan José Silva says:

    Pobrecitos los catalanes, siempre son las víctimas de complots y otras jugarretas del destino. Quizás habría que replantearse los tópicos de cada Comunidad. Por ejemplo, somos los andaluces unos impulsivos, holgazanes y corruptos, y sin embargo, los catalanes son serenos, diligentes y cosmopolitas? A ver si va a ser al revés de cómo lo cuentan.

    Responder

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