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La Farándula, la Izquierda y los Estados Unidos.

Javier Bardem y Penélope Cruz son padres – ¿O hay que decir ahora son madres? -. Mi más sincera enhorabuena. Salud y paciencia para criar. Sólo que el evento, en su alegría, me trae algún que otro recuerdo, aunque el significado sea completamente diferente.
Quiero retrotraerme a mi juventud. Mayo de 1995 – tenía yo treinta años -. Carlos Cano se interviene de aneurisma de aorta en el prestigioso hospital de Mount Sinai de Nueva York. La operación tiene éxito momentáneamente. Le dará a nuestro querido cantautor cinco años y medio más de vida hasta su fallecimiento en Granada.
Aparentemente ambos casos no tienen nada que ver. El primero es la alegría y el segundo la tristeza. El primero la vida y el segundo la muerte… Sólo un tonto podría venir a sacarlos a colación o ponerlos en el mismo plano. Un tonto como el Tonto de Santa Justa.
¿Qué hay de común en los dos casos?
Nada… Casi nada. Sólo algunas cosas.
Ambos son excelentes artistas, de distintos campos. Bardem es un reconocidísimo actor de prestigio internacional y Carlos es – digo es porque su voz aún suena – un cantautor andaluz conocido en toda España – ignoro en el extranjero. 
Ambos son personas que han manifestado en muchas ocasiones ideas que podemos considerar de izquierdas, o simpatías con líderes o partidos de izquierdas.
Ambos son personas que se han manifestado en un momento u otro críticos con lo norteamericano,  bien en general, o bien matizando sus posturas hacia lo militar o hacia algún líder político en concreto. Esta postura es particularmente común en personas de izquierda militante.
Pero ambos, cuando se encuentran tocados por un problema de salud que consideran sensible o significativo, acuden de inmediato a los beneficios económicos que no están a disposición de la mayoría de los ciudadanos del país del que dicen formar parte, toman un avión y se plantan en el país que critican, a beneficiarse del sistema sanitario de las élites enriquecidas que dicen despreciar, antes de mezclarse con las colas e incomodidades de los sistemas socialdemócratas que dicen defender.
Y que todos sabemos que en Granada, una intervención de aneurisma de aorta en 1995 era muerte segura. Pero eso era una realidad para el común de los mortales, claro. Un cantautor de izquierdas tenía recursos para alargarse un poco la vida recurriendo a los denostados americanos. 
Del mismo modo, Bardem y Pe ya conocen que en América, para el que pueda pagar, la medicina no tiene nada que ver con la española. Y ellos, por muy de izquierdas que sean, pueden. Y allí se van a ser padres – ¿O mejor madres? -, por que para eso son pudientes, pero progresistas, que queda mejor. 
Y que cuando todo termine, si Rajoy está en la Moncloa, aquí volverá para animar el cotarro y las manifestaciones, que igual le da por presentarse por el pesoe, a protestar por los recortes en sanidad pública y por el copago que nos va a meter la derecha. Pero tendrá que volver corriendo a Los Ángeles a que le vean el tobillo doblado que se hizo en el amistoso entre actores y escritores. Que lo quisieron llevar la puerta de urgencias de La Paz y por poco le da un ataque:
-¡Una uvimóvil! ¡El jet privado!
Definitivamente no soy de izquierdas… Mi bolsillo no está a la altura.

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