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La Estrategia del Pulpo

No nos hemos enterao, pero ha sucedido. Se han reunido un par de veces. Tranquilos, fuera de Sevilla, sin fotógrafos, corbatas ni agenda. Son cuatro o seis, no más. Y no iban a tomar copas ni a una comida de amigos de finde. Lo que negociaban era muy serio, terriblemente serio
Dirigía la reunión un hombre mayor, de barba cana y mirar reposado. Dirigía un par de ojos graves por turno a cada uno de los asistentes. «Todo lo que hemos hecho puede irse al garete» dice, para añadir: «no son cuatro sondeos sesgados de la prensa de la derecha… Perdemos… Ni pactando con los de Izquierda Unida… O hacemos algo, y ahora, o se nos va todo de las manos… Treinta años de trabajo…»
«Nuestra gente está muy nerviosa, Pepe», llena el silencio la voz de una mujer sentada enfrente. «Son muchos años de servicio a las instituciones. Si salen, muchos no tienen donde ir. Y otros van a volver a curros que dejaron hace mucho tiempo, que ya no dominan, donde se van a encontrar con un clima superhostil, tanto por parte de los compañeros, que nos consideran a todos unos chorizos, como de esa gente que van a venir con la revancha y tratándonos sin miramientos.»
«Se trata de hacer algo, y ahora… Ya», replica otra mujer más joven, sacando un arranque de genio que parece que falta en el desánimo imperante en la sala. «Esta tierra es de izquierdas», dice como en una sentencia, y añade después: «Esa gente no puede ganar por mayoría absoluta». Silencio unos segundos. Luego se reitera, parece que el silencio viene de la mano del desánimo. «Digan lo que digan los sondeos…»
El hombre mayor, perdido ya el liderazgo, permanece enmudecido, abrumado. Necesita ideas, pero sobre todo energía y está dispuesto a chuparla de donde sea. No sabe qué decir. Abre la boca y tarda en decir palabra. Cuando lo hace, salen sólo dos: «Los EREs…»
La mujer joven se vuelve roja de cólera. Los ojos se llenan de chispas. Parece que ha encontrado súbitamente el obstáculo que necesitaba. Empieza a hablar atropelladamente, una palabra tras otra de un modo tal que a poco que acelere se dirá que farfulla y que está en lo ininteligible: «¡Crea un gabinete de colaboración con la jueza! Orden general… ¡No replica nadie! ¡Colaboración extrema y exquisita con la justicia!… ¡Somos la institución y el orden! ¡Somos la claridad y la honradez! ¡Vamos a poner a veinte personas, treinta, las que haga falta, a disposición permanente de su señoría! ¡Oréalo! ¡Que no pueda quejarse más la tipa! Y a continuación…¡Ahógala en un mar de papeles!… Dale cada factura, cada acta… Dáselo todo por duplicado, hasta lo más insignificante… ¡Que se atasca, que te lo digo yo! ¡Échale meses! ¡Échale un par de años! ¡Y la tele enfocando a los problemas de los moros o las desgracias de japón! ¡Y ahora, reúne a los nuestros, que sepan qué se juegan y a trabajar, a los barrios, a las asociaciones!  ¡A explicar otra vez que viene la derecha! ¡Que vais a ver el pensionazo! ¡Que vais a ver el facturón que os van a cobrar para entrar por la puerta de urgencias!»
«¡Parece mentira que tengas los años que tienes y que tengas la escuela que tienes, Pepe!»
Nadie sabe lo que va a pasar en las urnas de aquí a un año, pero desde luego que esto me hace la trama de una novela más que entretenida. Como no tengo otra cosa, les voy a dejar con algo tan importante y que les afecta de lleno: la crisis de la medicina pública entre la corrupción promovida por la industria farmacéutica y el desánimo favorecido por los modernos sistemas de gestión sanitaria. Los comentarios que me llegan es que está de lo más entretenido. El e-book es gratis. Enlace:

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