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Herencias en Andalucía, hecho diferencial

Se viene leyendo u oyendo estos días, y uno no sabe ya qué pensar. Prensa, redes sociales y más cosas, que la cuestión no cesa: el lío de las herencias o, para ser más exactos, el impuesto de sucesiones y donaciones.

No entro en el fondo de la cuestión: me faltan datos, y no me fío de los que hay, por interesados y poco claros. Ya lo dije en otra entrada: en esto del gobierno y la información, nos dejan saber esto o lo otro con el fin de tenernos mansos, bien pastoreados. Nos sacan una cifra o dos, a lo mejor verdad en el origen y mentira en el trayecto. Una vez más, lo del conejo de la chistera, convenientemente asado y condimentado, y en el momento justo. Como para dejarnos con la boca abierta. Mientras nos vacían los bolsillos, claro. Y con los mecanismos legales efectivos que el Estado pone a disposición de la defensa del ciudadano, bien puede hablarse de indefensión. En este sentido, vengo sosteniendo que la deficiente tutela legal efectiva existente en nuestro país viene a hacer de él un terreno abonado para el abuso de poder. Y el tema que nos ocupa hoy, puede ser uno de tantos ejemplos. Pero vayamos al asunto. Del tirón.

Si esto es un país – ¿Lo somos aún? -, no me explico por qué al recibir una herencia se tributa de un modo aquí y de otro más allá, que invita a fijar residencia en los lugares donde las autoridades gusten menos de escarbar en el bolsillo. Que dicen unos que hay estampida de gente de Andalucía y que otros dicen que no, que no lo sé: lo de interpretar a voluntad cifras e indicadores, ya les digo. Pero que las diferencias de un lado y otro no hacen bien al respecto. Y, además, no las comprendo bien, que levante la mano el que lo vea claro. Se entiende que el rico-muy rico vuela, que voló ya, que poco le trincará el fisco andaluz a sus deudos al volar definitivamente el buen señor a su descanso eterno. Que el agravio diferencial se cebará en los de en medio, que somos los que damos de comer al Estado, y los que lo padecemos.

Tampoco me explico lo de la doble imputación, y me explico, aunque esto parezca un oxímoron, que dicen los pedantes – entre los cuales me cuento -. Si curraste toda tu vida por tener unos ahorrillos y unas propiedades, y se lo tuviste que declarar religiosamente a Hacienda… ¿A qué viene María Jesús Montero a crujirte una segunda vez, una vez muerto, en las carnes de tus familiares? ¿No era ya dinero blanco? ¿No se declaró en su día? ¿Tenemos, pues, que declarar dos veces, por vivos y por muertos? ¿O hacer como en tiempos de Nerón – manirroto y asesino donde los había -, que graciosamente invitaba a los ricos de Roma a suicidarse dejando al Estado – o sea, a él – una parte sustancial de su riqueza? No, mire usted: el impuesto de sucesiones y donaciones es ilegítimo – que no ilegal -, porque procede de un dinero ya declarado en su día. Si su origen no es claro, que se aclare – valga la redundancia -. Pero si es diáfano y cristalino, absténgase el fisco autonómico de estrujar como un limón el bolsillo del ciudadano y organícese de puertas para adentro. Búsquese la eficiencia en otra parte.

Tercero, y voy ya a la gente, al modus protestandi, ya que estamos en Roma y en latinajos. Si algo conozco de este mundo es la Junta y sus procederes, su mentalidad y la mentalidad que nos presupone. Acabo de firmar una iniciativa on-line para suprimir el impuesto de sucesiones. Cuando la dejé, iba por cien mil firmas… Como si firman tres millones. Dirán que nos lo hemos inventado o quién sabe qué diablura, que bueno es Miguel Ángel Vázquez en el Canal Sur, justificando lo injustificable. Que no, oigan, que no; vano empeño, estéril iniciativa… ¿No saben ya cómo tratar con semejante mesnada?

Muchas amistades me han reprochado en estos últimos meses mi apoyo expreso a Jesús Candel, @spiriman. Y, en buena parte, fue porque entendió que la Junta Juntera Susanera – como lo fue la Griñanera y la Chavera, que en el banquillo descansen – no puede tratarse más que con palabras mayores. Y a los hechos me remito. El político tiene su propia dinámica, y sólo se entiende dentro de la misma, que es la espiral del poder, cada vez mayor, susto o muerte.

Por ello, viendo la tesitura susanera, invito a todos los miles de agraviados de Andalucía que realmente están hasta las narices de que los susánidas les quiten los cuartos en las herencias para alimentar a la paralela, que se dejen de estupideces en las redes sociales y bajen a la plaza pública con sus carteles y sus narices de payaso, a lo @spiriman. Que le hagan la vida incómoda a la sultana, un día sí y el otro también, que está muertita de la jindama, que ella y mil más de la cuerda se mueren de pensar en la posibilidad de que los pongamos de patitas en la calle sin tener un modus vivendi alternativo. ¡Que no, hombre, que no!… Que se deje usted de despotricar con las portadas del abecé porque este o el otro acaba de renunciar a su herencia por no poder pagar un pastizal por un caserón de pueblo de valor simbólico y afectivo, pero inflado por los técnicos de la Junta, para meterle a usted la mano hasta el cogote. Que el cabreo de barra de bar solo sirve para que se cachondeen de usted, buen hombre, entérese de una pajolera vez. Tome usted ejemplo de los granaínos: que podemos cambiar las cosas, y que estos de ahí arriba no son ni tan chulos ni tan poderosos. Y lo que no son desde luego es eternos. Ni inevitables. Ni inamovibles. Y si por un casual llegaran los otros, buena lección les estará usted dando diciendo, con los hechos: que ahora la relación del ciudadano con el poder es otra. Muy otra.

Solo hace falta que usted interiorice una idea: que llegó el momento en que quien tiene que tener miedo es ella. Miedo de usted. De que usted cambie su miedo y su cólera por fría determinación y acción. Acción colectiva bien coordinada.

@frelimpio

P.D. Acerca de esto último, lo único que puedo proporcionarle son hechos. La historia de la gestión de un miedo. Y a un miedo se le vence. Con una actitud determinada. Y yo le invito. Y le ofrezco una experiencia novelada. Clicar aquí: KOL Líder de Opinión

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