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Gobierno Nuevo, Problemas Viejos

En Andalucía tenemos ya coalición de gobierno, con su presidente y sus consejeros. Tenemos ya, en la presidencia de François Hollande y en otra atmósfera que va calando en distintos lugares de Europa, la percepción de que otra política es posible. Y no sólo eso, sino que otra política económica va a ser necesaria para sacarnos del agujero económico en el que nos encontramos. Ello da a las izquierdas en Europa una idea de alivio, de ver la luz al final del túnel. La estrechez de miras del conservadurismo alemán – seguido a pies juntillas por sus correligionarios de otras partes de Europa – nos llevaba al abismo. Precisa era la ruptura, la inflexión. Cuestionar la ortodoxia. Frente a la internacionalización del capital y su dureza, la internacionalización de la idea de un nuevo consenso en cuanto a la defensa de algo que flota en nuestras cabezas y que se llama bien común. Veremos el desarrollo, en cualquier caso. El Parlamento Griego resultante de las urnas puede ser una jaula de grillos que exija la formación de un gobierno de concentración nacional entre los elementos más clásicos, más experimentados, más deteriorados, pero con un mayor sentido de Estado. Y volviendo a Francia, preciso es no tirar las campanas al vuelo. Ahí tienen a las puertas unas legislativas que pueden ser favorables a monsieur Le Président, ou bien au contraire, dar un Parlamento hostil donde Marine Le Pen pueda erigirse en voz cantante de la derecha francesa… ¿Imaginan una cohabitación entre François Hollande y un Parlamento de derechas con Marine Le Pen con el 28% de los escaños? Pues es una posibilidad bien cierta que carga las alas de la presidencia de monsieur Hollande de plomo.

Y Rajoy tranquilamente – no otro es su carácter – viendo la nueva recomposición de fuerzas políticas y cómo eso afecta a sus objetivos de déficit. Y cómo de cuestionado sale en función de todo ello, claro. Y con qué fuerza tiene que cargar contra las autonomías díscolas o derrochadoras.

Salí de Andalucía – donde vivo -, y ahí vuelvo. A estas horas muchos de ustedes habrán analizado la composición del nuevo gobierno regional, sus retos y compromisos. No lo tiene fácil, Pepe Griñán. Tendrán un frente importante con Madrid, que va a negarle el pan y la sal a la espera que de que, marchitos los manás y las dádivas que alimentan el discurso del PP antiandaluz – algo de eso hay, para que lo vamos a negar – vayan quebrantándose ciertas lealtades. Otro frente será la cohesión de la coalición: IU niega de plano el objetivo del déficit, los recortes o la implementación de la reforma laboral. Poco acostumbrados están a las macrocifras. Veremos la capacidad de Griñán de convencerlos y llevarlos a la realpolitik y las durezas de un presupuesto, y la capacidad de los dirigentes de IU de trasladar todo ello a su militancia. El último frente es, sin duda, el íntimo, el tejido del PSOE. La guerra civil soterrada que vivió antes de las elecciones se ha saldado sin dudas a favor del Griñanismo, pero hay perdedores y resentidos. Gentes que ven que se acaban para siempre carreras políticas – con dificilísimas resinserciones -, y que pueden estar muy tentados de usar materiales sensibles o ejecutar traiciones.

En este sentido, a mí lo que me inquieta es el nombramiento del consejero de Justicia. Prioridad máxima: parar la ola del EREgate, que puede tumbar a la cúpula, disolver la coalición, hundir al PSOE y precipitar elecciones adelantadas en año o año y medio. El último auto de la jueza dice alto y claro que nos hallamos ante la corrupción organizada. La corrupción como Sistema. Editorialistas de este diario se han hecho eco de esta idea. ¿Cómo se para esta ola? O nos imaginamos más de lo que hay, o se hace un enjuague gigantesco. ¿Lo va a permitir Valderas, después de todos los aspavientos del «manos limpias»? Un sistema diseñado al milímetro para eludir controles, repartir con libertad y que el dinero casualmente caiga en manos amigas no puede ser ignorado o sepultado. No podemos mirar a otro lado. Dije varias veces que por mucho que para tantas voces ésta fuera la legislatura de la alternativa incómoda al pensamiento único, muchos pensamos que nace como legislatura viciada. Porque la sospecha de la corrupción como Sistema con los mismos con mando en plaza es un fardo demasiado pesado como para respirar con los nuevos aires que se proclaman. Enlace:

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