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Explicando 2.0… (¡Yo!)

¿Cómo empiezo esta entrada? Lo mejor es el género epistolar, tal y como sucedió, carta a carta:

1. Correo a Saltamontes: Explicando 2.0


Conoces a … (no doy el nombre), supongo. Yo le tengo respeto. Se me sienta al lado hoy a comer – estoy de tarde – y me cuenta que le ha llegado tu página de lo de Valme. Que de qué va eso. Le pregunto que si sabe qué es 2.0. Responde que ni idea – ¡Y es …. (repito el nombre)! ¡Ex director médico y uno de los mejores investigadores del hospi! -. Se lo intento explicar. Se aproxima Emilio (@emilienko), mira que casualidad, no nos conocíamos. Nos acabamos de conocer. Justo cuando intentaba explicar a … (repito el nombre) de qué iba el invento. Quién mejor que Emilio. (Repito el nombre)… sigue escéptico. Si (vuelvo a repetir el nombre) se instala en el escepticismo y yo mantengo un punto crítico – permeable en todo caso -, esto no es que esté verde, es que está en fase de la semilla que podría ser. Viene bien para bajar los humos. 

Fdo:
Gran Maestro Shaolín.


2. Correo de respuesta al Gran Maestro Shaolín: 

Gran Maestro Saholín:
Lo que empiezo a contarte ahora es resultado de un proceso de reflexión digamos que largo en los términos de mi experiencia biográfica. Creo que hice alusión a él la primera vez que nos vimos (Martes Santo del año pasado), pero sólo fue eso, una alusión. La conversación que me has descrito es una ocasión de oro para compartir contigo algunos hallazgos que pienso están en el fondo de toda esta historia. No impresiones, buenos deseos ni frustraciones sublimadas. Hallazgos.
Bien. Como punto de partida, debo prevenirte de un sesgo en mi explicación sobre por qué me he ido, me estoy yendo, a vivir a Internet. La ausencia de ese sesgo en otros casos puede ayudar a explicar el escepticismo (lógico), ante las posibilidades reales, operativas, concretas, de verdad, de todas estas historias, más allá de la mera celebración de los distintos mundos de fantasía marca Disney que se suelen ver por ahí. El sesgo, en mi caso, consiste en que me gano la vida traficando con información o, dicho en términos más hondos, lo que me gusta en la vida realmente es pensar, leer y escribir; trabajar en una redacción de periódico es lo más parecido que he encontrado a ganarse la vida haciendo eso. Dado que el contenido que circula por Internet es información, es casi casi lógico que vea en la Red una prolongación natural de esa actividad, una vez constatados el progresivo deterioro del medio ambiente profesional y la pérdida de sentido del manejo de la información en un contexto mediático. Obviamente, en el caso de un médico, un ingeniero o un peón caminero, ese proceso, de darse, no es así de automático. Mi caso es el de un emigrante. Digital. Pero emigrante: dejas el territorio de referencias conocido y te largas a un Nuevo Mundo del que ni siquiera hay una cartografía decente, porque aún no está hecha. Pero no seguiré por ahí: hablemos de conceptos, de hallazgos, no de metáforas.
Sobre el concepto de lo 2.0. Para mí, es una solemne parida. Básicamente, un hallazgo del márketing de masas con el que gana dinero la gente explicando a la parroquia qué es lo 2.0. Es una palabra cómoda que ahorra explicaciones y no genera resistencias porque está en el ámbito semántico consensuado de lo guay, lo cool, lo in, lo políticamente correcto. Hasta que deje de estarlo. No hay más. Quiero decir: lo 2.0, el dospuntocerismo, es ese buenrollismo trasladado a algunos corralitos de la Red donde el personal, por motivaciones diversas, siente la necesidad de complementar la imagen que quiere proyectar a extramuros de los propios infiernos privados sin meterse en ningún charco. El 2.0 es, digamos, la zona de aguas superficiales de la navegación en la Red. El dospuntocerismo genera blogosferas, gurús, congresos, saraos varios, premios al mejor blog… Incluso permite que haya instituciones (una empresa, una consejería sanitaria, una iglesia, un club de petanca) que digan de sí mismas que son democráticas, transparentes, modernas, 2.0, porque se han abierto un perfil en Twitter y una página en Facebook . Te he dicho que el 2.0 es para mí una parida. Pero eso no tiene importancia. Lo importante es que también lo creen algunas de las mejores inteligencias con las que me he cruzado en las profundidades abisales de Internet.
Sobre el mismo concepto de la idea que se tiene de Internet. Esto va por fases y básicamente lo fundamento en mi experiencia (refrendada luego con otras referencias mucho más serias que mis meninges). Como indicador, te diré que, antes de asomarme a la Red abriéndome un blog (2006), estuve leyendo cosas sobre este tema, de manera más o menos sistemática, desde 2004 aprox. Y lo he seguido haciendo. Quiero decir que he estudiado. He hecho los deberes y ahora me alegro un montón de ello: gracias a eso, es más fifícil que me desnorte a la hora de decidir qué hacer, dónde estar, qué decir y con quién. A lo que iba. Fase primera o superficial: Internet como fuente de información, como una especie de gigantesca biblioteca. Ahí es donde están la inmensa mayoría de tus colegas. En ese ámbito, el debate es el de la fiabilidad de las fuentes, los bulos, cómo asegurar que una información no es falsa, el cachondeo peligroso de los pacientes que van de listillos diciéndote que han visto una cosa por Internet, écheme usted las células madre, que estoy malito, etc. Segunda fase o de profundidad media: Internet como territorio. Ahí el sujeto que le ha cogido gustillo a navegar empieza a orientarse; se identifican puntos de referencia (webs ‘fiables’, gente ‘seria, etc.), ya hay hitos geográficos. Y se empieza a contactar con gente, a dejar un comentario, a dedicar tiempo a la lectura de blogs no tanto por demanda de información rápida como por el gusto de saber más de algo concreto. Si en esas andanzas uno se lleva algún sustillo (un troll en el blog, un tweet que rompe el encanto del ambiente reinante de juego floral) deja de navegar una temporada. Si el susto es serio, abominará de la Red. Tercera fase o de profundidad abisal: la experiencia de la Red transforma la existencia. Es así. No me estoy refiriendo sólo a que parece que estas cosas influyen en la configuración de las redes de sinapsis en las poblaciones neuronales, no, eso es pa nota si resultase ser así. Quiero decir: me pueden cortar el teléfono, quedarme sin tele. Pero no puedo vivir sin Internet. De hecho, quienes son nativos digitales y no han necesitado iniciar su viaje migratorio, ya no ven la tele y el teléfono enganchado a la pared, para ellos es un artefacto antedeluviano. Es más, ya no necesitan ni ordenador: les basta la posibilidad de una conexión porque toda su vida está colgada allí, en repositorios virtuales. A lo que iba: en esta tercera fase abisal se da un proceso de transformación de la identidad. Al menos, así siento que ha sido en mi caso. Y es ahí, en la Fosa de las Marianas, a 8.000 metros de profundidad, donde no hay ruido, ni veo veo mamoneo, ni quién es más guapo ni feo. Sólo gente que entiende que Internet es una manera de vivir. Y eso te puedo asegurar, al menos en mi caso, que vale la pena. Comprendo que comprobar el alcance práctico de todo esto exige una especie de salto de fe pascaliano. Pero te invito a hacerlo. Porque intuyo, sé, que tu presencia en la Red no obecece a un afán de notoriedad y que puede suponer para tí más, mucho más, que una válvula de escape de las bilis chungas de las miserias de tu profesión. Acuérdate de una cosa: “Si hay esperanza, está en esta sala”. La frase es tuya y se la dijiste a 170 chavales, estudiantes de Medicina, hace un par de meses. Y me hizo feliz escucharla.
De esta última parrafada se infiere que la aproximación a Internet es un proceso y que cada persona tiene su propio ritmo, como en todo en la vida. Lo más que se puede hacer aquí es acompañar, no imponer, ni iluminar, ni vender burras de ninguna clase. Sólo acompañar a cada persona en el momento en el que ella perciba que está. Quiero decir: nadie se va a aventurar en estos territorios si no experimenta la necesidad de abandonar lo que conoce. Y esa necesidad no se puede imponer. Eso creo que explica buena parte de la charla que me has descrito. Más de una vez he hablado con José Miguel Cisneros de estas cosas, intentando indicarle que la potencia de expresión social que tiene su especialidad clínica requiere ya que la Sociedad Andaluza de Enfermedades Infecciosas empiece a pensar en estas claves. De hecho, en enero de 2010 montamos un pequeño sarao kamikaze con la SAEI (aquí el enlace, Jesús Rodríguez Baño la presidía entonces) en la mismísima Academia de Medicina de Sevilla. Pero nadie puede, nadie debe, pasar de la sugerencia a la presión. Que es lo que está ocurriendo, fíjate, con la moda dospuntocerista instaurada a golpe de silbato en algunos ámbitos de la organización donde tú trabajas. Respecto a Emilienko, conté con él para un segundo Encuentro Viral y por lo que ha hablado con él alguna vez, tiene un sentido comunitario, grupal, mucho más acentuado que el mío y un sentido del riesgo mayor, creo que vinculado a su preocupación (lógica) a la hora de aplicar las TIC a la relación con los pacientes en condiciones de seguridad. Reitero: es un proceso personal. No funciona a golpe de BOJA.
¿Razones para que el mundo clínico se ponga las pilas en esta historia, o, al menos, le dedique algo de tiempo a observar qué pasa en Internet? Argumento demográfico: falta muy poco (aunque la crisis puede alargar los plazos) para que los nativos digitales tengan poder adquisitivo; entonces demandarán bienes y servicios en su propio lenguaje. Y habrá que aprenderlo, porque ellos pagan. Otro argumento, más táctico-estratégico pero mezquino, es el de la moda: es lo que toca ahora que mi gerente se ha abierto un perfil en Twitter. Otro argumento, meramente técnico: la financiación pública y privada de vuestro negocio está vinculada a la visibilidad de los resultados. El entramado mediático actual ya no es capaz de satisfacer esas demandas de visibilidad. Todo eso está ya en Internet.
Más cosas: razones para pringarse con un fenómeno que, como tú dices, no es más que una semilla, una posibilidad de brote. Insisto: dejando a un lado sentimentalismos de excursión de buenos chicos que van a ver qué sacan de las buenas chicas. Una razón: tengo suficientes indicadores a mi alrededor que me dicen que me ha tocado vivir en unos años bisagra, de tránsito entre un mundo acabado y otro que empieza. Años en los que está eclosionando un fenómeno que se da en contadas ocasiones: un cambio cultural. En este caso, mediado por un catalizador tecnológico de gran poder acelerante: Internet. Eso significa que quizá vea cómo evoluciona en alguna medida ese cambio. Estamos al principio. Pero empezamos a ver cosas. No las veremos todas. Pero habremos estado ahí.
Algunas referencias textuales que me han ayudado a pensar, accesibles en la Red:
http://es.wikipedia.org/wiki/Manifiesto_Cluetrain . Es de 1999, hay un libro que lo desarrolla que se llama igual y que en español está editado por Deusto, 2008.
http://www.educacionenvalores.org/IMG/pdf/pekka.pdf Maravilloso ensayo sobre ética hacker por el más lúcido de los sociotecnólogos nórdicos, que han parido entre otros inventos empresas como Nokia y software libre como Linux. Editado en Destino, 2001, pero difícil de encontrar en papel.
https://www.partidopirata.es/resources/books/el_poder_de_las_redes.pdf Intelectualmente, le debo mucho a David de Ugarte y a la comunidad de los indianos, independientemente de que a veces no esté de acuerdo con él. Pero su análisis es lúcido, original, ha puesto en pie conceptos nuevos y se ha atrevido a ponerlos en práctica en una red de cooperativas.
En fin, tómate esto como una cabalgada textual provocada por la alegría que me ha producido leerte esa anécdota del comedor del hospital. Y, sobre todo, take it easy.
Con mis mejores deseos, Maestro Shaolín.
Un abrazo.
Saltamontes.

3) Tercer correo


Saltamontes;
Subidón. Me entra el ímpetu de meter todo esto en una entrada del Loco de Santa Justa pero es ahora mismo un mensaje privado…Acabas de hacer una tesis, tu tesis y creo que merece la pena. Pero me da pena – y sigo con la pena – que acabe sólo entre tú y yo. Necesito permito para hacerlo público y preciso que estés ahí y ahora para darlo.
Fdo:
Gran Maestro Shaolín
4) Cuarto y último:

Utiliza lo que quieras, Maestro Shaolín, lo dejo a tu buen criterio. Pero vamos, que en los enlaces que te he dejado, gran parte de esas ideas están mucho mejor explicadas. 


Abrazos. Saltamontes.


P.D. Sólo añadir que Gran Maestro Shaolín = Federico Relimpio o El Loco de Santa Justa. Si lo desea, Saltamontes puede revelar su identidad y página web en comentarios, si lo desea. Antes la muerte que traicionar mis fuentes.

4 thoughts on “Explicando 2.0… (¡Yo!)

  1. Alfonso says:

    Pardiez, Iñaki, que te echaremos de menos. Aunque, si tienes hueco, podrás introducir preguntas y reflexiones insidiosas vía Twitter. Además, a ver si hay suerte y conseguimos un enganche de streaming: estamos sorteando a los factores capadocios de turno para que pueda accederse desde el Hospital.

  2. saname says:

    ¡Qué bueno! ¡Qué bueno!
    A golpe de BOJA, no, pero a golpe de objetivos, sí.
    Hemos llegado demasiado pronto para muchas cosas y demasiado tarde para otras muchas, pero siempre disfrutando el momento, conociendo gente sana (a pesar de nuestra profesión jajaja) y leyendo a los nuevos amigos que vamos descubriendo por la red y a los que queremos conocer en persona, tomarnos una cañas (o aguas minerales… jajaja) y "arreglar el mundo" en un rato.
    ¡Qué envidia me dais, ladrones! (de corazones y almas).
    Abrazos y disfrutad el jueves.
    Iñaki.

  3. Alfonso says:

    Bueno, a ver, algunas aclaraciones no imprescindibles pero sí pertinentes. Primera: mi patológico sentido del pudor me hace sentir sobrepasado por ver expuesto así, en directo, un intercambio epistolar en su origen privado. Pero me anima a vencerlo dejar claro que efectivamente, ésa es mi opinión, escrita a trazos gruesos en un contexto dialéctico informal. Para mí, el juego Mestro Shaolín – Saltamontes no es un asunto de doble identidad detrás del cual esconder las ideas propias que no sería correcto asumir públicamente. Simplemente , es una manera de fortalecer de una manera divertida un territorio común, donde hay consensos y disensos. De hecho, fue Federico el ‘inventor’ del juego, comentando un post de la web en la que participo. Y así, jugando, llegamos a estos intercambios; fenómeno, by the way, muy propio de la Red: cuando dejas a las personas sueltas, a su aire, lo primero que hacen es jugar. Y reír. Hablar con voz humana. Dí permiso a Federico para usar el material que quisiese de ese intercambio de correos a su criterio porque, gratamente sorprendido de que en el comedor de un hospital los profesionales hablasen de estas cosas, pensé que quizá podrían ayudar las referencias que manejo a que, precisamente, se siga hablando de estas cosas en esos ambientes. Por otro lado, a pesar de mi inveterada afición a volar bajo el radar, en estos textos hay rastros tan elocuentes de por dónde ando que quien quiera, sin duda, me puede encontrar. A la hora de elegir entre el miedo al Ojo de Sauron que vigila los territorios más frecuentados de la Red y esa ley que tan elocuentemente desarrolla Jeff Jarvis en su blog y que puede resumirse en el eslogan Don’t be evil, me quedo con las ideas de Jeff. Segunda: las personas que aparecen mencionadas, José Miguel y Emilio, son dos tipos ante los que, por motivos diversos, me quito el sombrero. Ojalá hubiese muchísima más gente así en el Sistema Nacional de Salud. Tercero: mi percepción del dospuntocerismo no es nada original; es lo que se habla en la barra de los bares aunque no tanto en las presentaciones powerpoint. No obstante, aunque lo considere una solemne parida, es lo que hay: es el paraguas común bajo el que también se cobijan ideas y personas interesantes. Cada cual está en su momento y, como digo, no se puede obligar a nadie a pasar de la sugerencia a la presión. Cuarta: estas discusiones no caben, por razones de forma y de fondo, en Twitter ni en Facebook. Hay que irse a los blogs y a la experiencia presencial. Sólo así es posible intentar mantener durante largo tiempo y con cierta complejidad fenónemos de deliberación entre iguales. Si a alguien le apetece seguir charlando de esto, por mi parte lo espero encantado el jueves que viene, 9 de febrero, por la mañana, en el salón de actos del Hospital de Valme. Precisamente en una actividad, qué cosas, denominada Diabetes 2.0. Saludos.

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