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¿Es tan ancho el Mediterráneo?

Desde la aparente comodidad de nuestra oficialidad, no se le presta demasiada atención. Pero el incendio es de calado. Nosotros seguimos en lo nuestro, que si la Ley Sinde, que si dimite o no Alex de la Iglesia, que si jubilación a los 65 o a los 67. Que si España existe o no, que qué somos, que si gobierna ZP o gobierna la Merkel en su lugar, que si España tiene sed de urnas o es Rajoy el que tiene sed de poder… Lo de siempre, vamos. No digo tonterías de ricos, porque no lo somos. Podría decir tonterías de aburridos, pero prefiero decir ya tonterías que se escriben para aburrir. O mejor, para distraer, para que la gente mire a otra parte. Para que no se haga preguntas incómodas. O mejor, para que no las escriba nadie. Que luego pasa lo que pasa.
Y hablando de cosas incómodas que creo que merecen la pena de mirar, de preguntar y de escribir, el tonto hace tiempo que tiene su mirada en el otro lado. En el otro lado del Mediterráneo, quiero decir. De allí conozco Túnez y Marruecos, y llevo tiempo leyendo de los demás, de Siria a Mauritania. Y como ustedes me van conociendo, no les voy a cantar aquí una tesis doctoral, que si se la adivinaran, ni tonto, ni blog, ni nada. Pero sí dos pinceladas para un rapidísimo boceto. Hasta ahora, los regímenes hacen santos a los Franco, los Pinochet, las Juntas Argentinas, los Fujimoris, los Trujillo y a todos los narcorregímenes bananeros de allende los mares juntos. Que sus policías y sus cuartelillos hacen parvularios de las casas-cuartel de la benemérita de Franco en el cuarenta y dos.
Pero se acabó, mire usted. Nadie engaña a todo el mundo todo el tiempo. Y mutatis mutandis, nadie atemoriza a todo el mundo todo el tiempo. Y una sociedad juvenil en su mayoría, desempleada, sin expectativas, desesperada, postergada, puede sorprender al mundo en un estallido no organizado y largar – sin armas – a un tirano cleptómano y a su clan en un tiempo record. Y ser la mecha de un amplísimo barril de pólvora que amenaza con arrollarnos en nuestro tiempo mental y hacer avanzar la historia de una forma acelerada. No ha hecho falta una ideología. No ha hecho falta un núcleo de revolucionarios bien concienciados y organizados – la vanguardia de la revolución -. Tampoco ha hecho falta el empuje de la fe. Sólo desesperación, juventud y coraje. Y ayudaron, desde luego, las tecnologías para la comunicación. No sabemos que habrá mañana. Purita incógnita, mire usted. Puede que implosión social, puede que el caos. Tal vez un nuevo régimen autoritario. O tal vez se asome la democracia. Nadie lo sabe.
Pero tenemos una responsabilidad con ellos. Porque sostuvimos a sus tiranos y regímenes ladrones. Ahora no podemos mirar hacia otra parte. Ahora hay que sostener la estabilidad y la transición democrática. La que haya, claro. La que ellos elijan.
En este momento, ochenta millones de egipcios se debaten entre la tiranía y la libertad. El régimen, escaldado ya del fin de los ladrones de Túnez, cerraron ya móviles e Internet, en la esperanza de desmovilizar a los rebeldes. Veremos. Tal vez la presencia allí de El-Baradei proporcione un liderazgo alternativo que, con un apoyo internacional efectivo, pueda reconducir la crisis. Se necesita. Entre otras cosas porque Egipto no es Túnez. Porque su peso demográfico, estratégico y político no es el mismo. Y porque Israel contiene la respiración. La suerte de muchos otros sátrapas corruptos va a depender de los acontecimientos de El Cairo. La cuestión en Túnez podría considerarse más o menos local, pero la cuestión egipcia no, en modo alguno. Veremos, repito. Espero que el apagón informativo y la brutalidad del régimen sea sólo una treta a corto, un mero ganar tiempo. Porque el medio y el largo plazo – si es que las circunstancias le dan ese margen – van a exigirles respuestas mucho más concretas.
Y ahora tengo que saltar al norte, a la otra orilla del Mediterráneo. Si ya lo sé: tonto, no nos vengas con tus tonterías. Que aquí todo es diferente. Que aquí votamos y allí no, o es mentira, o no sirve para nada. Que aquí la sociedad está envejecida y allí es una sociedad juvenil. Que aquí la poli no pega palizas y allí no vea cómo las gasta. Que nada tiene que ver el nivel de vida. Vale. Lo que quieran.
Pero piensen un poquito en nuestros jóvenes… ¿Qué votamos?… Listas cerradas de esto o de lo otro. ¿Qué les ha cambiado en los últimos años? ¿Qué expectativas tienen? ¿Pueden trabajar? ¿Pueden estudiar? ¿Con vistas a qué?… El / la afortunado / a que se coloque… ¿Qué cobra? ¿Da eso de comer? ¿Da eso para comprar vivienda o para un alquiler? ¿Puede formar una familia con cierta holgura?…. Tal y como está el patio… ¿Tiene realmente expectativas de juntar los treinta y ocho años y medio precisos para acceder alguna vez a la pensión completa?
Tal vez el Mediterráneo no sea tan ancho y compartamos mucho más de lo que creen: un área de desolación y desesperación económica, a abandonar para toda la juventud. Vean las cifras del desempleo juvenil en España, particularmente en Andalucía, y vean el fatalismo del presidente del gobierno (http://www.expansion.com/2011/01/26/economia/1296031207.html) y, lo peor, las brillantes propuestas del jefe de la oposición – presidente del gobierno dentro de un año, según todos los sondeos – http://www.cadenaser.com/espana/articulo/rajoy-culpa-zapatero-drama-estructural-paro-juvenil/csrcsrpor/20110126csrcsrnac_4/Tes. Tal vez tengamos incrustado un sentimiento de rabia e impotencia contra nuestras oligarquías gobernantes, por mucho que sean intercambiables cada cuatro años. Tal vez, de no cambiar las cosas, no esté lejano el primer suicidio a lo bonzo en nuestras calles, expresión de la desolación de un padre o una madre desahuciado /a por una banca feroz con la legislación más garantista de nuestro entorno.

2 thoughts on “¿Es tan ancho el Mediterráneo?

  1. Anónimo says:

    De acuerdo con José Javier.En Egipto no hay creada una burguesía para "hacer avanzar la historia" es decir para hacer una revolución,no hay un abate Sieyés,ni un KerensKi,ni una UCD organizada,tampoco un partido comunita chino.No hay en el mundo islámico una burguesía que haga el cambio.Es verdad que este movimiento no se ha gestado en la mezquitas,se ha creado en las redes sociales de Internet,pero los protagonistas sólo saben protestar y a la postre quien capitalizara esa queja seran los privilegiados,los hermanos musulmanes.Toda revolución comienza por la revuelta de los privilegiados y esta vez el "domingo sangriento"lo protagonizan los internautas

  2. josé javier says:

    No sé, Fede, pero a mi lo que me preocupa de lo que ocurre en Tunez y Egipto es que salgan de las garras de los dictadores y caigan en las de los islamistas, como en Iran… No sé, no sé.

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