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Ellos y Nosotros

Ellos se ofenden y se ofuscan. Acumulan resentimiento y, de vez en cuando, tienen violentos estallidos de cólera. Nosotros éramos así y comprendimos a palos que es mala forma de vida. Que es mejor ignorar el insulto y seguir adelante. Preferimos cultivar artes grecolatinas como la sátira y la ironía. Artes degeneradas, según ellos. Saludable higiene, según nosotros. Allá ellos, dijimos nosotros, mientras los teníamos lejos. Pero ahora los tenemos entre nosotros.
Ellos tienen certezas y dogmas. Todo consiste en obedecer la voluntad de un Ser Superior que se dirigió a un Señor hace muchos siglos. Y este Señor misterioso dejó sus palabras en un Libro sagrado para que se repita una vez y otra: «está escrito; así sea». Nosotros tenemos un universo de dudas y cavilaciones. Nuestras verdades son sometidas al escrutinio una vez y otra, y vivimos en el desasosiego. Sabemos sólo que el sol se levanta y se acuesta cada día, y poco más; la ciencia se reescribe todos los días y adoptamos certezas que sirven unos minutos para el consenso práctico: «el semáforo se ha puesto en verde». Pero vivimos y evolucionamos en un mundo que alarga la esperanza de vida, acota las enfermedades y va erradicando lentamente la muerte en la carretera.
Ellos dividen a la humanidad en dos mitades: hombres y mujeres. Y a partir de ahí, todo es diferente. Diferente es lo que se espera de ti y lo que puedes hacer. Si puedes estudiar o no y hasta dónde puedes llegar. Si puedes conducir un automóvil o no. Si tienes que hacerte cargo de las labores doméstica en exclusiva o no. Si tienes que consagrarte a los niños, ancianos o enfermos o no. Si serás condenado a muerte por sexo fuera del matrimonio o no. Nosotros fuimos así en varios aspectos no hace mucho. Pero comprendimos que una sociedad es más próspera y completa aprovechando todas las capacidades de la población, y no sólo las de la mitad.
Hay muchas otras diferencias. Si puedes o no amar a una persona de tu propio sexo y formar con ella una familia. El margen de libertad que tienes para expresarte, reunirte, vestir, hablar del gobierno o ir a donde te dé la real gana. Cada uno podría ampliar el post hasta el infinito.
Hay una diferencia adicional: entre nosotros somos multitud los que pensamos que hemos cometido muchos errores con ellos. De todo tipo. Tanto los que abominan de nuestra historia de imperialismo y colonización, de la relación actual de post-imperialismo y explotación, de invasiones o agresiones, como los que cuestionan los esfuerzos de integración y ayuda realizados por algunas sociedades especialmente generosas. Afortunadamente, nuestra sociedad está basada en la opinión libremente expresada. Y en la discrepancia. Y en el sarcasmo, tanto mayor cuanto más vehementes sean las anteriores. Porque, sépase ya, no se conoce réplica más mortífera que el cachondeo. Ni siquiera el ninguneo.
Sin embargo, de ellos no trasciende – o no me ha llegado hasta ahora – una gama de reflexiones acerca de los errores que hayan podido cometer con nosotros. Sólo la cólera. El grito. La venganza.

Ellos creen su causa pura y bendecida desde lo más alto, y nuestra sociedad degenerada y débil. Muchos de entre nosotros entran en el juego de pretender retroceder unas décadas en nuestra historia y mostrar nuestra cara menos amable. Comparten con ellos la idea de que los Derechos Humanos son nuestra debilidad y que sólo volviendo a la barbarie podremos plantar cara. Sin embargo, otros pensamos que si ellos matan de rabia – cuales quiera que sean sus divinas inspiraciones -, sólo nos queda reafirmarnos en nuestros planteamientos y perseverar en nuestros desarrollos sociales y morales. Hemos decidido vivir en un régimen de libertades y de ahí no se retrocede un ápice. Y con esa fuerza moral y con esos mecanismos nos vamos a defender. Asumiendo el debate no como debilidad y degeneración, sino como el producto más refinado de nuestra civilización.

@frelimpio

2 thoughts on “Ellos y Nosotros

  1. Federico Relimpio says:

    Gracias por la participación. Sostengo la idea de que debemos desligar nuestro pensamiento crítico hacia nosotros mismos – muy saludable, por cierto – con cierto síndrome de Estocolmo que se instala entre muchos de nosotros hacia cualquier posición minoritaria. Porque una minoría desalmada dentro de esas minorías lo va a usar contra nosotros.

  2. Anónimo says:

    Estos tipos son como los nazis. Ni más ni menos. Ocupación, terror, imposición de ideas y al que no le guste, matarile. Eso hacen. Federico, las soluciones a lo Chamberlain no sirven. No se puede dialogar con un kalashnikov apuntando a la cabeza del otro, ni cuando la otra parte persigue únicamente la destrucción; y no se puede dialogar con quien no ve a los demás como iguales.

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