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El Problema es Viera

Que no. Que no se me olvida. Que no se nos olvide. El problema es Viera. Por encima de todo. Por encima de todos. El problema es Viera. El secreto está en Viera. El meollo está en Viera. El baúl de las siete llaves. La puerta de los siete cerrojos.

Viera fue consejero de Empleo de la Junta de Andalucía antes que Fernández. Pero a éste lo enchirona la Alaya y se lo come con papas y a Viera, como si no hubiera existido. En el limbo. Que antes se atreve con Maleni, vaya. A Viera, ni verlo. Pacto de silencio. ¿Qué tiene Viera? ¿Qué tiene Viera, Mercedes, que pone sobre ti la duda de la prevaricación?

Que vino la vergüenza pública de la Comisión Parlamentaria de los EREs y Viera salió arretratao. Y el PSOE de Andalucía, con él. Porque si lo presentó al Parlamento en 2011, era para aforarlo. Para blindarlo. Para que nadie pudiera perseguirlo. O nadie que no fuera el Supremo, claro. O si no, que me cuenten. Que me expliquen. Que nos digan otra. Que, con los indicios que había, por qué lo pusieron en la lista. Para que saliera seguro. Para que la Mercedes Alaya no tuviera nunca competencias sobre él.

Pero Mercedes debió decir, a mi entender, aquí huele a podrido. Investíguese, que yo no puedo. Hasta aquí llego, sus señorías. Que, por las Leyes del Reino, el tipo es aforado y lo tiene que investigar el Supremo. Pero no. Ni lo nombro. Ni lo menciono. Ni mu. Mutis por el foro. Me enchirono al Fernández. Con cargos menores que Viera – probablemente -. Pero a éste no. No vaya a ser que tenga que soltar la macrocausa de mi vida. Pues suena a lo que suena, qué quieren que les diga. Que ésta no es la heroína de la democracia en la que tantos creímos.

Y en esto llegó Susana. Y juró su investidura. Le prepararon su discurso. Porque ella, de letras va corta. De conciliábulos y manejos, es otra cosa. Pero vuelvo a su discurso y a sus palabras: «Seré implacable con la corrupción.» Que hoy, a mí, me recuerdan una vieja canción: parole, parole… Porque Susana es alguien en el PSOE. No sólo en el PSOE de Andalucía. En el PSOE. Y puede exigir la dimisión de Viera. Pero no lo hace. Con lo que juró. Con las palabras que alguien le escribió. Se nota que no eran las suyas. ¿Qué secretos oculta Viera que tan bien atada te tiene, Susana?

Hoy la política y la justicia la escriben las mujeres. Pero los secretos los guardan los hombres. Y los secretos atan. Nada ha cambiado, por mucho que Susana dedicara media hora del discurso de su investidura a subrayar la importancia de que una mujer alcanzara la presidencia de la Junta de Andalucía. Nada ha cambiado, Susana. Eres Chaves, eres Guerra. Eres un modo de hacer política. Y Mercedes, un modo de hacer justicia. No es el género; son las personas.

1 thought on “El Problema es Viera

  1. Manuel Machuca says:

    Ya lo dijo Teresa Rodríguez mientras negociaba con Susana Díaz: parole, parole, parole. Pues eso. Un régimen que estalla por los aires, a pesar de que las carambolas numéricas le dejan respirar (aunque sea respiración asistida por Ciudadanos)

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