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El «Drama» del «Desgobierno» y el Sueño de una Larga Ausencia

Dice Javier Caraballo que estuvo Bélgica 500 días sin gobierno y que no pasó ná de ná. Es más, que sin ejecutivo ni ná, los indicadores macro ésos que no entiende nadie empezaron a mejorar: el paro, el PIB, el déficit público, el salario mínimo. Luego las cosas se serenaron, hubo gobierno y Bélgica fue de nuevo un país como los demás. La hostia bendita y la bronca como sistema. Lo que ya sabemos. Léanselo, que el artículo da que pensar.
Yo me lo leí hace unos días y, en estas noches de calor e insomnio, dándole vueltas a la peonza, se me ocurrió que a lo mejor no era tan malo. Que no era tan malo estar sin gobierno en Andalucía. Y no me despellejen antes de tiempo. No se me vayan y vamos a reírnos un poco.
Vamos a retomar lo del “I had a dream” de Martin Luther King. Pues yo quise tener un sueño. Pero hacía una jartá de calor y no podía. Así que daba vueltas y vueltas en la cama. Y me imaginé que Susana se encontraba su tercer NO en la investidura – hay que ver qué gente más mala, oiga -.
Y ahí que vinieron luego las municipales. Porque ahí fue la rehostia. Fueron miles de NOes multiplicados – aunque algún pacto se fue haciendo, que todo hay que decirlo -. Pero a Susana se le vino la cuenta encima – la de la criatura que lleva en su vientre y la de la criatura electoral que puso a caminar con las anticipadas, ella sabrá por qué, que ahí no entro -. Y NO tras NO – que qué malos y obtusos los parlamentarios del bloque del NO – el plazo se agotó y nos fuimos a repetir las andaluzas.
Lo absurdo. Lo inaudito. Lo nunca visto. Lo que nadie quería. Pues bueno, pasó. Tras las calores y la playa. Pero yo seguí en mi insomnio y me imaginé lo que pasaba. Podía sacar algún juez alguna cosa como lo de Aznalcóllar – o no -. O progresar alguna causa de los aforados – o no -. O nada; seguir igual. Nos plantamos a votar otra vez y Susana saca 47 escaños. O 52, lo mismo da. Y se pone a pactar de nuevo. Pero los partidos miran ya a las generales. Y Susana se encuentra de nuevo con el NO. Que no hay manera, oiga. Que NO. Y la Susana, carnes mías, sigue entonando la cantinela: “Andalucía no tiene un minuto que perder”. Pero NO. NO hay tu tía.
Sólo que… Sólo que había pasado no un minuto, sino muchos, muchos meses. Y Andalucía seguía como siempre. Con el paro de siempre – con gobierno en funciones o en efectivo -. Con el trabajo en negro de siempre – con gobierno en funciones o en efectivo -. Con el fraude de siempre – con gobierno en funciones o en efectivo -. Sobreviviendo. Como siempre. Trampeando. Como siempre. Votando con escasa fe. Como siempre. A ver lo que salía. A ver lo que deparaba el día. 

Y en mi sueño del insomnio, inspirándome en alguna de las novelas de Saramago, una multitud silenciosa entonó un rumor profundo que les nacía de los sesos. De la fregona o del bisturí, de la llave inglesa, del palustre, del teclado, de las redes de pescador o de la tiza del maestro, en la casa de uno, en el mercado, en la calle o en el tajo, aquí y acullá, sin hablar, se emitía una mirada y se recibía otra. El sol salía por el cabo de Gata, en su inmensa belleza, y se ponía más allá del Guadiana, en Ayamonte, en tierras de Portugal. Nada había cambiado. Los tristes seguían tristes y los alegres, alegres seguían. Pero ya nadie esperaba nada de un gobierno autonómico que no había conseguido meter la cabeza. Y las gentes se sorprendían – divertidas o malhumoradas – de los maximalismos de una lideresa que no conseguía ser presidenta de la Junta.

«Andalucía no tiene un minuto que perder…»

Alguno que otro se sonrió después de desayunar con el telediario del Canal Sur y pensó que esta gente se dan más importancia que la que realmente tienen. Luego, echó a caminar y se encontró a su compadre, dos calles más allá.
-¿Qué vas a votá este domingo, Manué? – Le espetó aquél a éste con cara cashondeo.
-Que va a sé… Lo de siempre… ¿No lo sabes ya? – Responde el interpelado sin darle la menor importancia.
-¿Pues sabes lo que te digo?
-Dime, Pepe… Pero cortito, que eres mu pesao.
-Que ayer estuve en el médico. Y está en su sitio, la criatura. Y antié tuve que  ir al juzgao… Y también están tós en su sitio. Y llevamos más de medio año sin gobierno en Andalucía…
-¿Y qué me quieres decir con eso?
-Que no sé pá qué coño queremos la Junta, Manué… Sinceramente.

@frelimpio

9 thoughts on “El «Drama» del «Desgobierno» y el Sueño de una Larga Ausencia

  1. Anónimo says:

    Le ruego disculpe de nuevo mi anonimato, soy otra vez Jose, cirujano, desde el Sergas. Prometo ponerme al tema de crear un perfil en cuanto mi hijo de 4 meses me deje tiempo libre (o sea, calcule usted hacia 2025…).
    Sólo otra anotación más: cuando cambiaron los vientos políticos, esos compañeros clínicos-gerentes dejaron la moqueta y volvieron a las trincheras, a la guardia, la consulta o el quirófano. Aún coincidí de guardia el otro día con mi ex-gerente. Y aunque es imposible ejercer un cargo de ese tipo sin pisar algún callo de un compañero, en general siguen siendo queridos por todos. Un logro muy respetable, creo yo…
    Un saludo.

  2. Anónimo says:

    No sé en su experiencia. En la mía, la mejor gerencia fue la que organizaron algunos compañeros del hospital durante un periodo de gobierno de izquierdas. Por lo menos cuando les contábamos un problema teníamos la sensación de que realmente sabían de qué les hablábamos. Con los que tengo ahora, que proceden de primaria, documentación o inspección en su mayoría (creo que también hay un quirúrgico que no sabe qué parte del bisturí es la que corta), la sensación general es de que les explico el problema y lo entienden tanto como si se lo explicase a mi barbero mientras me corta el pelo. La impresión es que se meten a gerentes los desertores de la medicina, los que hicieron la carrera sin saber que el pus y la mierda huelen, la sangre salpica y los pacientes se ponen malitos a horas intempestivas, así que se "brujulearon" una salida para tener un trabajo bien pagado de 8 a 3. Aunque hubiese que bajarse los pantalones delante de algún capitoste político (más bien, de todos). Entre ellos ha habido también cirujanos (que es mi especialidad) y algún clínico de otras. Pero lo que a mí me ha tocado eran la mayoría procedentes de primaria y servicios "burocráticos". Por los que tengo el máximo respeto cuando hacen su trabajo, ojo. A los que no trago es a los desertores. Ni por médicos los tengo, aunque tengan el título colgado en un bonito marco en su despacho.

  3. Antonio Escolar Pujolar says:

    Pues yo he conocido a gerentes nefrologos, intensivistas, maxilofaciales, cirujanos, etc., y he podido comprobar que no son "mejores" que los procedentes de la Inspección Médica, la Salud Pública, la Documentación Clínica o de otros servicios no clínicos. No es ahi dónde radica el problema de la competencia de los gerentes. El tema es más complejo y tiene que ver, entre otras cosas, con el nepotismo de raiz partidaria que facilita el acceso a estos cargos, y esto ocurre en Andalucía, en Galicia, en Madrid, …
    Yo soy especialista en Salud Pública y no todos los que nos dedicamos a esto compartimos los resultados del paso de algunos colegas por las gerencias, y eso no descalifica a la especialidad, ni a la inspección médica, ni a la documentación,.., como tampoco lo hace a la endocrinología si el adjudicatario lo es de esta especialidad.

  4. Federico Relimpio says:

    Gracias por tu participación. No soy contrario al desarrollo autonómico ni partidario de la recentralización. Pero si partidario de una revisión crítica del proceso autonómico desde la perspectiva del ciudadano, de los derechos, de la igualdad y de la transparencia. Creo que el título VIII de la Constitución admitió una interpretación cuestionable y que otras son posibles. Podemos arreglar la cuestión territorial. Pero hace falta claridad, honradez y valentía.

  5. Anónimo says:

    Hola Federico. Muchas gracias por tu reflexión.
    Yo misma, lo comentaba durante una cena en familia el otro día. Hasta que punto el sistema de autonomías,que pocos osan cuestionar, nos beneficia a los ciudadanos o se ha convertido en otro cortijo de los que los medios denominan barones autonómicos?
    Yo no sé qué pensar, pero sí me parece que crea unas diferencias entre comunidades que como mínimo deberían ser tenidas en cuenta.
    Muchas gracias por tu blog que me recuerda lo acertado de la frase "El médico que sólo sabe medicina ni medicina sabe" y es que pienso que los médicos no podemos vivir ájenos a la realidad que nos rodea.
    Un saludo

  6. Anónimo says:

    A una escala menor, en el hospital donde hice mi (de)formación como cirujano, uno de los "buques insignias" de la Sanidad Gallega, el jefe de servicio era un gañán puesto a dedo por sus buenas relaciones políticas. Y el servicio nunca funcionaba tan bien como cuando el jefe se iba de vacaciones, o de congreso, o estaba de baja, y no estaba tocando los cojones constantemente (porque trabajar, lo que se dice trabajar, no trabajaba). Más o menos todos sabíamos lo que había que hacer, sabíamos a quién dirigirnos cuando había un problema (que nunca era a él, por supuesto, sino a un cirujano de verdad) y podíamos trabajar sin el estorbo de un jefe inepto, despótico y maleducado.
    Quizá lo que usted dice no sea ninguna tontería. Por ahora, hasta que acaben de desmantelarlos, castrarlos, malvenderlos o simplemente cerrarlos, los servicios públicos son una maquinaria bastante bien engrasada y no necesitamos para nada de los políticos, sólo que vaya llegando el dinero para pagar las facturas de los materiales que necesitamos. Supongo que en una situación así hasta los gerentes de sus hospitales se estarán quietos y sin poner en marcha "sus" grandes ideas (que suelen ser perfectas estupideces) porque hasta que no se aclare el lío, ni siquiera saben si seguirán en el puesto, si ascenderán a mayores alturas o si por el contrario, volverán al oscuro puesto de burócrata del que una vez salieron (¿por qué la mayoría de los gerentes son de Inspección Médica, Salud Pública, Documentación u otros servicios no clínicos?). Y entonces, los profesionales trabajan sin interferencias.
    Un saludo desde el Sergas…

  7. Federico Relimpio says:

    Gracias por la participación. El Estado es el control de alcoholemia los fines de semana en sus lugares, por citar un ejemplo. Y eso va a continuar – y mucho mejor – sin ellos que con ellos. Al menos hasta que se lo piensen un rato. Se pregunta uno con frecuencia cómo Italia tira con sus políticos – a los que los nuestros se parecen cada día más -. Pues porque sus técnicos, debajo, continúan trabajando. Es un buen momento para darnos cuenta. Andalucía estaba aquí antes que la Junta. Y seguirá mucho tiempo después.

  8. Anónimo says:

    Estaremos mucho mejor sin ningún gobierno que con éstos en el gobierno; aun siguen haciéndonos perrerías por inercia, por el fantasma de su prepotencia que aun llevan envolviéndo su derrota, su inoperancia y su vacuidad, cuando no su corrupción, pero van haciendose a la idea de que se acabó, de que Susana los ha llevado al huerto, y al hoyo. Que sea por mucho tiempo. Vae victis!!

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