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Doctor Gervás: Cuando Todo es Cuestionable (Repercuta donde Repercuta)

Es simpático y agradable ver alzar la voz contra el discurso dominante. Estos curiosos contreras son muy saludables. Estresan las verdades consideradas como dogmas y a tantos voceros que hacen de ellas negocietes y tinglaíllos. A veces, articulan todo un cuerpo de doctrina alternativa dispuesta a cargárselo todo. Y es que sucede con frecuencia que las cosas están tan podridas que mejor derrumbarlo todo y empezar de nuevo.

Lo malo es cuando lo sacudes todo sin dejar títere con cabeza, dando la impresión de que no dominas realmente ningún tema. Generalizar el huevo y la castaña creando un saco de desconfianza que, propagada con audacia, puede hacer un daño insólito. Hace pocos días he visto algo de ello y me gustaría saber qué piensan.

En un artículo de La Vanguardia de hace pocos meses, el dr. Gervás es entrevistado a propósito de su último libro. La entrevista no tiene desperdicio. Sus opiniones son radicales y muchas incluso se pueden suscribir. Me gustaría, de cualquier modo, verlas más matizadas. Pero no puedo dejar de sorprenderme al despacharse el buen doctor acerca del colesterol. En sus propias palabras:

“Su nivel de colesterol no tiene nada que ver con su pronóstico respecto a las probabilidades de tener infarto de miocardio, y la mayoría de dichos infartos se dan en personas con colesterol normal o bajo. Además, los tratamientos para bajar el colesterol sólo son eficaces en las personas que ya tienen problemas coronarios, en todos los demás casos el tratamiento es inútil y perjudicial.”

¡Vamos, doctor Gervás!… ¡Ahora va y nos dice que usted dispone de evidencias que no conocemos que demuestran que el famoso estudio Framingham es mentira! Y luego va con toda la tranquilidad y niega todo el valor de la evidencia de la prevención primaria en pacientes de alto riesgo, como muchos diabéticos o, especialmente, portadores de formas familiares de dislipidemia.

Cada uno puede opinar lo que le dé la gana. Poner las evidencias al derecho, o al revés. Creérselas, no creérselas, o creerse la mitad. Para ello usted es libre de escribir y publicar lo que usted quiera – y yo también de opinar aquí acerca de la entrevista, ¿Verdad? -.

Y puestos a opinar y a usar nuestra libertad, hagámoslo -¿Quién dijo miedo?-. Pero examinemos primero las repercusiones. Tomadas sus opiniones demasiado en serio, llevarán a abandonar el tratamiento con estatinas a muchos pacientes que nunca han tenido un infarto, pero cuyo perfil clínico-bioquímico o genético demuestra un riesgo elevado. En ellos, la mejor evidencia disponible, sometida a análisis metodológico robusto, demuestra que las estatinas son razonablemente seguras y costo-efectivas. Como doctor en Medicina que es debería saber que, con frecuencia, el primer evento cardiovascular es la muerte súbita. No hay segunda oportunidad.

Considerando lo anterior, me sorprende la irresponsabilidad de la redacción de La Vanguardia divulgando la opinión de este doctor sin contrapesarla de otro modo. Piensen en la cantidad de pacientes que pueden estar pensando en este momento en dejar una medicación de beneficio contrastado y en la repercusión que ello puede tener.

Y piensen, por fin, que quien escribe se ha caracterizado por una posición de lucha contra los excesos de la Industria Farmacéutica y en favor del Uso Racional del Medicamento. Para una mejor toma de conciencia ciudadana, he novelado todo ello. Pero me da la impresión de que no es adecuado mezclar todo atropelladamente, cosas que verdaderamente deben ser cuestionadas con otras que tal vez también, pero no así. Una cosa es decir que un TAC es un exceso de radiación y otra muy diferente es que el colesterol no tiene relación alguna con la enfermedad cardiovascular. En nadie. Lo primero es difundir verdades como puños. Lo segundo es un peligroso charlatanismo al que un medio como La Vanguardia no debía prestarse.

Pero que todo esto no tiene más valor que el de la opinión, claro. Y que no pasa de triste desahogo que dudo que llegue ni al iluminado doctor ni a cargo alguno de La Vanguardia. En fin, lo que ustedes digan.

1 thought on “Doctor Gervás: Cuando Todo es Cuestionable (Repercuta donde Repercuta)

  1. Anónimo says:

    Realmente, el tal Gervás no tiene desperdicio. Igual le da por decir que el mejor tratamiento para la diabetes tipo 1 es la dieta Allen y que dejemos de usar insulina… O que volvamos a las lobotomías y dejemos los antipsicóticos. Lo malo es que a lo mejor algún mandamás lee el editorial, se lo cree y a lo peor decide suspender la financiación de estatinas para prevención primaria. Benditos iluminados, que no saben lo que dicen. O lo saben, que es peor.

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