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Cuba: Futuro Incierto.

Lo confieso, tengo fijación por Cuba. Y no creo que se trate de un morbo especial. Me da la impresión que ningún país de América Latina crea tal polémica entre nosotros. La violenta diatriba creada con su vecino del norte es la prolongación de la guerra mental de las dos españas – no las dos reales, que eso es cuento, sino las dos con opciones de gobernar -, los dos bandos, nuestra guerra, los fusiles de la retaguardia y todo ello. Cuentos atroces que van a repetirse al menos para otra generación, que ahí están las calaveras, los cadáveres desenterrados.

Hable de ello hace poco (http://tontosantajusta.blogspot.com/2010/12/nos-hundimos.html), más para remachar mi obsesiva reivindicación de libertad, que otra cosa. Tal vez pensaba demasiado en mí. Y es el momento de pensar en ellos. Hablando de otra cosa, en mi juventud me llegué a plantear si vería elecciones libres en Rusia. Cayó el comunismo, pero siguen sin libertad. Y las exiguas conquistas sociales del viejo régimen retrocedieron. Sin embargo, no llega voz alguna que transmita una nostalgia seria por aquello. Es preciso hacer evolucionar lo actual, creerse la democracia, forzar al régimen. En España se hizo – no digo cómo, que es otra historia -, estoy convencido que en Rusia va a llegar. Porque tienen medios, porque es un país rico, amplio, lleno de recursos naturales. Porque es un país instruido, de músicos, literatos y matemáticos.

En China no cayó el régimen nominalmente, pero nadie lo conoce. Bajo la bandera roja y la dictadura del proletariado, el salto del gigante asiático a la supremacía económica mundial se hace con los mismos supuestos del capitalismo liberal de la Inglaterra victoriana: depauperación del campo, huida a las ciudades, degradación del medio e industrialización a toda máquina sirviéndose de una miríada humana esquilmada a bajísimos salarios, larguísimos horarios y sin derechos sindicales. Para surtir en competición desleal a medio mundo. Es curioso, esas condiciones atroces son las que hace siglo y medio hicieron proponer a una serie de pensadores filantrópicos que la sociedad debía organizarse de otro modo. Y de ahí surgen algunas voces, como la de un tal Marx, que escribe El Capital, que servirá de organización teórica para la estructuración de una filosofía social alternativa. De ahí, todo es un continuo hasta llegar a la revolución china. Trágica paradoja, que eleva a Orwell a la categoría de profeta: al describir los excesos de la revolución rusa en su Animal Farm, termina por contarnos – cincuenta años antes – exactamente lo que ha terminado pasando en China.

Pero empecé hablando de Cuba, y a Cuba vuelvo: que va en serio. Que no aguantan. Que no pueden dar de comer – ni a bajo precio, ni con racionamiento – a un funcionariado hipertrofiado e ineficiente (http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cuba/cambiar/morir/dilema/2011/elpepiint/20110102elpepiint_5/Tes). Que Raúl los pone en la calle. Que lo que está pasando en este nuestro mundo mundial – perdóneseme por el abuso de lo chusco – debe ser gravísimo para que Raúl haga lo mismo que Cameron o que los nuestros: poner en la calle a miles de funcionarios y recortar drásticamente los gastos sociales. Lo que cambia es la proporción: Raúl tiene que eliminar 1.300.000 empleos estatales sobre una población de once millones y medio. Cameron pretende quitar medio millón sobre una de sesenta. Lo que hagan los nuestros – o los que vengan en el 2012 – incógnita es, pero calculen el tajo. Y que diferentes son las expectativas: Cameron los envía a una sociedad más abierta – ninguna es perfecta -, con menos desempleo y más competitiva. La nuestra ya la conocemos – no es el tema de hoy -: un mundo laboral dual – eso nadie lo niega -, campeones europeos del desempleo y subempleo y con una competitividad de risa. Nos salva nuestro colchón social y familiar y que somos una sociedad poco conflictiva. Somos como un piso viejo que se vende: “precisa reformas”. Ya nos imaginamos cómo está por dentro. Para que pique alguien hay que bajar más el precio.

¿Pero y mi Cuba? ¿Y mis negros? ¿Dónde van a ir a parar? ¡Si importan el 80% de los alimentos que consumen! Sin los recursos naturales de Rusia. Sin poderse transformar en fábrica destajista a bajo precio, como China. ¡Si en la guerra fría vivieron de cambiar caña de azúcar a la URSS por petróleo con tal de que éstos tuvieran bases amigas cerca del coloso del norte! ¿Podrán vivir de exportar sus servicios médicos? ¡Pero si los mandan a Caracas – la misión “Barrio Adentro” – y se escapan por la frontera colombiana! Eligen la libertad. Yo a lo mismo vuelvo siempre, ya ven. http://tontosantajusta.blogspot.com/2010/06/medicos-cubanos-desertan-desde-caracas.html

Les dejo ya con una propuesta. Creo que el nombre de Cuba envenena nuestros sueños. Porque unos quisimos ver ahí el paraíso que España no pudo ser, por lo que ya saben. Y los otros, porque veían ahí la inspiración del Satán que podía volver y pasearlos a todos. Que no, que abramos los ojos, que se acaba. Que no es eso, como decía Ortega. Que ya se trata de comer y vivir. Y pensar. Y escribir. Y hablar. Retirar toda ideología a la cuestión es la base elemental para abordar de modo sereno una cuestión que nos toca, en la que libertad y economía se entrelazan de modo insoslayable para impedir lo que ahora se nos aparece más como una crisis humanitaria que como un retroceso social. Hasta otro día.

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