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Ciudadanía viva: varapalo andaluz al bipartito

Buenos días, Andalucía. A estas horas, en Sevilla, el azul del cielo es bellísimo. O debe ser que yo lo veo así.

No lo niego: estoy contento. Satisfecho con mis conciudadanos de este apartado lugar de España, de Europa y de la Historia.

En este momento se encuentran ustedes ante una serie de titulares que, más o menos, presentan la misma noticia: la victoria del PSOE de Susana Díaz en las europeas de ayer, proyectando su presencia e importancia en un depauperado PSOE nacional. Ayer escuché el dato en tal sentido en boca de una enfervorizada comentarista en la Sexta: «Ha arrasado».

Y ello me llevó a ver los datos. Directamente. Europeas con Europeas. 2009 con 2014. En Andalucía. La misma participación, más o menos.

De entonces a ayer el PSOE ha perdido 330712 votos y ha pasado de un 48.16 a un 35.13% del voto. El PP ha perdido 353131 y ha pasado de un 39.65 al 25.89%. IU gana 172607 votos. Ahora tiene 309523. UPyD pasa de 66676 a 189870. Y Podemos surge de la nada y consigue 198198 votos. Ésa es la verdad y el análisis de la voluntad popular.

El verdadero titular en Andalucía es similar a lo sucedido en España: varapalo a la oligarquía. Castigo a los partidos de la casta, como acertadamente los ha llamado Pablo Iglesias, el joven líder de Podemos. Abandono a las élites extractivas de César Molinas. No podemos decir que haya ocurrido eso de «que los vote su puta madre», como preconicé en este blog, pero algo de eso se ha visto ayer.

No vendan la victoria de Susana Díaz, ejemplo paradigmático de política profesional de la casta, personaje digno de una tragedia shakespeariana. Vayan al núcleo de la cuestión y vean a una ciudadanía sana que se rebela contra el miedo y la resignación y que, confrontados con el «O yo o el caos» se plantean que, tal y como están las cosas, vamos a ver cómo está el caos. Porque el yo – en este caso esta gentuza que nos gobierna – emana tal olor que hace la vida pública insoportable.

Hoy más que ayer el turno corrupto que degeneró la ilusión de los españoles tras la muerte del dictador tiene mucho que temer. Porque es más que dudoso que tenga el menor impulso vital para renovarse. Morirá lentamente, sin duda. Mucho antes habrá que echarlo. Pero ya veo gente, ganas, fuerzas y ciudadanos que empiezan a creer en cielos azules y limpios como los que veo en Sevilla a estas horas el 26 de mayo de 2014.

No has ganado, Susana. Simplemente has sacado más votos que tu compañero de aventura. Pero muchos menos que el PSOE en la Europeas del 2009. Y eso significa que la corrupción pesa en el alma de mis conciudadanos. Que los recortes pesan. A ti y al PP. Y que la gente os va abandonando. Lenta pero inexorablemente. ¿Viste la cara de Elena Valenciano ayer? Pues ya puedes ir preparando las municipales.

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