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Calles de España… ¿Quién sabe por qué?

¿Está usted en Madrid? Entonces, nos vemos en la calle Ferraz. Le suena, ¿Verdad? Debe sonarle a casi todo el mundo. Entre otras cosas, porque ahí es donde está la sede del PSOE, el histórico balcón desde donde saludaron Felipe y Guerra tras el abrumador triunfo del 82. Claro que puede que usted esté en Barcelona. Entonces, mejor citarnos en el bar de mi tío en el carrer de Pau Claris, que coge céntrico, vía Laietana arriba. Pero voy a cambiar el tercio y me voy más abajito, a Valencia, que vamos a quedar en la avinguda de Peris y Valero, en una oficina inmobiliaria. Pero me puede lo mío y tiro hacia el Sur, escrito con mayúscula, recalo en Granada y me cito con usted en la calle Gonzalo Gallas, que coge muy a mano para el campus universitario. O me entra el habitual hambre de mar y decido que me bajo a Málaga, y quedamos en todo el cogollo, en la calle Larios, o mejor dicho calle del marqués de Larios. 

Demasiado tiempo fuera de casa. Un té moruno cerca de la catedral de Málaga, el AVE en María Zambrano y de vuelta. Al día siguiente, nos vemos en Sevilla, de tapas en la tasca de mi primo, en la calle Muñoz y Pabón.

Que estoy plasta y que ya está bien de vacilar de calles. Que usted me puede vacilar a mí de mejor verano y más fresquito. Pero yo no voy a eso. Iba a otra cosa. Iba a ver quién de ustedes tiene narices de decirme – sin consultar – quién era el Ferraz de las narices de Madrid. O que Ferraz a lo mejor es el nombre del pueblo del alcalde de Madrid cuando se hizo la callecita. O el nombre de una batalla famosa. Que ni idea, vaya. Que puede ser uno militante acérrimo del PSOE e ir allá a jalear victorias y a acompañar en derrotas que continuará sin saber por qué la calle donde está la sede de su partido se llama como se llama. ¿Y el Pau Claris? ¿Quién sabe quién fue el gachó? Que suena a catalán y que por eso le han puesto la calle en Barna. Hasta ahí de perogrullo. Y se acabó. Y lo mismo del resto de la tropa. Que se pueden pasear ustedes por la piel de toro de cabo a rabo, preguntar direcciones, meterse en gugel maps o meterle una dirección al gepeese que seguirán ustedes con la incógnita. El que tenga curiosidad, claro. Que luego, si tiene tiempo y ganas, se mete en gugel y le pregunta lo de Ferraz y todo lo demás. Pero qué necesidad hay…

Y ahora miren la foto a la derecha. Lo de las calles en París lo tienen resuelto y que cualquiera de ustedes lo habrá comprobado si han pasado por ahí. Que a cada nombre de calle, dos líneas para explicarte quién es quién y por qué está ahí. Que así la gente – la nacional y la extranjera – se va enterando de cosas. Muchos de ustedes habrán ido a París y conocerán la calle de marras, porque es tela de céntrica. Pues se van enterando, de paso, que el nota era miembro de la Convención, que nos suena a terror revolucionario y a guillotina. Algo que creo que nos viene muy bien. Porque mis residentes – soy médico -, que son lo mejorcito del bachillerato patrio, cuando les pregunto por qué la calle Dos de Mayo – calle próxima al ambulatorio, día de la Comunidad de Madrid y título en parte de uno de los más famosos cuadros de Goya -, dicen que ni pajolera idea. Como lo oyen. Y miles más que no quiero contarles para no escandalizar. Así que se me ha ocurrido proponer, en mi misma ciudad y para empezar, allá donde mi alcalde el señor Zoido tiene la sede de su partido, escribir:

«Calle San Fernando. Fernando III de Castilla y León. Conquistó la ciudad a los musulmanes en 1248.»

Claro que, si ustedes quieren, empezamos por otra calle o cambiamos la leyenda. Es cuestión de opiniones. Pero creo que la idea es buena.

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