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Borrachera de Poder, Revisitada

Es curioso como pasan las cosas algunas veces. Tuve yo la ocasión de contactar la semana pasada con algunas personas, hasta ahora desconocidas, con las que sintonicé enseguida por nuestra común pasión por el cine. En cine, como para otras cosas, cada loco tiene su tema. Había quien le gustaban las románticas, quien tiraba para las intimistas, algunos forofos del blanco y negro… Como la vida misma, cada carácter un placer comporta. Y yo dije que mi tema favorito era disecar a fondo qué era el poder en cuyas manos se desarrollan nuestras atribuladas existencias. Hubo quien me recomendó a Chabrol – algo había visto, hace tiempo y de pasada: no me impresionó mucho -, y me puse manos a la faena.

Ayer me vi Borrachera de Poder (L’ivresse du pouvoir, 2006), peli relativamente reciente, donde una excelente Isabelle Huppert (arriba, a la izquierda), encarna a una implacable jueza anticorrupción en París. No se preocupen, no les desvelo la trama. Sólo va la recomendación de retomarla y verla. Retrato implacable de una sociedad, a la que nos vamos pareciendo demasiado, y de un tipo de profesionales que se dejan el pellejo y vidas familiares por el ejercicio de un ministerio público que garantiza la existencia de un Estado, frente al Estado fallido o al no Estado. Sí querría traerles una frase que encontré de toda contundencia (la paso de memoria): “No me preocupa tanto la imagen de la justicia, como la justicia misma…”


Podrán ustedes imaginar que las dos fotografías que encabezan esta entrada no han sido elegidas por casualidad. Viendo la película de ayer, no podía quitarme de la cabeza a Mercedes Alaya con su trolley. Los incisivos interrogatorios de Isabelle Huppert como jueza mientras fuma un cigarrillo tras otro eran un calco de la imagen que me he representado tras la lectura por la prensa de los agotadores interrogatorios de Guerrero y Fernández. Y las imágenes cinematográficas de la jueza exhausta en su casa, dormida sobre los expedientes, son las que me había representado para esta mujer. El mismo tema. El mismo tipo de tramas. Desvío de fondos públicos. Comisiones infladas. Véanla, que merece la pena.

Me pide el cuerpo terminar a saco con la historia, pero no; ustedes merecen el respeto de buscar la película y verla con la mente virginal, como yo lo he hecho. No les oculto una terrible preocupación, adelantada en algunas de mis entradas previas. Isabelle Huppert en la ficción, como Mercedes Alaya en la realidad, son juezas laboriosas y tenaces. Las dos están en el período de instrucción y no dudan de encarcelar preventivamente a los presuntos corruptos. Medidas discutibles, en cualquier caso. Pero, al analizar toda la documentación que llega a sus manos en el desempeño de su misión, van adquiriendo una idea bastante precisa del alcance de la podredumbre del Sistema y tienen la idea de tirar por lo alto, buscando una limpieza a fondo. Justo lo que el Sistema no puede tolerar. Y el Sistema reacciona. ¿Se carga a la jueza? Frío, frío…

Tal y como recogía el excelente editorial de José Manuel Atencia, de El País, el último auto de Mercedes Alaya apunta alto y claro contra un partido, compuesto por personas, que en un momento dado se organiza para librarse de todo control en el reparto de dineros públicos, que terminan en bolsillos sospechosamente próximos. Al avanzar en la investigación, empezando por el pequeño canalla, se ha encontrado con un Sistema canalla. El problema es que, merced a las mareas electorales y a los pactos, el Sistema sigue en pie. Valderas habló con más insistencia de “manos limpias” antes de entrar en el gobierno de coalición que ahora que ya es parte de él. Ya cambió prioridades. Griñán ya asumió el poder y se prepara para reaccionar. Desarmar a la Alaya. Sin cargársela. Es fácil: vean la película, Borrachera de Poder, Claude Chabrol, 2006.


Mis cosas, en twitter…

4 thoughts on “Borrachera de Poder, Revisitada

  1. Federico Relimpio says:

    Vera ud. que ya no escribo ni me preocupo por estas cosas. Las doy por asumidas. La democracia se degrada. Hace unos años hubiera escrito Democracia. Hoy ha perdido la D mayúscula. Le anuncio que muchos como yo no votaremos en una buena temporada. Al menos, no tendrán ficción democrática. Que nos roben, pero que se sepa. Que lo sepa todo el mundo.

  2. Anónimo says:

    Primero Alaya, después Escalera… Quitan de en medio al juez que más sabía de la trama, que estaba en la causa junto con la juez mucho antes de sustituirla de su baja por enfermedad…éste, señores, tampoco les conviene.

  3. Federico says:

    Lo que demuestra que, a menos que nos dotemos de un sistema de controles y transparencias que sea verdaderamente disuasorio, la lucha contra la corrupción es la piedra de Sísifo.

  4. Anónimo says:

    Es lo que tiene el idealismo, tanto el de IU como cualquier otro, que es cosa de irresponsables en el sentido no peyorativo, de aquel que no tiene responsabilidades. En el momento que te dan una responsabilidad el idealismo cede paso a un supuesto pragmatismo que suele significar aquello de donde dije digo digo Diego y si te vi no me acuerdo.
    Ahora aquello de las manos limpias tiene sus condicionantes y matices y su letra pequeña que no decían en la campaña electoral. Maquiavelo hoy en día sería un escritorzucho de tres al cuerto, visto como la realidad supera ampliamente la ficción hasta en el pueblo más pequeño de la Andalucía profunda.

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