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«Aurora Dorada» encarcelada… ¿Tranquilos por fin?

Desmantelan a la cúpula de «Aurora Dorada» en Grecia. La justicia acusa a dicho partido y especialmente a su líder de adoptar principios y métodos nazis. ¿Podemos estar tranquilos?

Una simple reflexión: parte del problema «Aurora Dorada» es el caldo de cultivo sobre el que cae. Y traigo a colación un simple ejemplo histórico – aunque todos sabemos que la Historia nunca se repite -.

Tras su primera intentona de 1924, Hitler fue juzgado y condenado. El juicio le dio toda la posibilidad de exponer su discurso. Su popularidad aumentó. Se le condenó a 5 años. Tuvo un trato privilegiado en prisión, por la connivencia de jueces, policías y guardianes. Cumplió nueves meses. El final ya lo sabemos todos.

Ahora tenemos a un pequeño imitador de Hitler en un pequeño país devastado por la crisis y con un eterno enemigo por el dominio del Egeo. El casus belli podría ser Chipre – también en graves dificultades económicas -. Lo peor es que en su apoyo correría el zar Putin, otro enemigo ancestral de Turquía y «patrono» de la causa ortodoxa, que desea – como los zares – abrir los estrechos a sus buques y ganar predomino en el Mediterráneo. Justo cuando Europa Occidental declina militarmente y los Estados Unidos dan signos de no querer meterse en nada.

¿Imaginativo? Lo peor de no actuar es que hay siempre otros dispuestos a hacerlo.

@frelimpio

2 thoughts on “«Aurora Dorada» encarcelada… ¿Tranquilos por fin?

  1. Federico Relimpio says:

    ¿Te doy miedo por mi propuesta o por lo inacertado de la misma? ¡Ojalá sea por esto último! La Historia NUNCA se repite, pero hay cosas de esto o aquello que nos recuerdan a aquello otro que pasó mucho antes. Efectivamente, Grecia no ha sido derrotada en una guerra mundial ni Aurora Dorada ha dado golpe de estado alguno. Grecia ha sido gravemente agredida por la conjunción de una terrible crisis económica y la corrupción de su clase política tradicional. Muchos factores que se dan en España o en Portugal. Grecia ha visto hundirse el centro político en favor de Aurora Dorada y Syriza. Eso sí se dio en Alemania tras la crisis económica del 29. Aurora Dorada exhibe una ideología muy parecida a la de los nazis y va penetrando progresivamente en la sociedad gracias a su red de ayuda social. Las reparaciones de guerra de la Alemania tras Versalles fueron tan agobiantes como las imposiciones de la troika para Grecia. "Sois corruptos, causantes de vuestra propia miseria". Tanto Aurora Dorada como Syriza han dicho claramente que sólo la ruptura con el euro puede permitir la recuperación a Grecia. La rigidez germánica no les desdice mucho.

    El zar Putin practica ya una política ultranacionalista y autoritaria, muy centrada en su propia persona. Sólo le falta la parafernalia fascista. No tiene oposición interna. O, al menos, no visible o articulada. Nadie capaz de alzarse o amagar de expulsarlo. Y, probablemente, antes de liarla parda, negociaría con Alemania y USA un tratado secreto de que no se iba a portar demasiado mal en el Mediterráneo. Muchos alemanes verían bien que se les diera un buen escarmiento a los turcos (demasiados tienen ya dentro) y los americanos empiezan a ver como amigo a todo aquel que practica el "tiro al turbante". Con Francia y Gran Bretaña en declive, esto sólo sería la revancha por lo de Crimea. Sólo hace falta atarse bien las alianzas.

    Y sí, como bien dices, da miedo. Mucho miedo. Espero estar terriblemente equivocado.

  2. Anónimo says:

    Miedo me das, Federico… En este caso hay varios elementos diferentes al Putsch de 1924:

    1.- La detención no ha sido por un golpe de estado fallido; ha sido por un asesinato, al estilo de las SA o de la Gestapo, que tanto daño hizo en Grecia durante la ocupación

    2.- Grecia no ha sido sometida a ocupación por fuerzas hostiles externas (A diferencia de Alemania con la cuenca del Ruhr) ni ha perdido territorios (El corredor de Dantzig). Ni se le obliga a "reparaciones de guerra" impuestas (Se le obliga a un rescate, algo parecido, y con una situación similar en pobreza y desempleo, pero el país está íntegro). Además, no hay Freikorps de soldados desmovilizados ni espartaquistas.

    3.- El zar Putin ni puede apoyar ni apoyará a un gobierno neofascista públicamente. Al menos si no quiere acabar como su predecesor, el zar Nicolás. De una parte, a la oposición interna le ofrecería en bandeja el argumento definitivo para derribarlo políticamente: aliarse con los fascistas; un pacto Molotov-Ribbentrop moderno que haría de él no el zar Putin, sino el nuevo Stalin. Justo lo que necesitan para expulsarlo agitando el fantasma envuelto en la hoz y el martillo. Con revueltas y todo. Y de otra, que supondría un enfrentamiento directo con EEUU y con Alemania, o mejor dicho, con sus intereses e inversiones en Grecia. No son unos sudetes en los que no hay intereses de la Commonwealth o de Washington. No está preparado para el castigo económico que podría recibir ni para el precio que pagaría.

    Sin embargo, el peligro está ahí. Las sociedades descontentas son caldo de cultivo para totalitarismos variados, y Grecia no es una excepción.

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