fbpx

Alternativas para un Parlamento sin Rodillos

25M en Andalucía. Dictamen de las urnas, inapelable: no hay mayoría social de derechas – al fin y al cabo lo que decía Pepe Griñán desde el principio -. A partir de ahí vengan interpretaciones de todo tipo. Que si la factura a Rajoy, la reforma laboral y la contrarreforma social. Que si el miedo a la derecha en Andalucía. Lo que ustedes quieran, que no entro porque no toca y además no arregla nada. Que quiero verlo todo como un marciano.

Dicen muchos que urnas obligan a intentar el pacto de izquierdas o de progreso. Venga de ahí: 59 escaños. Se habla de difícil cohabitación. Fundamentalmente porque, dados los tiempos que vivimos, gobernar va a ser gestionar la estrechez, cosa que de momento no tiene pinta alguna de cambiar. Y hacer eso con topes concretos de endeudamiento y con gentes sin experiencia de gobierno y alguna que otra idea alocada exige enormes dosis de paciencia y responsabilidad. Y, cómo no, sus dosis de inteligencia y creatividad. A ver si lo vemos, que el cóctel es siempre bienvenido. De entrada, el saque de IU no presagia nada bueno. Más bien me recuerda a las peticiones inasumibles de los comerciantes en la medina de Marrakech: pedir cincuenta para dejarlo en veintitrés. Veremos, Valderas, veremos pues. Porque Valderas duda cual Hamlet ante la calavera. Si me tiro al monte revolucionario, a ver si consigo veinticuatro y lo vendo ante el pueblo como veintiocho diciendo: “he aquí la verdadera alternativa en los tiempos que corren”, o integrarse corresponsablemente “con los de la otra orilla” (Anguita dixit) con el riesgo de ser engullido en la realpolitik y el inevitable abrazo del oso. Le entiendo.

La alternativa, la carta de Arenas. Inédito más aún, un pacto PSOE-PP vendría a ser – cena de sapo crudo para todos, versión andaluza – la superación definitiva de la Guerra Civil. Agua y aceite, como viene a reiterar Valderas para referirse al PP y a ellos. Pues lo mismo. Pero con una diferencia, PP y PSOE tienen experiencia de gobierno, mantienen básicamente el mismo modelo económico – con muchos matices – y son poco proclives a aventurerismos que nos indispongan con nuestro marco institucional nacional o europeo. Pero Pepe Griñán puede cuestionarse qué futuro tiene el resurgir nacional del PSOE con tal alianza. Y de nuevo, lo del abrazo del oso. Sólo que el oso es otro; es un oso azul. O le llamamos el abrazo de la gaviota.

La tercera es la del diablo: repetir las elecciones. Para comprobar que los andaluces, agotados, van dejando de votar e iremos calcando posiciones, más o menos, escaño arriba, escaño abajo. Como en Asturias. Perdiendo unos meses valiosísimos y unos dineros que no tenemos. Y volviendo al principio del post: pacto de una izquierda pragmática, ateniéndose a lo que hay, o pacto de centro pragmático, replanteándose eso del agua y el aceite y dinamitando trincheras casi seculares. Cualquier cosa vale, pero que sea pragmática, por favor. Que sea democrática, por supuesto. Que se haga pensando en los representados, qué duda cabe. Y que se haga sin consideraciones ombliguistas de abrazos de osos o gaviotas.

Mis cosas, en twitter…

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde