fbpx

Algunas Ideas para un Largo y Cálido Verano

Estimado señor Zoido;

Sé que se presenta usted de nuevo para alcalde de esta ciudad nuestra de Sevilla que todos amamos y padecemos en igual medida. Acabo de leer el artículo de El País acerca de nuestra ciudad y, qué quiere que le diga, me parece la grandilocuencia abstracta de siempre. Cifras. Que si nos arriesgamos a convertirnos en un parque temático para turistas. Que si perdimos el tren de la modernidad. Y otras cosas de esa índole; léaselo usted, a ver qué conclusiones saca.

Yo prefiero las cosas menudas, las de a diario. Las pequeñas y pagables, pero que tanta falta hacen y que tanto cambian el panorama.

Empezaré por el principio y nos entenderemos enseguida. No es la primera vez que le escribo. Lo hice para reclamarle unos pasos de cebra aquí en el barrio, junto al colegio de las Irlandesas de Bami. Después contactó conmigo un miembro de su equipo, Rafael Belmonte, que echó conmigo un buen rato. Le dije lo de los pasos de cebra y la parada del autobús, y se llevó el rapapolvo de los gorrillas y la necesidad de la zona azul.

Pasó el tiempo y las peticiones se cumplieron, una por una. Hasta la de la zona azul de Bami, en cuya polémica no quiero entrar, para no aburrir ni enfangarme. Hoy voy a otra cosa. Voy a que Rafael quiso echar un rato el otro día para ver qué se le ocurría a este pobrecito tecleador. Y dado que el contacto se mostró cortés y de lo más fructífero, recojo el guante y hago algunas propuestas como quiero hacerlas, sin aspavientos, buscando las cosas baratas y factibles, pensando en la calidad de vida de las personas que pueblan la ciudad y que sufren sus carencias.

Sepa usted, don Juan Ignacio, que uno es médico endocrino de la pública de casi toda la vida. Harto de lidiar con la diabetes, la obesidad y males afines. Y se puede usted imaginar la lata que le doy a mis pacientes para que caminen, para que salgan del sofá y de la tele y se ejerciten. Que usted sabrá que a los más de la artrosis les va doliendo hasta el alma. Así que si se lo ponen difícil, lo más normal sea quedarse en casa y atrofiarse, a esperar al de la guadaña, previo paso por la puerta de urgencias.

En relación a lo anterior, pongo en su conocimiento que por Bami es frecuente no encontrar bancos o, de hallarlos, encontrar algo parecido a esto (foto obtenida de Google Earth, corta y pega, como las demás que siguen):

Que imagine usted cómo se pone esto de caliente cuando le da el sol de julio un par de horas. Una verdadera parrilla. Piense usted en el que tenga hemorroides, y perdone por lo desagradable. Es que son cosas que nada más escucha un médico que anda todos los días animando a la gente a que salga y camine.

Claro que hay otros modelos de banco. En la misma ciudad que usted preside, sin ir más lejos. Echando mano de Google Earth, por República Argentina, en el Barrio de los Remedios, se encuentra uno con esto (a la derecha):

La foto es regu, pero a ver si me explico. El buen señor encima lo dice todo. Respaldo y maderas. Pues eso. Es barato y da confort al personal. Y me los anima al paseo y disfrute de la calle, que es de lo que se trata.


Hasta ahora he comentado el tipo de bancos. Pero ahora quiero hablarle de cantidad. Me da la impresión de que hay que poner más, muchos más. Que nuestras aceras se prestan a más y así, podrían poblarse de gente y hacer de las calles tertulias. Como antes. Como pasa aún en muchos pueblos. Un espectáculo grato que con dos perras, podríamos recobrar. Le pongo dos fotos de mi barrio, donde verá lo bien que cabrían un par de bancos – de tablas y con respaldo, porfa – para recuperar la calle como casa de todos.

Y ahora vamos al siguiente problema: usted ya nos ha puesto los bancos. Guay. Pero ahora viene la solanera de nuestro largo y cálido verano (como la peli de Paul Newman). A ver quién es el guapo que se sienta. Ni abuelo, ni pareja con cochecito de niños. Que no hay cojones, oiga, y disculpe el habla soez. Hay que poner sombra. Y que sea barata, que dineros no sobran. Ya los tiran por ahí algunos, pero de eso hablamos otro día. Así que recurrimos a un truco fácil. El de toda la vida. El árbol con copa. Sólo hace falta podar y cuidarlo un poco. Es agradecido y ecológico. Le pongo otra foto:

¿Qué ve usted en esta foto? Vamos más deprisa si le digo lo que no ve. No ve usted el árbol de en medio. Sí, el que había entre los dos que usted ve perfectamente. Porque el de en medio murió. Se secó. Hace más de una década. Por decir algo. Realmente, nadie sabe cuándo se secó; perdimos la cuenta. La cosa es que ya podría alguien haberse dado cuenta de que el árbol, en Sevilla, es necesario como el aire que respiramos y que a árbol muerto, árbol puesto. Por la sombra. Por todo.

Sigamos con espacios desolados y desarbolados – sin salir de mi barrio y de sus proximidades, en plan cateto del todo -. Bienvenido a la Plaza de Bami, don Juan Ignacio. Y va usted a comprender ahora por qué decía yo antes lo de esta ciudad que amamos, pero que también padecemos. Porque usted entenderá que hay que tener narices para adentrarse en esa solanera ardiente a partir de las doce de la mañana desde el veinte de mayo hasta el veintitrés de octubre. Esto se llamó “plaza dura” – y tan dura – y “florecieron” – disculpe por la palabra – tras esa EXPO que tan poquito dejó a este lado del río. Lo que dejó a aquel lado es para otro post, pero no me pierdo. Que aquí falta de todo: bancos (cf. más arriba, árboles, fuentes… espacio habitable). Y-no-es-caro.

Es curiosa esta Sevilla con el mismo sol de Arabia Saudí, con un subsuelo tan húmedo, donde es tan fácil que te crezca un árbol y donde tan obstinadamente nos hemos puesto a que no, que viviremos generaciones de cemento y asfalto, encerrados en unas casas atosigantes, asfixiados, cuando el remedio es ponerle imaginación. Porque hay ejemplos de todo lo contrario en la misma ciudad. Mire, por ejemplo, la plaza del Zurraque, en Triana:

Diferente, ¿Verdad?

Voy terminando ya, que esto me va saliendo largo. Sigo hablando de mi propia experiencia, de cuando vengo caminando del ambulatorio de Marqués de Paradas – oficialmente Centro de Especialidades Virgen de los Reyes – hasta mi barrio, del que llevo relatando todo el post. Tengo que contarle que hay un trayecto terrorífico en verano. Es el que va desde el Porvenir hasta el Hospital. Se lo podría contar, pero mejor se lo enseño con una foto:

Se siente uno como un regular de Melilla en una marcha entre los pedruscos. Un solazo de narices. Ni una sombra donde meterse. ¿Quién habrá sido el guapo que ha diseñado esto? En una ciudad que tiene contramodelos como el que le presento, a poca distancia, en La Florida:

Quiero dejarle, pues, con una idea simple: la Salud ya no es cosa de los médicos. Se lo dice un médico, créame. Es cosa de todos. Y el diseño de una ciudad es fundamental. En un contexto internacional de pandemia (epidemia global) de obesidad y diabetes, la ciudad debe promover el ejercicio. Y promover el ejercicio es mucho más que celebrar maratones, tener polideportivos o tener talleres de tai-chi. Es tener calles decentes que inviten al paseo – además de la bicicleta, que es otro post -. Y tener calles decentes que inviten al paseo en una ciudad con un largo y cálido verano son aceras anchas, sin baches, protegidas por sombras naturales – árboles – y con bancos de buena calidad y frecuentes.  

Añádale a todo esto otros muchos beneficios derivados del descenso global de la temperatura, de la mayor humedad y de la disminución del impacto de la radiación ultravioleta, como bien ha recalcado el profesor don Julián Conejo-Mir.

Es el núcleo de la idea que comenté a Rafael Belmonte y quedé en exponerla por escrito. Y que si se toman la cuestión tan en serio como Rafael se tomó mis peticiones anteriores, habrán hecho mucho por la ciudad. Por la ciudad de los ciudadanos. Y la habrán alejado del parque temático que describe Margot Molina en El País.

@frelimpio

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde