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A mis mujeres

¿Ven esto? Acabo de recibirlo en mi cuenta de tuiter. Como ve más arriba, ya no recibo más de esa gente.

A ver, soy varón, edad media, español, andaluz y criado en el nacionalcatolicismo franquista. Lo peor, vaya. Esto de aquí al lado me tenía que poner. Por mi edad, ya tenía que alcanzar la categoría de pureta. O de viejo verde. O bien encaminado para viejo verde.

Pues no, vaya. Esto no es la mujer. Esto no son las tías, como hablábamos antes.

La chavala de la foto lo hace porque es una forma rentable de vivir, apelando a un sueño erótico de tantísimos varones heterosexuales.

Un sueño que es una burda mentira.

Las mujeres que tenemos a nuestro lado van de otra cosa, y merecen un respeto.

Ya estoy escuchando a alguno: ¿Que ya quisiera yo? ¡Váyase a la mierda!

Yo no sé de feminismo, ni tengo que saber – o tal vez sí -. Soy un tipo muy cortito, ¿No se me nota?

Digo que la vida me ha mostrado que las mujeres de verdad – las que me gustan y las que no, las de mi familia, las que trabajan conmigo, las que pasan por la calle, incluso las que veo en la playa – van de otra manera.

Pasean, hablan, comen, dan de comer, tienen proyectos, curran, piensan, sienten, viajan, cuidan, se cabrean, fuman, dejan de fumar, engordan, adelgazan, se deprimen, se recuperan, se ennovian, se separan, se divorcian, insultan, piden perdón, se embarazan, paren, amamantan, se duchan, ¡Qué se yo…!

La mujer es vida, no una foto. La mujer no es la mujer: es una persona del sexo femenino, y es de su padre y de su madre, y es como tú y como yo, y tiene sus días – como tú y como yo, ya digo -.

Que harto ya de fotos que nos induzcan a pensar lo que no es, a lanzarnos a la puta calle a buscar lo que no es, en vez de ir a la calle – o a casa, o al patio del cole, o al trabajo – a ver qué, si les gusta la cerveza o el café, o si el fútbol o el cine, o si un paseo por el parque. Que por cierto, se liga más. O no se liga. O te mandan al carajo. Y bien mandado, por cierto. Y qué bien se está en el carajo bien mandado por una mujer. Se toma uno una copa. O no. O se ve una peli. Una peli buena. Una peli buena de mujeres – no porno, insisto -. Que así uno se lo piensa un poco. Para que no lo vuelvan a mandar al carajo. O sí. Bueno, ya sabéis cómo es la vida. Como una mujer arisca. Que da gusto, pero araña. Según. Como todo. Que vayas con cuidado, ya te digo.

En fin, que harto de fotos que parecen de los años setenta, hostia, del destape de Susana Estrada… ¿Se acuerdan? ¿Dónde andará, la pobre mujer?

@frelimpio

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