“La Peste”, y vamos al grano. Obvio lo del acento sevillano – que no andaluz -, que está discutido en otras partes. “La Peste” triunfa en llevarnos de bruces y sin vaselina a la Sevilla del siglo XVI para demostrarnos, no que cualquier tiempo pasado fue peor, sino que nos sería directamente insoportable, que moriríamos en los diez primeros minutos. Y eso que la pantalla no transmite los olores. Para los interesados en aproximarse a…