Canción Dulce, de Leila Slimani (Premio Goncourt 2016), podría ser el escenario perfecto para una novela de terror. El terror cotidiano de muchas familias. El thriller perfecto para un barrio acomodado del primer mundo. Pero entremos en materia: No haré spoiling — nunca lo hago —: estamos ante la crónica de una tragedia: “el bebé ha muerto. […] La niña, en cambio, seguía viva cuando llegaron los del servicio de emergencias”. Tal es el arranque:…