Nuestro Sistema Andaluz de Salud anuncia a bombo y platillo, por tierra, mar y aire, que algunos de nuestros pacientes con diabetes tendrán acceso a tecnologías especiales que en algo o mucho aliviarán sus sufrimientos o mejorarán su calidad de vida.

Excelente noticia, ¿no es verdad? Todos nos alegramos por los pacientes y sus familias.

Dicho lo cual, me queda escarbar un poco en los pormenores o circunstancias de la buena noticia.

La bomba de insulina con sensor integrado es un avance para un subgrupo muy concreto de personas con diabetes tipo 1.

Debo recordar que diabetes tipo 1 no equivale a decir diabetes que se trata con insulina. De hecho, la mayor parte de las personas que se tratan con insulina son del tipo 2. El paciente con diabetes tipo 1 REQUIERE LA INSULINA PARA VIVIR, y fallecería de coma cetoacidótico días después de suspender la insulina.

Sin embargo, la mayor parte de los pacientes con diabetes tipo 1 no se tratan con bomba, sino con varios pinchazos al día de insulina subcutánea, guiados por otros tantos pinchazos al día para saber qué cantidad de azúcar tiene uno en sangre – el llamado autoanálisis del azúcar -. Con la información que te dan estos, ajustas la dosis de aquellos. Y sí, es una vida muy pinchada. Y no hago un chiste de esto, precisamente. No tiene la menor gracia.

Si, con lo anterior, el control de la enfermedad se hace caótico – bajadas y subidas de azúcar, y otros problemas que exceden esta nota -, recurriremos a la bomba de insulina. Esta medida requiere un nivel extra de colaboración del paciente, y recursos asistenciales especializados acostumbrados al tratamiento de estos pacientes. No es fácil. Muchas veces, orientar una bomba de insulina requiere pincharse el dedo para analizar el azúcar ocho a diez veces diarias. Se lo pueden imaginar.

Si, con todo y con esto, la cuestión se hace intratable – un subgrupo de un subgrupo de una diabetes minoritaria -, el paciente se beneficiará de la bomba con sensor integrado. Es un tratamiento muy caro, pero serán muy pocos pacientes.

Este es el primer aspecto. Ahora viene el segundo, que es mucho más problemático, y enseguida diré por qué.

El segundo aspecto es el parche sensor de glucosa. Se trata de un dispositivo tipo parche que se fija en la piel durante un tiempo. Son varios días, dependiendo del paciente. Tiene un electrodo pequeñísimo que entra en la piel y “se entera” del azúcar que hay en el cuerpo, por decirlo de un modo fácil. El paciente dispone de un aparatito que lo pasa por encima, sin tocar el parche, y capta el azúcar. Las veces que le dé la gana al paciente. Muchas veces. Todas las que sea preciso. Se acabaron tantos pinchazos. Está en la imagen de arriba.

No todo es tan simple, desde luego. Pero es una gran ventaja. Sobre todo para los pacientes que se tienen que pinchar mucho para saber qué niveles de azúcar tienen para corregir los pinchazos de insulina – que, como dije antes, son otros pinchazos -. O para guiar bien una bomba de insulina.

Y ustedes se están diciendo, ¿qué hace esta gente que no lo tienen ya aprobado desde hace años?

Buena pregunta. Respuesta: el Sistema es caro. Muy caro. Aunque no más caro que otras cosas que ya se pagan. Ya saben cómo va esto.

Siguiente pregunta: ¿qué están haciendo en otras partes de España y del mundo?

Buena pregunta también. Variable. Hay países y Comunidades Autónomas donde la aplicación va más avanzada, y lugares donde no lo va tanto. Andalucía solo está haciendo lo que las demás. Más tarde, por poner un ejemplo, que Extremadura, ahí al lado.

Y la última pregunta: ¿por qué ahora, precisamente?

Esta la tienen que responder los responsables sanitarios y, por encima de ellos, nuestra presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz Pacheco.

Mi humilde opinión es que el empleo del parche anticipa un pequeño gran problema. Lo que sé acerca del tema es lo que hay en los medios: aplicación restringida a pacientes cuya edad sea inferior a los 18 años. Susana lo dijo: niños y adolescentes. Me alegro por los niños y adolescentes, en lo que les pueda facilitar el control y quitarles pinchazos.

Pero cabe plantear algunas dudas:

¿Les negarás los parches a la pacientes embarazadas con diabetes y en tratamiento con insulina, Susana? ¿Y si son pacientes embarazadas con diabetes pero sin insulina, que se miden el azúcar seis veces al día? Estas convivirán con las otras en las salas de espera, y las unas les preguntarán a las otras.

¿Le retirarás el parche al chaval al cumplir los dieciocho, Susana? ¡Buen regalo de cumpleaños! ¿Se lo comunicará el médico, el enfermero, o simplemente se encontrará la madre con que el farmacéutico le dice un «se acabó lo que se daba, oiga»?

¿Le darás el parche a un chaval de 16, mientras su primo de 19, diabético de peor control, no tiene acceso? ¿Quién se lo va a explicar a la familia, Susana? Anda, sal tú y lo explicas en los medios.

¿Le darás el parche a chavales y chavalas de 16, mientras se lo niegas a pacientes de 42 años, larga evolución, control inestable y frecuentes bajadas – que lo necesitan más –?

Y peor, mucho peor: cuando un paciente tiene una diabetes que precisa bomba de insulina, y – como dije antes – tiene que darse diez pinchazos diarios para verse el azúcar, ¿le vas a negar el parche porque tiene 28 años, Susana?

PARA TERMINAR

Todos nos alegramos mucho de que todos los pacientes de edad inferior a 18 dispongan del parche. De corazón. Pero tengo que expresar mis dudas de que la medida – tal y como se está transmitiendo – obedezca a un interés estrictamente sanitario. No puedo alejar de mi cabeza – y tíldesela como se quiera – que aquí hay un interés electoral, conjuntamente con otras muchas medidas que irán saliendo

Solo que, por cada voto que se consiga o se retenga con esto, se pueden perder cuatro o cinco en la inmensa marea de cabreo al ver que a una hija, una hermana o un padre se le niega una prestación que está más que justificada.

Y, lo peor, que ya es tarde para rectificar, Susana.

Federico Relimpio

 

 

 

K.O.L. Líder de Opinión: “Un libro que debería ser de obligada lectura para todos los estudiantes de Medicina y para los médicos residentes” @FernandoFabiani. Pica aquí

@frelimpio

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