Los vimos en la tele cuando lo del Katrina. Prestos, adustos, impasible el ademán. Fidel daba su guantazo sin mano al Imperio ofreciendo gratis su ejército más prestigioso. El ejército que el Imperio no tiene y que nunca va a tener. Una disciplinadísima legión de galenos morenos, educados según los principios de la Revolución y dispuestos a partir a donde dijera el Comandante. A atender a las víctimas del capitalismo en el seno del Imperio. A exportar la Revolución en el corazón de Leviatán. Y como no, a hacer Patria – con mayúscula -.

Pues parece que no, que algo falla. Que esta legión extranjera cubana, empleada discrecionalmente por sus jefes en misiones al extranjero, les va saliendo un poco díscola. Que se les colaron elementos subversivos o no suficientemente bien adoctrinados. O que tal vez precisen mejorar la guardia. Que muchos de ellos aprovechan la mínima para largarse al Imperio vía Colombia, y no precisamente a hacer Patria, sino a renegar de ella. O al menos del régimen que allí aposenta sus posaderas – ¿Para siempre? -.

La cosa es que la operación hasta ahorita les salió bien a los cubanos. A los del régimen, digo. Con los datos sobre la mesa – los que dan, de los que disponemos – la Sanidad allí es modélica, envidiable. Y sobre todo barata. Los gestores de lo público a eso le llaman eficiencia. Y compran, claro.

El secreto está en la pasta. En la poquísima que le pagan a los galenos, claro. Veinte dólares al mes, ya ves. Y en el sistema que sólo se puede dar allí. Una dictadura – pese a quien le pese y quien lo llame como lo llame -, una isla con un control de fronteras casi perfecto y un régimen que a los médicos pone la etiqueta de trabajador esencial y somete a una práctica militarización. Así hay palos para apuntarse a voluntario a Venezuela y tentar la posibilidad de coger a los vigilantes con la guardia baja y salir por piernas para la frontera.

Lo más gracioso es lo que gusta el Sistema Cubano a los izquierdistas de la Sanidad Pública Española, muchos de ellos médicos, y lo que gastan luego en trapos y viajes. Vivir para ver.

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