Hoy vuelvo a los del botón del M.I.R., dentro de unos días. Y, también, a sus padres, a cuya edad me voy acercando. Vuelvo también a aquel diciembre del 88, tan lejano ya, en que me tocó a mí darle al botón, con el que optas por un camino, en una encrucijada. Un camino sin marcha atrás. Y me explico.

En otros posts, ya dije cómo cambia tu vida de una especialidad a otra. En Medicina, es muy difícil desligar lo profesional de lo personal, como nos recuerdan a menudo cónyuges, parejas o amistades que no son del gremio («¿es que no sabéis hablar de otra cosa?»). El botonazo te va a marcar mucho más de lo que te imaginas. Nada va a ser lo mismo.

Del mismo modo, es crucial el lugar para realizar la residencia, pero de otro modo. Los hechos indican que existe una elevada probabilidad que tu desarrollo post M.I.R. se haga próximo al lugar donde hiciste el M.I.R.

La verdad es que, a priori, esto no tendría que ser así. Pero nuestro país ha construido un sistema administrativo y laboral endiablado que lo explica, en buena parte. Podría hablarse de que las Comunidades Autónomas remolonean, y mucho o muchísimo, a la hora de convocar oposiciones. Ello va a permitir formar las plantillas con amplias bolsas de precarios, asustados y domesticables, obedientes al jefe, y este al gerente, y este al consejero, y este al presidente de la Comunidad Autónoma. Cadena de obediencias, cada vez más lejanas al ciudadano.

A la hora de estabilizar, no se hacen oposiciones, sino concursos-oposiciones, donde priman los años pasados de interino, sin portarse mal, o las lenguas vernáculas correspondientes, en los territorios que las tengan. Así, este país, que gozaba de un saludable tráfico de profesionales de un rincón a otro, ha erigido muros efectivos que hacen que un médico sevillano encuentre trabajo con más facilidad en Francia o en Inglaterra, que en Valencia o Zaragoza. Sistema profesional estancado. Y las aguas estancadas atufan.

¿Por qué os cuento todo esto?

Porque de esto se habla poco. Nadie sabe nada, hasta que estás dentro, y eres un rehén. Ya me hubiera gustado saberlo todo en el 88. Que igual le hubiera dado igual al botón. Pero hubiera sido un botonazo consciente, informado.

Por eso me planteo hacer lo siguiente: que os llegue info. Aquella de la que dispongo. O estimular el debate. En estos últimos días, antes del botonazo. La penetración de este texto en redes es insuficiente. Y, entre los chavales del botón, muy escasa. Os pido que me ayudéis a difundir para que los que se acerquen a elegir plaza, en los próximos días, lo hagan de modo informado. En la parte de abajo, de comentarios, vais añadiendo lo que queráis, que no se censura nada.

Hablo de lo que conozco, Andalucía, y lo haré con hechos:

  • Agresiones a sanitarios. Mejor, os proporciono el mapa nacional, y ya lo veis vosotros mismos. Reflexioné acerca de ello en este blog, hace poco. Si no queréis que os peguen, aprovechad vuestro número para ir a mejor lugar.
  • Complemento de dedicación exclusiva. Esto es para post, por si solo. Andalucía y alguna comunidad más, a diferencia de las demás, exige dura lex un complemento creado en su momento para subir un sueldo de risa. En lo que te afecta: en época dura de gastos, personalmente, en otras CCAA podrás complementar sueldo con privada. En Andalucía, puedes hacerlo, sí, pero perderás un cuarto de tus ingresos brutos. Toda una discriminación, adoptada como enseña sanitaria. Recientemente, el Parlamento Andaluz se negó a revisar la situación – a instancias de PP y Ciudadanos, voto en contra de PSOE, Podemos e IU -. No va a cambiar. Nunca. Pensadlo.
  • Diferencias de sueldo con otras Comunidades Autónomas. Existe un vector de sueldos en Sanidad Pública, con máximos en País Vasco y Navarra, y mínimos en Andalucía. Esto se ha cuantificado por activa y por pasiva por los sindicatos, y se ha relativizado – cuando no negado – por la administración sanitaria. Hace días, el Parlamento Andaluz de nuevo rechaza una propuesta del PP para progresar en la equiparación de retribuciones del personal sanitario de Andalucía con los del resto de CCAA. Sin que quepan sorpresas, rechazo del PSOE e IU. Sorprendente abstención de Ciudadanos. En buen romance: en Andalucía cobrarás menos en la pública, y se te penalizará fuertemente por trabajar en la privada. Con la decisión expresa del Parlamento de Andalucía, que recoge el viejo dicho de Alfonso Guerra acerca de los médicos, repetido hasta la saciedad: “¡no pararé hasta verlos en alpargatas!”. Sépanlo, quienes aquí decidan venir.
  • Peculiaridades del Sistema Andaluz de Salud. Esto es muy difícil de explicar a un pre-MIR, y muy opinable. Aun a riesgo de entrar en polémica, os diré que el partido que nos gobierna desde hace casi cuatro décadas concibe la Sanidad Pública como propaganda. Acabo de escribir acerca del tema, a propósito de una medida reciente. Daré un botón de muestra: imagina que terminas y se te dan cuatro minutos por paciente, en Atención Primaria, de los cuales minuto y pico se lo lleva un sistema informático controlador y hostil. Sufres lo indecible para hacer buena medicina, pero eso no importa. Se da por hecho. Lo que importa, según tus jefes, es lo que viene después: reuniones, contabilidades, acreditaciones, sonrisas, parabienes. Un sistema de correcciones políticas y sonrisas que pretende ocultar que restringes tiempos asistenciales, que escamoteas los cuidados elementales, que se incentiva por no derivar a especializada – por ejemplo —, que se maquillan listas de espera y que, en ellas, empeoran o mueren los ciudadanos. Pero nada de ello debe trascender a la luz pública. Los ciudadanos deben vivir siempre en la ilusión de que disfrutan del “mejor Sistema de Salud del mundo”, bajo la sonrisa benefactora de la Presidenta de la Junta de Andalucía. En suma, que seréis invitados o conminados a participar en una gran mentira. ¿Que exagero..? Preguntad. Luego, será tarde.

Hay más cosas, pero me prolongo. He puesto algunas, pero dejo los comentarios abiertos, para que el que le dé la gana vaya añadiendo peculiaridades sanitarias sureñas. Os invito a ver algunos de Jesús Candel, @spiriman,  o Carlos Bautista.

Voy terminando. En el 88 cometí el error fatal de creer que las cosas tendrían que cambiar a la fuerza. Estábamos recién llegados a Europa e, iluso de mí, me creí que la libre circulación de profesionales haría milagros. El resultado ha sido el opuesto: cada vez más catetos. Los muros, cada vez más altos.

Los veo hoy, jóvenes. Ilusionados. Me hacen recordar a mi 88. Mi botonazo de M.I.R. No puedo sino recordar uno de los fragmentos más emotivos de la magnífica película “Cinema Paradiso” (justo del 88, casualidad). Porque hay algunos puntos de coincidencia. Totó, joven huérfano siciliano de la 2ª Guerra Mundial, ha encontrado un segundo padre en Alfredo, el proyector del pequeño cine local, ahora ciego por un incendio. En una escena para recordar, en el muelle de la pequeña localidad, Alfredo insta a Totó a cortar amarras, a dejar atrás ataduras emocionales: “márchate; esta tierra está maldita”.

“Hagas lo que hagas, ámalo”, dice Alfredo, en la estación, como mensaje de despedida.

Buscad un lugar en el que nadie desprecie o minusvalore una profesión hermosa y noble. Un sitio en el que vuestro trabajo se vea correspondido con sonrisas de verdad, y no de cinismo. Con voces de aliento, y no con gritos o descalificaciones. No os conforméis con menos.

Solo el amor puede hablar de este modo:

Federico RelimpioDe K.O.L. Líder de Opinión:

En resumen, un libro sublime, una pequeña joya muy recomendable para cualquier médico. Debería ser de lectura obligatoria en las Facultades de Medicina.” Mónica Lalanda (@mlalanda(picar aquí para más info)

frelimpio

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