Hola, Juan. Te doy este trato porqué aquí me tratas de tú, próximo, y me da la impresión de que no te va a molestar de que lo haga igual, a la recíproca.

Claro que no he dicho que Juan Espadas es alcalde de Sevilla. Un poco como decir mi casa, y también la de muchísima gente, de aquí y del extranjero. Una ciudad muy peculiar, desde los tiempos de “La Peste”.

Bueno, Juan, que te quiero transmitir una queja. Seguro que si lo hago por la vía oficial, ni te enteras, reclamación archivada, y la vida sigue igual. Y si lo hago por aquí, hombre cabal que eres – me consta -, tomas cartas en el asunto, y se acabó la tropelía.

Entiendo que algo tienes que ver con Tussam. O, al menos, el logo del Ayuntamiento viene en su página web. Te lo cuento, entonces, muy cortito, que debes estar ocupadísimo. Mi hija, que pierde un objeto en un autobús. Y llama al teléfono que se le proporciona en la página web Teléfono de Atención al ciudadano. Y lo pongo así, como viene en la página web: teléfono y atención con mayúsculas, y ciudadano con minúscula, buen reflejo de lo que pasa a continuación.

Del susodicho Teléfono de Atención al ciudadano – gratuito, sí señor -, te pasan a un algoritmo de los habituales (si se le perdió un objeto, pulse uno, si le insultó el conductor, pulse dos, y así), sin advertirte en ningún momento que tu llamada pasaba de gratuita de llamada de pago – ¡y cuánto! -.

Al venirnos la factura de correos, encontramos una factura que verificamos y te la detallo, para que lo sepas: del 95501010 redireccionan a mi hija a un conocido número 11887 por el que Movistar nos factura en una primera llamada de tres minutos y treinta y ocho segundos 13,0869€ y en una segunda llamada de un minuto y cuarenta y un segundo 7,6230€. El total más IVA asciende a 25,6€.

No tenemos otros extras y hemos comprobado el día y el evento. Ello no obstante, si se me demuestra el error, rectifico estas líneas y pido perdón en público. Para eso estamos, y para más. Que humano es errar, y de sabios corregirlo.

¿Reclamar? ¿A quién, Juan? ¿A Movistar? Las llamadas se hicieron. ¿A Tussam? Conozco el final de estas reclamaciones: un bello papel de respuesta con un bla, bla, bla, de educado estilo. La carta tipo. Y el tipo o la tipa firmante, que se parte de la risa con tu reclamación. No, Juan: te lo digo a ti, que eres el que manda.

Esto es una estafa, Juan. Una tropelía. Una criatura, de aquí o de donde sea, que llama al teléfono ese de Tussam, es conducida engañosamente a un algoritmo donde su operador le va a sacar los ojos. Imagínate que se trata de una abuela de 630€ de pensión que se explica de aquella manera, y está 23 minutos colgados del teléfono contándole lo que sea a la operadora.

Que no, Juan Espadas Cejas, que cojas ahora mismo el móvil y, sin levantarle la voz, que no hace falta, le dices a Juan Carlos Cabrera, que ya está desmontando el robo de una pajolera vez. Que esto le pasa a Anne Hidalgo en Paris, y le echan abajo la puerta del Ayuntamiento, como si de la Bastilla se tratase. ¡Pues buenos son esos!

Federico Relimpio

 

«Federico Relimpio tiene algo especial en su pluma, en su estilo, pues describe situaciones extremas, como las antes mencionadas, con una elegante, perfecta y fantástica ironía» por @Judesty, en su reseña acerca de “Bajo su Piel Tatuada” (picar aquí)

frelimpio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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