28F. Llueve. El invierno, que se niega a largarse. Aprovecha uno el festivo para leer la prensa. Lleva uno varios días embebido en noticias diversas, de Andalucía y de otras muchas cosas.

Pero hoy es el día de Andalucía, y el tema es obligado. Hace poco escribía yo, aquí, lo rocoso del apoyo popular al PSOE de Andalucía y a su lideresa – con variaciones territoriales, y de ámbito rural-urbano -, y hacía algunas consideraciones al respecto. A la luz de los recientes sondeos, cabe hacer otras reflexiones a vuela pluma.

Sondeos, sondeos son, no los magnifiquemos. Queda tiempo para las urnas, que es el sondeo definitivo. Solo decir que los sondeos calcaron los resultados de las catalanas, eso sí. Pero también, que las tenían encima. Se los puede interpretar cómo a usted le dé la gana. Yo evito siempre confundir mis deseos – que solo a mí me interesan – con la realidad.

El apoyo al PSOE de Andalucía es rocoso, escribí hace poco, y es verdad de Perogrullo. Primer partido aquí, feudo donde los haya, y no haré otra interpretación. Franjas de edad, rural-urbano, clientelismo sí o no, y otras consideraciones quedan para opinadores de nivel. Según se tome el EGOPA de invierno y se compare con el año pasado, hay más apoyo. Si se toma el punto de referencia del voto emitido en 2015 – no es comparable, sensu strictu – se aprecia un ligero retroceso. No paso de ahí.

Podemos no escapa a las consideraciones generales de España. La fusión con IU no ha rentado lo esperado. No ha sumado, ni hay OPA al todopoderoso PSOE de Andalucía. Cálculos haylos, con riesgos: respecto al voto emitido, en 2015, la suma IU más Podemos podría perder 5 escaños. Veremos. Caminito de lo que era IU-CA. A su nicho ecológico. Nicho que podría ser el socio de Susana, llegado el caso.

Del Partido Popular de Andalucía, lo mismo. Tras el titánico esfuerzo de 2012, y sus 50 escaños, a la mitad, más o menos. No escapa a las dentelladas de Ciudadanos y a la crisis general de un partido, víctima de tantas cosas, que mejor dejarlo ir. Ya tiene suficiente. El cogote de Susana, cada vez más lejos. Hasta la prensa amiga le va dando la espalda. Y lo peor, mal momento para cambiar de liderazgo, en Andalucía.

Y llegamos a la estrella emergente, fugaz o meteorito capaz de matar a millones de dinosaurios en el Parque Jurásico andaluz: Ciudadanos. Su éxito es, como las debacles de los dos partidos anteriores, probablemente reflejo de lo que está pasando en España, más que mérito de sus representantes andaluces, aún no demasiado conocidos para el público en general. La conmoción catalana y el efecto Arrimadas – andaluza, y con cara de andaluza – han podido jugar un papel importante en capas sobre todo urbanas, sobre todo de edad media, hartas de un régimen monolítico-propagandístico que ha durado casi como el franquismo.

Cierto es que esta formación debe una parte de su apoyo en los sondeos al hartazgo de la prepotencia del sarcásticamente llamado “susanato”, así como de la posibilidad de abrir ciertas grietas en el durísimo muro de una oficialidad que puede ejemplificarse en el asunto de las herencias. Pero no les conozco un plan, lo que se dice un plan concreto y comprensible, a corto y medio, para abordar una Comunidad cuyos indicadores son lo que son, y cuya estructura administrativa está en el banquillo, sospechosa de indicios serios de clientelismo – ¡con lo difícil que es probar eso! – y otras figuras delictivas.

Con lo que hay, y a falta de otras cosas, Susana gana, pero tendrá que pactar, como hasta ahora. Lejos le quedan los felices tiempos del chavismo andaluz. Difícil, con Teresa Rodríguez. Posible, si Pablo Iglesias la hace defenestrar, y la sustituye por alguien próximo a su cuerda. Complejo, lanzar un liderazgo en tan pocos meses, perfilarlo, que la gente lo conozca. Peor aun, en la crisis general de Podemos. A ver cómo lo hacen. Si al final los de Podemos pactan con Susana, repetición probable de lo de Valderas: ser vampirizados. El susanato se da un barniz de izquierdas – ná de ná -, y Podemos se sigue desinflando. Las cosas de aliarse con el felipismo cañí. Dos perras para vuestras asociaciones, y estarse callaítos. Los palestinos sí, pero ná pá los saharauis, que Susana quiere llevarse bien con Mohamed. Lo que yo os diga.

Si pacta con los naranjas, la cosa cambia. Porque no serán los nueve escaños de Juan Marín, sino veintitantos. Capaces de pedir el oro y el moro, tres consejerías, una de ellas, de peso: Salud, por ejemplo. Entrar en el corazón de la Junta, y empezar a toquetearla. Convertirla gradualmente en “la Naranja Mecánica”. A ver cómo se come el pastel Pedrito Sánchez, cuando enfrente tenga una mayoría absoluta de Rajoy y Rivera, criticando la política que hace en Andalucía su Susana con los naranjas. Lo que subrayó hace poco el Huffington, que no puede ser el poder, a lo que sea, sino el poder con plan, ideas e ilusiones. Y, si no, se va uno a casa.

28F, y Susana sonríe, como siempre. Realmente, no sabe hacer otra cosa. Pero, por dentro, tiene miedo. Se le avecinan nubarrones. Nubarrones espesos. Se le presenta un  dilema arduo: no sabe si adelantar las autonómicas, o no. Si lo hace, gana – seguro – y pacta, como acabo de decir. Y si no, podría ser víctima de una marea naranja que saca votos del PP, pero también del PSOE, y conseguir los votos justos para que PP y Ciudadanos pudieran gobernar en Andalucía. Y, entonces, bienvenida al mundo real, Susana. Te acompañarán en el triste viaje cientos de compañeros que no han conocido más mundo que las paredes del partido, y sus coches oficiales. Finis gloriae mundi. In ictu oculi!

Federico Relimpio

 

«Federico Relimpio tiene algo especial en su pluma, en su estilo, pues describe situaciones extremas, como las antes mencionadas, con una elegante, perfecta y fantástica ironía» por @Judesty, en su reseña acerca de “Bajo su Piel Tatuada” (picar aquí)

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